Columnistas

La muerte del libro
Autor: Hern醤 C醨denas Lince
5 de Septiembre de 2015


En los Estados Unidos diariamente se cierra una venta de libros, pero no tengo un dato preciso sobre lo que sucede en Colombia; sin embargo, tambi閚 es una realidad que en nuestro pa韘 han desaparecido cantidad de librer韆s.

En los Estados Unidos diariamente se cierra una venta de libros, pero no tengo un dato preciso sobre lo que sucede en Colombia; sin embargo, también es una realidad que en nuestro país han desaparecido cantidad de librerías, lo que personalmente me entristece. El libro cuando Gutenberg inventó la forma de imprimirlo rápidamente, cambió toda la sociedad pues por allá en 1450 escribir manualmente una Biblia tardaba nueve años para un amanuense y se dieron útiles progresos como el que las mujeres aprendieran a leer y escribir, lo que no se hacía. Por otro lado, surgieron en toda Europa cantidades de fábricas de papel al tiempo que se desarrolló una cultura general que catapultó la economía de todo el continente. Pero nadie pensaba que el libro sufriría un colapso con los inventos de la actual tecnología que nos llevan a los computadores interconectados, la televisión y a los teléfonos celulares que hasta nos llevan a la fotografía. Las nuevas generaciones deberían educarse desde los colegios por unos profesores que sepan enseñar todas esas tecnologías electrónicas que sí deberían insistir en enseñar a pensar, tal como lo hizo el libro en otros tiempos.


Yo recuerdo personalmente el libro era un atractivo maravilloso que me hacía pasar todos los días por la librería de mis amigos Alberto Aguirre y Aurita López. Lo primero que hacía era mirar la vitrina del almacén para enterarme de qué nuevas maravillas aparecían. Allí encontré libros maravillosos que cambiaron mi vida, y recuerdo también los amables gestos de Alberto Aguirre quien me rebajaba los precios pues sabía muy bien que mi presupuesto económico era muy limitado.


En el mundo de hoy se están dando unos colosales cambios por el ocaso de los libros y el surgimiento de las tecnologías electrónicas pero me preocupa inmensamente que los actuales educadores y profesores no están orientando adecuadamente las nuevas generaciones. Como yo soy de anticuados tiempos continúo adorando viejos ejemplares de libros y poseo tesoros como un ejemplar de un libro editado en 1750 llamado “Espectáculo de la naturaleza”, del Abad Pluche. También adoro un libro de 1820 que influyó mucho en el proceso de la independencia de España llamado “El tratado de los sofismas” de Jeremías Bentham.


Los libros fueron el motor que hicieron adelantar a nuestros intelectuales y políticos, lo que a su vez hizo adelantar a toda nuestra sociedad. El futuro que nos espera será conducido por las nuevas tecnologías electrónicas, lo que requiere un cambio total para que nuestro sistema educativo progrese rápidamente.