Economía

Equitable access to land, the big topic
Acceso equitativo a la tierra, el gran tema
Autor: Igor Eduardo Torrico Silva
24 de Agosto de 2015


Las cifras preliminares del Gran Censo Agrícola confirman lo que en muchos casos era una inferencia, un gran desequilibrio en la ocupación y tenencia de la tierra que convierte este asunto en un freno adicional para el desarrollo del sector.


Foto: Cortesía 

El 70% de los campesinos vive en predios de menos de cinco hectáreas.

"El desbalance está en que tenemos 44,8 millones de hectáreas aptas para agricultura, ganadería y reforestación, y de esa cantidad de hectáreas el 80% está dedicada a pastura. Cuando uno dice pastura puede ser simplemente terrenos que están allí abandonados, engordando, no precisamente ganado, sino precio de terreno, y el resto, 7,2 millones de hectáreas sí están dedicadas a la agricultura” sintetiza el ministro de Agricultura, Mario Iragorri.


Y se responde él mismo: “Lo que tenemos que hacer es activar la siembra en esos espacios y no permitir que existan hectáreas de engorde, no dedicadas a una actividad productiva porque tenemos necesidades en comida para garantizar la seguridad alimentaria del país, entonces la tierra no puede estar dedicada a nada”.


Pero, ¿qué en concreto se está haciendo para resolver el problema? “Estamos mirando el tema desde una perspectiva agraria integral”, indica el titular de la cartera. 


Según el Ministro hay que hacer un proceso rápido de ajuste y redistribución de algunas tierras, tema en el cual el Ejecutivo, señala, ha avanzado. “Por ejemplo, más de 500 mil hectáreas que han pertenecido a los narcotraficantes han sido objeto de procesos de extinción de dominio. Hay tierras baldías, algunas están indebidamente ocupadas como las 273.000 hectáreas que le quitamos en estos días a las Farc, o las 28.000 que le quitamos a los Carranza. Si nosotros recuperamos las tierras baldías que están indebidamente ocupadas podemos estar hablando de otras dos millones de hectáreas. Es decir, que entre ambos procesos tenemos más de 2,5 millones de hectáreas por distribuir”.


Agrega: “A eso súmele que logramos en el Plan Nacional de Desarrollo la aprobación de un programa que es un subsidio integral para compra de tierras, en que el Gobierno compra a privados y las redistribuye entre familias campesinas, y el último de estos programas, en que ya superamos las 100.000 hectáreas restituidas de aquellas personas cuyas tierras les fueron usurpadas  violentado sus derechos, a la fuerza por distintos grupos armados”.


En consonancia con el Ministro el gerente del Instituto Colombiano de Desarrollo Rural (Incoder), Ariel Borbón Ardila, señala: “Tenemos que incrementar las áreas sembradas, especialmente en materia agrícola y desarrollar un proceso de transformación del modelo ganadero que hay en el país, por eso el presidente Juan Manuel Santos y el ministro Iragorri firmaron recientemente, en Apartadó, el millón de hectáreas nuevas para actividades agrícolas, ese es el reto que tiene el Gobierno para estos tres años que restan a esta Administración, y todas las entidades del sector tienen que sumarse a este esfuerzo”.


Para el director de Planetapaz, Carlos Salgado, economista y master en medio ambiente y desarrollo, quien fue consultado para otro trabajo sobre el tema, la situación del agro en el país es bastante negativa.


Considera que a pesar de las cifras que se pueden mostrar como positivas desde la lógica del Gobierno central el impacto es mínimo: “Los programas gubernamentales han atendido a un porcentaje marginal de la población rural que no sobrepasa el 5%”.


Para el académico hay otro aspecto que son los muchos conflictos que se están desarrollando en el campo, los conflictos que se están dando con el desarrollo minero-energético.


“Hay una presión muy fuerte en este Gobierno, de que haya un uso de la tierra para proyectos empresariales. Si uno mira el Plan Nacional de Desarrollo encuentra que la tierra se va a usar fundamentalmente para el desarrollo en la gran estrategia de infraestructura que tiene el 23%, mientras que para el eje transversal de transformación del campo sólo se asigna el 7%”.


“Se nos está desmoronando el mundo rural, con múltiples conflictos, con 6,5 millones de personas desplazadas, con un despojo de tierras que se estima en diez millones de hectáreas para la minería y el petróleo”.


En opinión del especialista la forma de poder sobre la tierra, las complicidades que se establecen entre los grandes gremios impide que haya un uso de la tierra más eficiente y racional en este país. “La ganadería tiene 42 millones de hectáreas, cuando en términos de calidad de ecosistemas debería usar sólo 15 millones. Todos los estudios, del Banco Mundial, de la Universidad Javeriana, muestran que la pequeña producción es tan o más eficiente que la mediana y grande”.


Sobre lo que se está haciendo a un nivel más estructural para superar esta situación el ministro Iragorri señala: “En el aspecto legislativo ya tenemos un conjunto de leyes aprobadas, el ajuste de la institucionalidad del sector agropecuario ya está aprobado, tenemos seis meses para sacar los decretos-ley, que son facultades extraordinarias, ahí ajustamos la institucionalidad, al ajustar la institucionalidad vamos a incluir normas que nos permitan agilizar el crédito, los trámites para la formalización de los títulos de propiedad de la gente. cuatro millones de predios y sólo el 20% tiene títulos de propiedad, hay que titularizar a la gente, el 70% de los campesinos viven en predios de menos de cinco hectáreas, el problema es que esos predios ocupan apenas el 5% del territorio colombiano, es decir, gran parte de esa población está hacinada en ese 5%. Eso hay que mirar como se resuelve porque es lo que llaman inequidad en la distribución de la tierra”.




Dólar, productividad y otros

Pero el problema del agro colombiano no es sólo la tenencia de la tierra sino su competitividad, ya el presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), Rafael Mejía, ha señalado:“El sector agropecuario dentro de la realidad nacional es muy importante, ya que de 47 millones de personas que habitan el país el 32% es rural. Y aunque el directivo reconoce que el Gobierno Nacional está haciendo todo el esfuerzo para reducir esa brecha, considera que es importante que tanto el sector privado como el público aprovechen las oportunidades que la propia dinámica de consumo del país está mostrando, así como la coyuntura económica mundial, para elevar la productividad del agro colombiano.


Uno de ellos es el sector bananero, que en momentos en que la tasa de cambio se ha vuelto más favorable para exportar, debe atender otras variables como lo es la productividad, según señala el presidente de la Asociación de Bananeros de Urabá (Augura), Juan Camilo Restrepo: “De nada sirve tener buena tasa de cambio si no tenemos fruta para exportar, ya tenemos lo primero. Ahora tenemos que mejorar para estar a la par de nuestros competidores como lo son los países centroamericanos”.