Economía

Despite intervention, Consumo continues operating
Pese a intervención, Consumo sigue operando
Autor: Igor Eduardo Torrico Silva
16 de Septiembre de 2015


En la actualidad se lleva adelante un registro de los acreedores vinculados hasta el 5 de septiembre para establecer cómo y cuándo se les va a pagar.


Foto: Jhon Alexander Chica Yara 

La inversión en el edificio de Laureles significó un gran esfuerzo para el flujo de caja de la empresa.

Todo indica que una mala decisión gerencial, sumada a situaciones no planificadas llevaron a la cooperativa Consumo a estar insolvente para pagar a sus proveedores, factor fundamental para que la Superintendencia de Economía Solidaria (Supersolidaria) la interviniese a puertas abiertas. Es decir, sin dejar de efectuar sus operaciones regulares y atender al público.


Oficialmente, según boletín de prensa de la Supersolidaria, la medida de intervención forzosa administrativa se tomó por conflictos de gobernabilidad, falta de liquidez, falta de claridad en los inventarios y cesación parcial de pagos respecto a los proveedores. Igualmente, como es una cooperativa de consumo, también se identificó carencia de productos para atender la demanda.


Por eso, el exsuperintendente Enrique Valencia fue designado como interventor de la cooperativa. ¿Qué ha encontrado hasta ahora? “Hay un problema de insolvencia temporal. La cooperativa tiene iliquidez de caja para pago a proveedores. Sin embargo, tiene unos activos muy importantes cercanos a los $120.000 millones, lo cual le da un respaldo económico para funcionar”, responde Valencia. 


“Estamos empeñados en conseguir nuevos recursos para la caja y poder funcionar en términos normales. Y en esa tarea estoy. Por lo que esperamos rápidamente obtener esos recursos en el sector financiero y con inversionistas particulares que también han manifestado su intención”, agrega.


Pero, ¿qué llevó al Consumo a esta situación? Explica el interventor que hubo varios factores que afectaron su liquidez. El primero, la construcción de un edificio ubicado en Laureles, que en vez de pagarse mediante un crédito se hizo empleando la caja o dinero de uso diario de la empresa. 


Sin embargo, al parecer eso no hubiese sido problema si el ritmo de ingresos se hubiese mantenido. Pero pasó lo contrario. 


El segundo, según Valencia, fue que las obras del tranvía de Ayacucho afectaron el punto de venta allí ubicado, que vendía cerca de $250 millones mensuales. El mismo caso se repitió en Los Balsos, donde está el principal punto de venta de la marca. Este redujo sus ventas en cerca de $1.000 millones al mes.


Pero el interventor es enfático. “Por el momento no podemos hablar de malos manejos o manejos dolosos. Sólo hubo decisiones que no fueron oportunas, que no conllevaron al bien de la cooperativa”.


Por lo pronto, la expectativa del interventor Enrique Valencia es lograr que el negocio vuelva a marchar solo. “En esta etapa inicial el acento está en hacer un diagnóstico de la situación de la cooperativa, para luego presentarle a la Superintendencia la opción a la que apuntamos, que es la reactivación comercial de la entidad”.



Respaldo de las cooperativas

Ante una información periodística que hizo ver que Consumo está quebrado, lo que consideran no se corresponde con la realidad, la Asociación Antioqueña de Cooperativas, Confecoop Antioquia, anunció mediante un comunicado, firmado por su presidente ejecutivo, Carlos Acero Sánchez, su respaldo a la cooperativa intervenida, señalando que se ha puesto en riesgo a dicha empresa con informaciones que pueden generar pánico.


Subrayó Acero Sánchez la importancia de este tipo de organizaciones “para generar bienestar y desarrollo a más de seis millones de colombianos asociados en más de 5.000 empresas de esta naturaleza”.