Editorial


Transparencia y participación
5 de Septiembre de 2015


Con ejercicios como el Día Blanco el discurso de la transparencia deja de ser un mito y se aterriza en la base de la participación comunitaria.

Demostrar que la transparencia en la gestión pública puede ser una realidad y no un mito ha sido una meta común de la Gobernación de Antioquia y la Alcaldía de Medellín en el actual período de gobierno, tanto así que uno de los componentes de la Alianza Medellín Antioquia -AMA- fue precisamente la celebración anual de la Feria de la Transparencia en la Contratación Pública, mientras a su modo, tanto el gobernador Sergio Fajardo Valderrama, como el alcalde de Medellín, Aníbal Gaviria Correa, han hecho de la rendición pública de cuentas un ejercicio permanente, más allá de las exigencias de ley. Como antesala a la Feria de este año, a celebrarse el próximo martes en la Plazoleta de La Alpujarra, en la que la ciudadanía podrá conocer los logros más relevantes de los últimos cuatro años, la Gobernación celebró el jueves el IV Encuentro internacional de lucha contra la corrupción y la Alcaldía realizará mañana el Día Blanco en las 16 comunas y los cinco corregimientos de la capital antioqueña.


Durante el Encuentro internacional de lucha contra la corrupción, entre otros asuntos, la Procuraduría General de la Nación socializó los resultados del Índice de Gobierno Abierto (IGA) 2014, elaborado por las entidades que conforman el Programa presidencial contra la corrupción de la administración pública, en el que diez municipios antioqueños están entre los veinte mejor calificados y Medellín aparece como la primera ciudad capital. El Retiro encabeza el escalafón, seguido de Envigado y Rionegro; Itagüí aparece en el sexto puesto, Barbosa en el octavo seguido de San Jerónimo; Copacabana, La Estrella y Alejandría ocupan los puestos doce, trece y catorce y Sabaneta se ubica en el puesto 19. Medellín aparece en la casilla 36, mientras en el top 100 solamente se ubican las ciudades capitales de Ibagué (58), Tunja (66), Cali (71), Armenia (77) y Neiva (80). Bogotá aparece en el puesto 596. Entre los departamentos, Antioquia es segundo detrás de Meta que, junto a Tolima, fueron destacados como los más transparentes del país según los parámetros que miden, tanto para alcaldías como para gobernaciones, “el cumplimiento de las normas estratégicas anticorrupción, que son aquellas disposiciones que buscan implementar medidas preventivas en el sector público en el marco de las Convenciones Interamericana y de Naciones Unidas de Lucha contra la corrupción”, según el Observatorio de Transparencia y Anticorrupción del Gobierno Nacional.


Los buenos resultados para Antioquia en esta medición ponen de manifiesto el valor de la gestión pública transparente que se ha venido promoviendo en la región durante los últimos años y que tiene en el Día Blanco que celebra Medellín desde 2013 una de las manifestaciones más trascendentales, en la medida en que promueve la construcción de una cultura de la participación y la veeduría, en la que tienen cabida todos los ciudadanos. Porque la esencia del Día Blanco es, precisamente, que las juntas de acción comunal (JAC), las juntas administradoras locales (JAL) y las organizaciones de la sociedad civil, hagan su propia rendición pública de cuentas. Cada uno de los ciudadanos de Medellín tiene la posibilidad de enterarse, en la voz de sus líderes, de cómo ha sido la gestión que vienen realizando, con cifras y hechos concretos, con miras al desarrollo comunitario. El mayor mérito de este evento de ciudad es que surgió, hace ya dos años, como una iniciativa comunitaria, pionera en Colombia, donde las organizaciones participantes lo hacen de manera voluntaria. En ese sentido, la expectativa de la Administración Municipal es que mañana pasen al tablero y den la cara a sus vecinos unas 400 organizaciones.


Con ejercicios como el Día Blanco el discurso de la transparencia deja de ser un mito y se aterriza en la base de la participación comunitaria. De ahí la importancia de que los ciudadanos del común superen la crítica automática  a la gestión de sus gobernantes y se involucren en la administración de su entorno más cercano, bien mediante la veeduría a la gestión de sus líderes o bien haciendo parte de organizaciones sociales, comunales, centros de integración barrial, juntas de acción comunal, organizaciones no gubernamentales y corporaciones públicas, donde pueden tener un papel protagónico en la construcción del territorio que desean habitar. Para alcanzar esta meta se requiere aún de una mayor promoción del papel del ciudadano, de sus posibilidades y herramientas; una materia en la que a pesar de los avances, todavía estamos lejos de cumplir satsfactoriamente.


En este sentido, la Feria de la Transparencia de este martes y la Semana de la Transparencia, prevista del 29 de septiembre al 5 de octubre, se constituyen en modelos a seguir por parte de las organizaciones ciudadanas, no sólo como ejercicio comunicativo sino como estrategia generadora de resultados en los indicadores de las organizaciones que luchan contra la corrupción, pero sobre todo, de confianza ciudadana frente a lo público y de responsabilidad de los gobernantes frente a la gente.