Columnistas

 la berrionda!
Autor: Carlos M Montoya
5 de Septiembre de 2015


Tal vez, muchos podr韆n decir que yo no soy la persona m醩 indicada para escribir sobre este tema, porque es reconocida mi rebeld韆 con el partido pol韙ico al que pertenezco, con su dirigencia, mucho m醩 con la regional.

Tal vez, muchos podrían decir que yo no soy la persona más indicada para escribir sobre este tema, porque es reconocida mi rebeldía con el partido político al que pertenezco, con su dirigencia, mucho más con la regional; y porque difícilmente dejo que me impongan criterios y mucho menos propuestas en las que por alguna circunstancia no creo. Sin embargo, a pesar de ello, en este proceso electoral he querido respetar las directrices, porque si bien, no he estado de acuerdo con muchos procedimientos y muchos de los que los han efectuado no han sido de mi gusto, ni yo del de ellos, no he tenido ni tuve reparos, por ejemplo, con quien fue designada candidata por la Convención de mi partido. Siempre la consideré una persona seria y le creí sus manifestaciones sobre la seriedad de su candidatura. Solo verla llegar con su madre a esas incomodas reuniones políticas, me hacía creer que una persona de bien no sometería a una venerable anciana a semejantes incomodidades, sino fuera por la firmeza en su propósito.  Además, también vi que hizo una buena inversión en la campaña: compró ropa nueva y zapatos, porque en las tres ocasiones que la acompañé, se le alcanzaba a ver todavía el código de barras en la suela de sus diminutos zapatos. Tiempo también invirtió, escribiendo sus técnicos y largos discursos que siempre leyó, que poco entendimos, pero si creo que los escribía ella,  porque si bien a veces los leía mal, se veía muy segura de lo que decía.  Por eso confié en la señorita Eva y la acompañe hasta cuando sucedió lo que yo me resistía a creer que pasaría.


Pero bien, esto no es lo que sucede en todos los partidos, por el contrario, hoy vemos en el escenario político muchos candidatos que por mucho tiempo no hicieron mérito en principio por sus copartidarios y además con sus posibles socios, para ganarse la confianza, el cariño y la voluntad para acompañarlos en aspiraciones electorales. Y hoy pretenden que única y exclusivamente, con la “disciplina de perros”, con amenazas de sanciones o con descalificaciones infames a quienes en el pasado fueron sus aliados, se pretenda forzar el apoyo que de todas maneras no obtendrán. Para muestra pongo solo dos ejemplos: en Girardota, el candidato del Partido Conservador y su directorio, han maltratado durante cuatro años a las mayorías de su partido en el concejo, los han tildado de la manera más baja posible, pero hoy pretenden que “a la berrionda”, sin convicción y sin cariño, acompañen esta candidatura. El resultado ahí está, dos concejales ya renunciaron a este partido, otro no votará por ese candidato y solo uno “acatará” las directrices.


El otro ejemplo es el candidato Liberal a la Alcaldía de Medellín, con quien no he tenido ninguna diferencia y a quien considero mi amigo; solo opino como observador.  Algunos dirigentes de este partido pretenden bajo amenazas de demandas y sanciones, buscar el favor de muchos de quienes en nombre de dicha colectividad tienen alguna investidura, pero que claramente han manifestado no apoyar al candidato. El problema es que el efecto puede ser contrario, todos saben o sabemos que no lo apoyan, que no lo apoyarán y que a demás van a trabajar con rabia porque “¡a la berrionda!”  Muy difícil.