Columnistas

Llegó la hora de la unión
Autor: Gabriel Zapata Correa
11 de Septiembre de 2015


Muy pocas veces habíamos pulsado tanta angustia y dolor en el alma de los colombianos, como desde el reciente 19 de agosto cuando decenas de connacionales debieron atravesar la frontera colombo-venezolana, arriesgando sus vidas en el rio Táchira.

Muy pocas veces habíamos pulsado tanta angustia y dolor en el alma de los colombianos, como desde el reciente 19 de agosto cuando decenas de connacionales debieron atravesar la frontera colombo-venezolana, arriesgando sus vidas en el rio Táchira, para salvar sus vidas, las de sus niños y las pocas pertenencias, bajo el trato implacable y humillante de la Guardia Venezolana.


Desde entonces, Venezuela ha deportado a 2.000 colombianos, mientras que otros 10.000 han cruzado la frontera por temor a ser expulsados, ser separados de sus familiares y perder sus pertenencias.


El presidente Santos, en su alocución del martes de 15 minutos, fue enfático en reafirmar que los colombianos habían sido atropellados en la frontera. “Las deportaciones no pueden ser discriminatorias por razones de nacionalidad, no pueden afectar los derechos de los menores, ni separar familias y tampoco puede darse un trato indigno o inhumano a los deportados”, dijo. El panorama del irrespeto a los derechos humanos es desolador, porque hay hijos separados de sus padres, niños venezolanos que estudiaban en Cúcuta ya no pueden hacerlo y hasta denuncias de torturas y abusos sexuales contra mujeres y menores de edad, de parte de la Guardia Venezolana.


Este miércoles comenzaron a escucharse voces sensatas alrededor de este conflicto humanitario, al cual se le debe buscar una solución urgente. Emilio Alvarez Icasa, secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), se refirió por primera vez, a la grave crisis que atraviesan Venezuela y Colombia, después de que Nicolás Maduro, decidiera cerrar la frontera entre ambos países. Álvarez Icasa rechazó las deportaciones arbitrarias, y manifestó que las políticas migratorias no pueden violentar los derechos humanos de cualquier persona. “La Comisión ha urgido a Venezuela a detener estas deportaciones arbitrarias y generar condiciones para el debido proceso. Ninguna política migratoria debe estar basada en la violación de los derechos humanos”, dijo en entrevista con Blu Radio.


“Las informaciones que hemos recibido es que se han deportado a más de 1000 personas. De esas 1 de cada 4 deportados son niños. No se han respetado los principios de unidad familiar, hay niños que han sido separados de sus padres y nos preocupa la destrucción de viviendas que se hayan pintado con la letra ‘D”, agregó.


A la voz de Emilio Alvarez Icasa, secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), se suma la de Stephane Jaquemet, quien lleva un año y ocho meses como representante del Alto Comisionado para los Refugiados (Acnur) en Colombia, pero su experiencia en el tema humanitario suma más de 25 años. Le dijo al diario El Espectador que “En una perspectiva humanitaria, cuando hay hasta 15.000 personas llegando en una semana es muy difícil organizar albergues. En Cúcuta hay once lugares que reciben a los colombianos, pero es muy difícil asegurar que todos reciban la ayuda. Existe la voluntad política de dar acceso a la educación a todos los niños, pero logísticamente es complicado”.


Jaquemet profundizó en el drama humano, y dijo: “Cada historia es diferente, pero yo pude hablar con personas que llevaban hasta 45 años en Venezuela, con hijos que se identifican más con ese país y tener que regresar a su nación de origen es muy difícil. Mucha gente no sabe si quiere regresar, otra no entiende si puede hacerlo, es una incertidumbre muy grande por el futuro. La gente está perdida, no sabe lo que pasó y por eso no saben qué hacer”.


Ya conocemos las noticias de lo que pasó en la OEA y que Colombia no va a Unasur para no sufrir otro descalabro diplomático, aunque la realidad humana en la frontera sea tan catastrófica. Sabemos que la única salida será la diplomática. Pero mientras tanto, a los colombianos solo nos queda buscar la unión. En el alma de todos, el sentimiento es único: Apoyarnos y rodearnos contra  el atropello.


Los partidos políticos también han respondido a la convocatoria de unidad nacional. Vale destacar que el expresidente Uribe dio el primer paso desde la oposición, y estimó correcta la dirección que le ha dado el presidente Santos a la situación con Venezuela. Y en este sentido se ha movido la opinión nacional, de buscar una convocatoria internacional en defensa de los derechos humanos de los colombianos y también de los venezolanos, atropellados en la frontera. Es el momento de la unión, por encima de todos los demás intereses políticos y personales.


* Presidente del Directorio Conservador de Antioquia