Nacional

Gobierno y Farc chocan por mecanismos para aplicar la paz
26 de Agosto de 2015


Humberto de la Calle dice que es una “obligación elemental” buscar las herramientas para llevar a la práctica los acuerdos.


Por:


Armando Neira


Humberto de la Calle dice que es una “obligación elemental” buscar las herramientas para llevar a la práctica los acuerdos.


Este miércoles se produjo en La Habana un choque dialéctico entre el Gobierno Nacional y las Farc que bien podría mostrar las diferencias sustanciales entre las partes y, paradójicamente, también los enormes avances de la negociación. ¿Por qué? Discutieron de cómo llevar a la práctica lo que se acuerde en la Mesa. Es decir, desde una mirada optimista, podría afirmarse que cada uno ya está con la vista puesta en qué se va a hacer tras la firma de un acuerdo.


Los primeros en hablar fueron los miembros de las FARC. Que de entrada mostraron su molestia por la discusión que hay en Colombia acerca de la posibilidad de un “congresito” por “caprichosa” y “unilateral”. Ante esto, salió Humberto de la Calle, jefe del equipo negociador del Gobierno que sentenció que es una “obligación elemental” y una “competencia soberana” del Ejecutivo buscar los mecanismos legales necesarios para agilizar la aplicación de un posible acuerdo de paz: “El Gobierno viene buscando con el Congreso los mejores mecanismos para los desarrollos jurídicos necesarios a fin de cumplir lo que se convenga y hacerlo de la manera más rápida y eficaz”.


De la Calle defendió su argumento con una tesis de la propia guerrilla: “Las Farc han dicho hoy que la paz no se puede improvisar. Precisamente, eso es lo que estamos buscando”. Sentenció que “la obligación elemental del Gobierno es prepararse para cumplir la palabra empeñada” y apeló a la cordura: “Lo que no es sensato es que, si se logra un acuerdo de paz, tengamos que sentarnos largos meses a la espera de herramientas legales”.


Para el Jefe del equipo negociador es “esencial” tener la certeza de que las Farc dejarán las armas cuando se firme un acuerdo final de paz porque “la mezcla de armas y política es inaceptable”.


Su respuesta fue directa a Iván Márquez, jefe del equipo negociador del grupo insurgente, que también en La Habana, minutos antes, había dicho: “Toda iniciativa por fuera de la Agenda pactada o de los acuerdos ya alcanzados constituirían la mejor fórmula para echar por la borda, anticipadamente, el trabajo realizado de mutuo acuerdo por ambas partes”.


El jefe guerrillero leyó un comunicado a nombre del Secretariado del Estado Mayor de su organización alzada en armas en el que desvirtuó la posibilidad de un “congresito”. “Ninguna de las iniciativas que se lleven a las Cámaras por el Gobierno de forma unilateral (...) es vinculante para las Farc si previamente no han sido consensuadas en la Mesa de Diálogos, tanto sus contenidos como el método de su tramitación legislativa”.


Asimismo, las Farc también rechazaron la idea de un “tribunal especial” para juzgar a la guerrilla, una idea que al parecer ha sido abordada por el presidente Santos en reuniones con varios dirigentes de los partidos políticos, pero que oficialmente no se ha presentado a la opinión pública: “No es un mecanismo penal, sino un Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición ante el que deberán comparecer todos los actores del conflicto -combatientes y no combatientes- sobre los cuales hubiera acusaciones”.


Igualmente, la guerrilla puso sobre la mesa de nuevo la necesidad de una Constituyente aunque este miércoles manifestaron que ya no se cierran a “utilizar cualquier mecanismo de los actualmente existentes en la Constitución -incluida la adopción de un Acuerdo Especial tal y como se regulan en las convenciones de Ginebra, que forman parte del Bloque de Constitucionalidad-, que permita darle rango constitucional a los acuerdos adoptados por los plenipotenciarios en La Habana”.


Así las cosas, podría verse la situación con la figura del vaso medio lleno o medio vacío. Para los escépticos, en La Habana se habla y se habla y no se avanza. Y para los optimistas, nunca antes en la historia del país se había llegado tan lejos en un proceso con las Farc que ahora ya están en una fase jamás alcanzada: la de cómo aplicar los acuerdos de paz que se ven venir.