Columnistas

¿Cuál malicia?
Autor: Tomás Castrillón Oberndorfer
16 de Septiembre de 2015


Entre las “enseñanzas filosóficas” que impartía, aparte del Álgebra, el gran maestro Pacho Mira, en la Escuela de Minas, estaba la aplicación de la Malicia. Se refería a que siempre había que tener malicia, ¡pero de la buena!.

tomascastrillon@hotmail.com


Entre las “enseñanzas filosóficas” que impartía, aparte del Álgebra, el gran maestro Pacho Mira, en la Escuela de Minas, estaba la aplicación de la Malicia. Se refería a que siempre había que tener malicia, ¡pero de la buena!, dando a entender que habían dos clases de malicias.


Esto está refrendado en la definición de malicia  cuando, por ejemplo, en el Pequeño Larousse Ilustrado, se encuentran dos definiciones a saber:


“Astucia, disimulo y bellaquería” claramente la mala. Y también: “Agudeza, ingenio, sutileza” que obviamente es la buena.


Son abundantes las aplicaciones de la “buena”, como se demuestra en la gran profusión de escritores, filósofos y profesionales de todas las áreas que dan lustre a la nacionalidad colombiana.


Pero también abundan los practicante de la “mala malicia”, como se demuestran, por ejemplo , en las tristemente célebres pirámides, los contratos adjudicados a dedo, los procedimientos “imaginativos “ de los narcotraficantes, los que ejercen la politiquería, los profesionales que ignoran los códigos, las normas ya  que andan ejerciendo  por el borde de ellas o ignorándolas tajantemente.


Es tan triste la situación, que la imaginación popular considera que el hecho de “vivir del bobo” o aplicar la doctrina del que: “hecha la ley hecha la trampa” son demostraciones de inteligencia, preparación y astucia.


Los campos en donde se encuentra un terreno fértil para el accionar de la “malicia mala”, son los de la alta dirección y manejo tanto en el sector público como en el sector privado.


Para ello, recurren a muchas mañas conocidas como el manejo mentiroso de la imagen, las promesas incumplidas y la infección  de “amnesia”  a la Comunidad.


La Comunidad solo tiene un arma de defensa contra la práctica de la “malicia mala”, y es, sobre todo en épocas electorales, el análisis  de las trayectorias de los que pretenden ocupar posiciones de gobierno, dirección y manejo.


Este tipo de análisis no se hace, o si acaso se practica, lo  es en forma incompleta. Esa podría ser la única explicación para que, por ejemplo, algunos personajes, que tuvieron participación decisiva en la elaboración de la, en buena parte nefasta, constitución del 91, “anden por ahí” interviniendo decisivamente en la política nacional. Lo mismo podría decirse del proceso 8000.


La Comunidad debe ejercer un análisis de las trayectorias de tantos personajes practicantes de la “mala malicia”, para evitar que la sigan practicando.


Esto es muy crucial cuando estos personajes buscan perpetuarse en el poder a través de interpuestas personas. En el ámbito local, es muy claro que los actuales gobernantes aspiran a continuar gobernando a través de candidatos que ofrecen el continuismo, aunque esta promesa puede romperse en cualquier momento, como se ha demostrado.


La Comunidad debe aprovechar circunstancias para analizar los comportamientos de sus autoridades. Por ejemplo, la “pelea” entre el Fiscal y los que le antecedieron, pelea en la que según Marañas “no se pierde un tiro”, debe servir para analizar las trayectorias de los protagonistas.


Finalmente, es preciso analizar los excesos de la propaganda, que en el ámbito local, ha adquirido  proporciones inconmensurables, porque es claro que “de eso tan bueno no dan tanto”, o que no existe la “tal” innovación, y, en consecuencia, lo más seguro es que algo malo se traen, como es el caso de las Viviendas gratis de mala calidad y los contratos de las vías “para la prosperidad”, sin financiar. ¡AH! Y una pregunta “desprevenida”: Gracias a la “papaya servida” ¿No habrá una buena dosis de “malicia de la mala” en la lesión de James?