Columnistas

Intal: Instituto de ciencia y tecnología
Autor: Alejandro Garcia Gomez
5 de Septiembre de 2015


Hace pocos días, unos amigos me pidieron que los acompañara a buscar una máquina. Están comenzando una pequeña empresa. Alguien les comentó que podían encontrarla en un sitio llamado Intal.

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Hace pocos días, unos amigos me pidieron que los acompañara a buscar una máquina. Están comenzando una pequeña empresa. Alguien les comentó que podían encontrarla en un sitio llamado Intal. Pero no tenían ni la información exacta ni tampoco su dirección. Yo jamás había escuchado ese nombre. Lo ubicamos en internet y en la mañana nos dirigimos a comprarla. Al llegar, lo primero que –con amabilidad- les preguntaron a mis amigos fue por qué y para qué necesitaban la selladora y de dónde veníamos. Yo me extrañé un tanto, pero no dije nada. Sólo miré a mis amigos, que me devolvieron la mirada. Estoy empezando una producción de pulpa congelada de tal fruta y es para su transporte desde Caquetá, respondió mi amigo al encargado en el vestíbulo de la puerta principal. Él se comunicó internamente y luego de unos instantes salió una señora con uniforme de laboratorio y distintivo de ingeniera. Nos miramos de nuevo. Después de los saludos, hizo otras pocas preguntas adicionales y nos pidió que la siguiéramos. Entramos por un pasillo y unas escaleras que dejaban ver, a través de los vidrios de las ventanas, inmensos laboratorios de procesamiento y producción de alimentos. Con la misma amabilidad, nos pidió que entráramos a una pequeña sala de reuniones. Volvió y nos presentó a don Francisco, de “azento eshpañol”. Ingeniero químico indicaba su tarjeta. Le pedí que viniera porque él conoce mucho del trabajo de esa pulpa en particular, nos dijo ella. ¡Y sí que lo conoce! Es decir, todos ahí saben su oficio y están prestos a ayudar y colaborar, todo dentro de unos canales de amabilidad que acentúan la confianza que despierta su sapiencia. 


Con una creativa exposición mi amigo nos contó cómo, eventualmente, llegó a esa pequeña producción y cómo se fue encariñando con ella a pesar de algunos sinsabores que debió resistir. Cómo fue recibiendo ayuda de algunas personas de la Universidad de la Amazonía, en Florencia, y cómo ellas lo fueron encaminando hacia donde nos encontrábamos en el momento. Entonces la ingeniera Claudia Restrepo Flórez comenzó su charla –por la manera tan familiar de exposición- o conferencia –por la claridad y concreción de los conceptos expuestos- que duró alrededor de hora y media. A veces se apoyaba en los conceptos del ingeniero Francesch Guinovart, o él entraba a explicar las dudas que nos quedaban, en ese improvisado panel de ambos. Muchas de las dudas de mis amigos, sin proponérselo, quedaron resueltas ahí. Al mismo tiempo “se les abrieron las compuertas” de otras posibilidades que no habían tenido en cuenta antes. 


Intal es una fundación sin ánimo de lucro que impulsa y asesora de manera decidida el talento de los colombianos que desean emprender empresa. No con saluditos en la espalda, sino de manera decidida. En el mismo sector hay otras tres instituciones que complementan el trabajo: Alico, Tecnas y CI Talsa. A una de estas pertenece don Francisco. En https://www.youtube.com/watch?v=bo_yH7048mY hay una exposición clara, sencilla y muy profesional de Intal en un video de imágenes sin palabras. 


Al despedirnos, la ingeniera Restrepo nos dijo que contáramos con ellos. Que siempre estarían a la disposición. Entre risas nos pidió: “eso sí, nos llaman con anterioridad para que agendemos la cita”. “Con anterioridad”, recalcó. Todos soltamos la carcajada. 


¡Qué bueno que más colombianos conocieran estas asesorías para emprender empresa!  Pero, además, ¡qué bueno que existan otros colombianos que ponen su conocimiento y esfuerzos al servicio del desarrollo del país! 


Nota de curiosidad.- Parece que la exministra y excandidata Marta Lucía Ramírez no recuerda que, durante la operación Orión -comuna 13 Medellín-, ella era mindefensa del gobierno Uribe I y que viajó como tal a Medellín en esos tristes por crueles días, ahora recordados. Ha estado callada ella, de tan largo hablar, según La Luciérnaga.