Economía

Future budgets increase the public debt
Vigencias futuras aumentan la deuda pública
Autor: Olga Patricia Rendón Marulanda
26 de Septiembre de 2015


Esta semana el Ministerio de Hacienda hizo dos anuncios con relación a la deuda pública: la terminación del plan de colocación de Títulos Tes por $22,6 billones y la colocación del bono 2016 con vigencia a diez años por US$1.500 millones.


Sólo en 2016 las vigencias futuras con cargo al Presupuesto General de la Nación serán de $10,5 billones que se irán a pagar vigencias futuras, principalmente de transporte, hacienda, vivienda e inclusión. Esa misma realidad se va a encontrar año tras año por lo menos hasta 2042, suponiendo que dejaran de comprometerse nuevas vigencias futuras.


Algunos analistas, e incluso la Contraloría General de la República (CGR), han alertado acerca de lo riesgoso que puede ser para las finanzas públicas el compromiso de recursos futuros: “Requiere especial cuidado por cuanto constituyen un compromiso que impone rigideces a la política fiscal pues el monto por vigencias futuras que ya ha sido contratado no puede reducirse, lo cual inflexibiliza el presupuesto”, aseguró la CGR.


Según esa entidad de control, las vigencias pasaron de $27 billones a $89 billones en sólo tres años y estima que en 2014 el valor final de las vigencias futuras era de $109,8 billones hasta 2040. Visto así, el país está hipotecando el presupuesto de los próximos 25 años. 


De acuerdo con el senador del Centro Democrático, Iván Duque, “el valor de la deuda pública interna y externa se aproxima al 48% del Producto Interno Bruto (PIB), con un tipo de cambio de $3.000. Pero si a esta figura le incluimos las vigencias futuras -las cuales son equiparables a obligaciones fiscales-, la deuda se acercaría a un nivel de preocupación del 60% del PIB. Puesto que esta herramienta creativa no se contempla en los cálculos de deuda en la regla fiscal, estamos ante una riesgosa gambeta a la regla de la que tanto se hace alarde”.


En ese mismo sentido Sergio Clavijo, presidente del Centro de Estudios Económicos Anif, expresó que las garantías para las vías de cuarta generación (4G) para que el privado las pueda financiar son vigencias futuras y “ya llevamos el 7% del PIB de deuda en ese tipo de vigencias y el máximo permitido por la ley es del 12%”.


Por su parte, Luis Fernando Andrade, presidente de la ANI, indicó que “las concesiones son empresas que facturan y pagan impuestos. Se parte del principio de que, si uno hace una hipoteca y logra que esta produzca, la deuda no cuesta nada”, expresó Andrade.


Finalmente, la CGR recomendó que “si el país quiere someterse a los estándares internacionales que plantea la Ocde (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), debe pensar en una reorganización del gasto y en un mayor control de las vigencias futuras”.



¿Qué son las vigencias futuras?

De acuerdo con el Departamento Nacional de Planeación, las vigencias futuras permiten planificar y financiar proyectos bajo una óptica de largo plazo y superar la limitación natural que representa la anualidad del presupuesto público. De este modo, las vigencias futuras se suelen utilizar para la realización de grandes proyectos de infraestructura, u otros proyectos económicos y sociales que resultan estratégicos para el país, cuyo horizonte excede una vigencia. En este sentido, las autorizaciones de vigencias futuras brindan seguridad financiera a proyectos que están llamados a representar políticas de Estado, en contraste con políticas de Gobierno, para evitar que su desarrollo se vea afectado por los ciclos políticos.


El monto máximo de vigencias futuras, el plazo y las condiciones para su autorización, deben consultar las metas plurianuales del Marco Fiscal de Mediano Plazo (Ley 819 de 2003), lo cual implica que las decisiones que se toman con respecto a la aprobación de vigencias futuras no son ajenas a la programación macroeconómica y fiscal que desarrolla el país o la entidad territorial respectiva.