Columnistas

縅ueces que legislan?
Autor: Rub閚 Dar韔 Barrientos
10 de Septiembre de 2015


Nos estamos acostumbrando a jueces que legislan, valga decir, falladores que hacen las veces de reformadores de la norma o de la Constituci髇 Nacional (aquellos que migran de la rama judicial a la rama legislativa).

rdbarrientos@une.net.co


Nos estamos acostumbrando a jueces que legislan, valga decir, falladores que hacen las veces de reformadores de la norma o de la Constitución Nacional (aquellos que migran de la rama judicial a la rama legislativa). Y voy a explicar esta penosa situación con un ejemplo concreto y de actualidad. El 2 de febrero de este año, el magistrado de la Corte Constitucional, Luis Ernesto Vargas, obtuvo una grabación subrepticia en su celular que recogió la voz del abogado Víctor Pacheco, detallando la forma como el magistrado Jorge Pretelt le pidió $ 500 millones para que la Corte Constitucional fallara una tutela en favor de Fidupetrol. Ante la sorpresa de muchos, la Fiscalía ya calificó como legítima esa grabación, porque “no se violaba el derecho a la intimidad y se trataba de la comisión de un punible”.


El abogado Pacheco dijo que estaba sorprendido, porque la grabación del magistrado Vargas era “perfectamente ilegal y por consiguiente nula de pleno derecho”. Hoy, Pacheco está tras las rejas y su defensor insiste en que a nadie se le puede condenar por una prueba ilegalmente obtenida. Pero ya resultó que salió otra grabación: la que el magistrado Jorge Pretelt le hizo al conductor del magistrado Luis Enrique Vargas, dizque para dejar en claro cómo se tramó todo en su contra, la que acaeció el pasado 23 de agosto. Aduce Pretelt, que con esa prueba reina se desvirtúa toda la investigación y que con ese recaudo probatorio “ya se está llegando a la otra orilla”. Independientemente de que se considere si Pretelt delinquió o si Víctor Pacheco lo fue, o si Luis Ernesto Vergas, Gabriel Mendoza, Rodrigo Escobar y Mauricio González mienten, voy a desmenuzar este tema desde mi punto de vista:


Se ha sostenido en Colombia que las grabaciones que se pueden aportar a los procesos, son: a) las que provienen de una decisión judicial que autoriza su interceptación o b) las que se obtienen bajo consentimiento del interlocutor. Claramente, el artículo 29 de la Constitución Nacional, reza: “Es nula la prueba obtenida con violación del debido proceso”. Este ha sido un tema de enconada discusión en nuestro medio. Verbigracia, a mí me parece que debería llegarse algún día a que cualquier grabación sea válida y que la parte contraria solo la pueda objetar cuando manifieste ser un montaje o una edición. Eso responde al principio gringo de que “no hable lo que usted no pueda sostener”. Pero hoy no opera este desideratum.


Entre otras cosas, a esta tesis hay que endilgarle un problema mayúsculo: una cosa es hablar al desgaire y otra cosa es hablar bajo juramento. Una cosa es “echar carreta” y otra cosa es ratificarse. Y una cosa es hablar informalmente y otra cosa es hacerlo ante el juez. Avalar la Fiscalía los audios de Pacheco y de Pretelt, es dar un viraje azaroso en materia jurídica. Es acomodar la norma a lo que conviene. Simple y llanamente es tornar al juzgador en reformador de la Constitución. Es interpretar por vía jurisprudencial, lo que luce como grotesco. Prevalece el deseo a la razón legal.


Hay una sentencia de la magistrada María del Rosario González, de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, que dice que “una grabación hecha por un particular sin orden judicial, es válida si se realiza directamente por la víctima o con su aquiescencia o si capta la comisión del delito”. Y remata: “No es viable grabar conversaciones propias con terceros y usarlas en beneficio de intereses particulares”. Sí pero no. Como que sí o como que no. Puede ser o tal vez no. Grave galimatías que lo único que retrata es a unos jueces reformando la Constitución. ¿Dónde se define el debido proceso en esta materia? ¿Dónde dice qué y cómo se puede grabar legalmente? La magistrada está de facto, derogando la constitución. Y la Fiscalía, también está prohijando esta tesis.


La conclusión que se saca es elemental: cuando el juez no respeta la Constitución, es un prevaricador; y cuando es la Corte Suprema o la Corte Constitucional las que no respetan, crean jurisprudencia. Con cara pierde usted y con sello ganan ellos…