Economía

Internet portal formalizes domestic work
Portal de internet formaliza trabajo doméstico
Autor: Igor Eduardo Torrico Silva
24 de Agosto de 2015


De las 710.000 mujeres trabajadoras domésticas que hay en el país, sólo 95.028 están afiliadas a una administradora de riesgos laborales. Es decir, de cada diez domésticas sólo una está afiliada.


Foto: Cortesía 

Las mujeres contratadas por Hogarú tienen un riguroso proceso de selección y son mayoritariamente cabezas de hogar y desplazadas.

Más que un negocio al estilo de las nuevas aplicaciones para celulares en el mercado, parecen una mezcla de activismo social y negocio. Se trata de Hogarú, un emprendimiento de dos consultores de hotelería: uno español, uno italiano y un ingeniero colombiano, que han formalizado a trabajadoras domésticas, especialmente madres cabeza de familia y desplazadas del conflicto armado, contratándolas de manera permanente para ofrecer de forma ágil y rápida este servicio a clientes particulares.


Matteo Cera, uno de los socios, explica que deciden entrar en el mercado colombiano con esta propuesta, dado que vieron aquí un nicho “donde las cosas se hacían de una manera anticuada”.


Explica el fundador que sería más fácil en cierto sentido ser como la famosa aplicación Uber, que pone en contacto usuarios de taxi y a conductores que quieren ofrecer el servicio. “No tendríamos mayores costos pero si al conductor le pasa algo como un accidente, nosotros tampoco responderíamos por él”.


Sin embargo, consideraron dos aspectos: por el lado empresarial observaron que en Colombia no funciona que una empresa sea intermediaria del servicio de limpieza del hogar, porque el dueño de la casa no va a conocer o tener seguridad de la persona que se le está enviando. Por ello, vieron mejor que fueran contratadas, y que su formación y la responsabilidad de cualquier cosa la garantizaran ellos como empresa, lo que incluye salud laboral. “Esto le permite al cliente estar tranquilo, ya que le da seguridad en todos los ámbitos”.


El otro aspecto fue la realidad social: “Nosotros pensamos que para innovar en un país como Colombia con una brecha social tan fuerte, antes que lo tecnológico lo primero es reparar esa brecha como empresarios. Gracias al capital de riesgo de quien está detrás de nosotros decidimos invertir en la contratación del personal”.


“Claro, cada tres contratadas nos obliga a conseguir diez clientes” apunta Cera. Pero el negocio ha resultado exitoso según sus propias cifras: “En tres meses pasamos de tres a 64 empleadas. Esperamos cerrar el año con un poco más de 100 personas en nuestro equipo. Al día de hoy hacemos unos 90 servicios de limpieza diarios, y en total llevamos unos 8.500, pero el plan es llegar a diciembre con 4.000 mensuales”.


En la contratación cotidiana de domésticas siempre hay dudas en lo relacionado a calidad y responsabilidad. ¿Cómo resuelven esto? Explica el socio de Hogarú: “Seleccionamos con un proceso muy riguroso, que tiene más de 50 pasos, a las candidatas, después las entrenamos profesionalmente, básicamente en escuela de hotelería, que es limpiar, lavar y planchar ropa, y por último, las contratamos”. 


Del lado de la clientela, Cera comenta que el portal en internet no funciona para hacer las operaciones directamente, sino que la persona siempre termina comunicándose vía telefónica para contratar el servicio. “Después de esta primera vez, bastan 40 segundos para contratar el resto de las ocasiones”. 



Un trabajo de riesgos

Según un estudio de la Escuela Nacional Sindical (ENS), los problemas de salud laboral no son ajenos a las características propias que históricamente ha tenido el trabajo doméstico. Cultural y socialmente es un trabajo que no ha sido completamente reconocido como tal, dando como resultado la aceptación de situaciones de explotación y casi de servilismo. Se establece una relación de ‘afecto u obligación’ que permite la continuidad de la discriminación y sirve como disculpa para no reconocerles derechos laborales a las empleadas domésticas, de quienes se espera agradecimiento, entrega y lealtad hacia quien las contrata.


Considera la ENS que se necesitan regulaciones más estrictas de la jornada en el trabajo doméstico y un mayor control de los factores de riesgos para la salud.