Columnistas

La se駉ra Clinton
Autor: Rafael Bravo
4 de Septiembre de 2015


Si por el campo republicano llueve con tanta imbecilidad y racismo, en las toldas dem骳ratas no escampa y el agua inunda la carpa de la se駉ra Clinton.

Si por el campo republicano llueve con tanta imbecilidad y racismo, en las toldas demócratas no escampa y el agua inunda la carpa de la señora Clinton. Increíble ver a una candidata que hace menos de 6 meses se proyectaba como favorita de su partido, con una opción de llegar a la Casa Blanca y ahora contra los palos por el manejo del correo electrónico cuando ejercía como secretaria de Estado. Las encuestas, sí ese monstruo que mide la percepción de los electores, muestran la caída libre de su credibilidad. Tan solo un 30 por ciento de los encuestados opina que Hillary es honesta y un 40 por ciento fría y calculadora. Un asunto fundamental si se aspira a regir los destinos del país líder. Y mientras más intenta bajarle el perfil al tema mayor es el hueco que cava. 


Al igual de lo que viene sucediendo con los republicanos, el electorado está harto de lo mismo: los políticos, el establecimiento, las dinastías (Hillary proviene de una de ellas) y una clase media que no ve progreso en sus ingresos y oportunidades. Entonces aparece en escena un desconocido Bernie Sanders (relativamente hablando), un cuasi octogenario senador por el estado de Vermont, proclamado ‘’socialista’’ y por mucho tiempo defensor de los pobres, ancianos y ahora el candidato preferido de los jóvenes. Su mensaje: los Estados Unidos no puede seguir siendo el país donde los intereses corporativos y Wall Street aumentan su poder y dominación y donde es necesario proteger los empleos cerrando las fronteras.No importa que Hillary prometa continuar con el ideario demócrata protegiendo la ley de salud, apoyando a los sindicatos, extendiendo protección a los indocumentados, luchando en contra del calentamiento global y en favor del matrimonio entre personas del mismo sexo. Es una candidata que no entusiasma, no transmite química al grueso de los electores y es vista como muy lejana del pueblo y cercana al gran capital quien aporta torrentes de dinero a su campaña. Además, ella y su esposo han acumulado una fortuna nada despreciable cobrando grandes sumas como oradores y de alguna manera sacando provecho de la noble causa emprendida por la Clinton Initiative. 


El elefante de la sala es el vice Joe Biden a quienes muchos quisieran ver en la contienda por la nominación presidencial. Nada garantiza que ello sea posible dadas las dificultades personales que Biden ha debido enfrentar con la muerte de su hijo, su edad y sus reiterados gafes que han puesto en duda su juicio y candor. Biden tiene a su favor el respaldo de amplios sectores populares y una larga trayectoria de política exterior habiendo sido senador por mucho tiempo. 


El país vive momentos de gran ansiedad. Prueba de ello es el surgimiento de candidatos como Trump y Carson en el partido republicano y de Sanders en el demócrata. Este último muy inteligentemente apela a un programa político radical comorespuesta a ese futuro incierto que se apodera del electorado. Una clara tendencia al anti-Washington, a la idea de quemar el establecimiento y empezar de nuevo. Al final de cuentas, Hillary Clinton podría emerger victoriosa en una elección presidencial si sale de su acartonamiento, le da sentido humano a su propuesta y si renueva su propuesta de campaña. La mejor defensa es el ataque. Las buenas intenciones en el papel no son suficientes. La historia muestra como un Ronald Reagansin mayor preparación intelectual y un Barack Obama que electrizo a amplios sectores, pudieron salir electos gracias a un mensaje y comunicación efectivos.