Columnistas

Túnel de la Quiebra en el Ferrocarril de Antioquia
Autor: José Maria Bravo
11 de Septiembre de 2015


Inaugurado hace 86 años

Trasmontar la cordillera que separa las hoyas delos ríos Nus y Porce, fue uno de los asuntos que más preocupó a los directivos de la empresa Ferrocarril de Antioquia, y a la opinión publica del departamento. Esta muralla natural, imponía una solución de continuidad para las dos secciones de la línea férrea, separadas por la depresión de La Quiebra. 


Los dos frentes de trabajo de construcción del túnel, se encontraron el 12 de julio de 1929, y las carrileras se empalmaron el 13 del mismo mes. Debe ser un propósito de la actual generación velar por su conservación, y ojalá ponerlo de nuevo al servicio del sistema férreo.


Alejandro López trabajó intensamente durante varios años, por medio de la prensa y en la Asamblea del departamento, para conseguir la expedición de la Ordenanza Nº 4 del 15 de marzo de 1926, que dispuso la construcción del túnel.


Una vez adelantados los estudios sobre el terreno, y se hicieron con taladro de diamante varias perforaciones para conocer la estructura geológica de la cordillera, el Ingeniero Jefe de la empresa del ferrocarril don Germán Uribe, presentó un informe que sirvió de base para que la Junta Directiva, aprobara una proposición en su sesión del 31 de julio de 1914, que entre otras cosas decía: constrúyase en La Quiebra una línea de adhesión de 2% de pendiente máxima sin compensar, pasando la garganta de dicha cordillera con un túnel cuya extensión será aproximadamente de 3.500 metros.


Este aparte del informe de don Germán Uribe, ilustra  la visión y acción de esa generación de ingenieros: La United Cigar Co. no conjetura, no tiene opiniones; antes de abrir un almacén en algún punto, coloca empleados provistos de contadores para que determinen el número de personas que pasan por allí diariamente, y sabe así, de antemano, con mucha aproximación, por su estadística y previa experiencia, la cuantía del negocio que se puede llevar a cabo y la ganancia obtenible. 


Esto es lo que se ha procurado en el estudio de La Quiebra en cuanto sea posible: no dejar nada al acaso, ni a la opinión personal. Calcular y avaluar todo lo que sea calculable y evaluable. Aunque algunos datos son apenas aproximados y algunos números carecen de precisión, se admite desde el principio; pero esto es inherente a la naturaleza misma del asunto y siempre es mejor una aproximación que una conjetura casual. 


Después de los estudios y análisis al proyectado túnel, la Junta Directiva decidió prolongar la línea férrea por la banda occidental hasta Santiago y por la oriental hasta El Limón, puntos seleccionados para localizar las dos bocas del túnel.


El 11 de agosto de 1926 se celebró con la Casa Frasser Braseer & Cía del Canadá, el contrato para la construcción del túnel, con un plazo de tres años.


Se iniciaron los trabajos el 23 de noviembre de 1926, y se terminaron el 14 de julio de 1929. El contrato se dio por terminado el 1º de septiembre. El costo total de la obra fue de $3.721.332.38 y el tiempo de construcción de 32 meses, para una longitud de 3.742.10 metros.


Estos apartes complementan el informe del ingeniero Juan de D. Cevallos a la Asamblea de Antioquia: Las líneas centrales se encontraron con cuatro centímetros de diferencia, la línea de El Limón se desvió dos centímetros y tres décimas hacia el norte, y la de Santiago se desvió un centímetro y siete décimas hacia el sur. Las líneas de pendiente, que determinan la banca, se encontraron con tres centímetros de diferencia. La longitud del túnel resultó menor en cuarenta y un centímetros que la calculada anteriormente con medidas sobre la cordillera.


El pasado nos interroga sobre la necesidad de que Antioquia reflexione sobre el significado del patrimonio férreo y su futuro.