Columnistas

EPM entre el mito y la realidad
Autor: Guillermo Maya Muñoz
24 de Agosto de 2015


EPM acaba de celebrar el sexagésimo cumpleaños.

EPM acaba de celebrar el sexagésimo cumpleaños. EPM no solo presta buenos servicios públicos sino que ha servido para jalonar el desarrollo de Medellín y de Antioquia, y también el de los grandes grupos económicos regionales pegados a EPM; y con sus enormes transferencias el gobierno de la ciudad contribuye a paliar las grandes desigualdades sociales existentes. 


A pesar de una historia de logros indudables, que se convierte en mito para impedir la crítica y el cuestionamiento, también sus directivos han tenido errores y equivocaciones muy grandes que no se pueden ocultar con el deseo, y con las referencias a la compra de una vajilla de 100.00 dólares, durante la alcaldía de Luis Pérez, como el error más grave.


Una de las principales equivocaciones, precisamente, fue haber comprado por 85 millones de dólares (mdd) el 50% de Orbitel a los socios privados, grupos Santodomingo y Sarmiento, en 2006, cuando no valía ni la mitad de la mitad, con base  a un estudio de Inverlink, dirigida en ese entonces por Bruce Mc Master, hoy presidente de la Andi. Con 85 mdd se pueden comprar 850 vajillas de 100.000 dólares.


Otra equivocación es haber perdido la mayoría accionaria de EPM, de manera voluntaria, para tener que pagar por la concesión que se le otorgó a EPM, por parte de la sociedad Pescadero-Ituango, para la construcción y operación del proyecto hidroeléctrico del mismo nombre. 


En una columna, Toma hostil de Pescadero-Ituango, EL MUNDO (12 de agosto de 2008) escribí: “EPM, que era el accionista mayoritario en marzo del 2006, con el 53,07% de participación, accedió a compartir el control mayoritario del proyecto con el Departamento de Antioquia cediéndole 7,07% de sus acciones, de tal manera que cada uno quedara con el 46%. El Idea, a pesar de este gesto de buena voluntad de EPM, decidió comprarles su parte a los accionistas privados, alegando que EPM también quería hacer lo mismo. ¿Por qué semejante paso?”. Para tomar la mayoría accionaria y someter a licitación el Proyecto para construir la hidroeléctrica. 


EPM al fin obtuvo la concesión, pero tuvo que pagar. ¿Cuánto le costó a EPM esta jugada de Álvaro Vásquez, que mientras el editorialista de EL MUNDO lo llamaba “mente maquiavélica”, y criticaba el negocio, el editorialista de El Colombiano lo llamaba “brillante”, al mismo tiempo que aplaudía la iniciativa? 


EPM pagó por la concesión, que comprende la construcción, la operación, el mantenimiento y la transferencia, “205 millones de dólares, con tres componentes: 100 millones de dólares como anticipo de los excedentes de la central (...), otros 35 millones de dólares que dependen de que el proyecto se desarrolle como una zona franca (...) y 70 millones de dólares, que es lo que han aportado como capitalizaciones para adelantar el proyecto” (El Colombiano, entrevista con el gerente de EPM, 15 de agosto del 2010).


EPM no tenía por qué haber entregado  estos dineros para tener la concesión, cuando tenía al comienzo la mayoría accionaria. Solo alguien que no sepa de sociedades y juntas directivas o sepa demasiado se baja de la mayoría accionaria para quedar en minoría y pagar 205 mdd por la concesión de la obra. Es decir, 2050 vajillas de 100.000 dólares.


¿Qué pensaba el gerente de EPM, en la Alcaldía de Alonso Salazar, sobre el negocio de Hidroituango? En una entrevista, “EPM, la joya de la corona” (El Espectador, diciembre 21, 2010), al Gerente de EPM, Federico Restrepo le preguntan: “¿En qué resultó la negociación para el desarrollo del proyecto Hidroituango?”. Respuesta: “Todo fue ganancia”. Hoy es candidato fajardista a Gobernador Antioquia. No va a ganar.


Una tercera equivocación, y no  la última, son todos los negocios de telecomunicaciones. La venta de OLA, convertida en TIGO (Colombia Mobil), a Millicom del 50% (+ una acción), sin cobrar prima de control (Debieron haber pedido una vajilla de 100.000 dólares como prima de control), y que perdió cerca de un billón de pesos (1.000.000.000.000) en su operación, según la controlaría de Bogotá, desde su venta en 2006 hasta 2010. Además, para la operación, Tigo recibió préstamos cercanos a los 400.000 millones de pesos por parte de ETB y de EPM, y que apenas en 2014 se cancelaron. Luego, se hace la fusión de TIGO-UNE y le entregan el control a Millicom con dudosos resultados hacia futuro (Lea: GMM, UNE con Millicom se hunde, EL MUNDO, 22 de marzo de 2013).


Además, EPM tiene un lado oscuro y es que gran parte de las operaciones de EPM se hace bajo tercerización (contratistas), que se traduce en precarización salarial, y mayor inequidad social.  Emtelco, por ejemplo, empresa de propiedad de EPM y Millicom, ha sido catalogada como una de las 10 peores empresas para trabajar en Colombia. La misma compañía reconoce que en “2014 tuvo 29 diligencias laborales administrativas y fue vinculada en 23 acciones de tutela que tenían que ver con los derechos de los trabajadores”. (http://www.las2orillas.co/los-peores-patronos-de-colombia). La plata para las aventuras en las inversiones extranjeras y la financiación de las culequeras de los alcaldes de algún lado tiene que salir.


En la celebración abundó el vino, a cargo de los ciudadanos, historias de vida, y también la complacencia con una larga historia de éxitos, en la que se incluyeron todos, con la promesa de votar por Alonso Salazar, como próximo alcalde de Medellín. La veo difícil. Los genios empresariales y de la política, como los gatos, caen parados en Medellín y Antioquia.