Columnistas

¿Mejor educación?
Autor: Hernán Cárdenas Lince
22 de Agosto de 2015


Sigo pensando en la “educación” como el factor que más incide en nuestra calidad de vida. Con un mejor sistema educativo nuestras vidas serían más prósperas y Colombia sería un paraíso terrenal.

Sigo pensando en la “educación” como el factor que más incide en nuestra calidad de vida. Con un mejor sistema educativo nuestras  vidas serían más prósperas y Colombia sería un paraíso terrenal. Pensando en estas cosas he tenido que llegar nuevamente a Miguel de Montaigne, sabio que nos dejó los más inteligentes principios sobre la educación.


Montaigne fue un sabio escritor francés que nació por allá en el año de 1533 en un lujosísimo castillo al mismo tiempo que Francia vivía terribles guerras religiosas. También hay que recordar que este sabio personaje tenía por el lado de su madre antepasados judíos españoles. Creció en ese lujoso castillo de Dordoña y se dedicó a escribir “Essais”, lo que hoy llamamos ensayos, casi todos dedicados a temas relacionados con la educación y precisó inteligentes ideas que le dieron a la educación correcta la categoría de ser la más importante proyección posible para el ser humano. Cito concretamente ideas tan inteligentes como: “En las escuelas se enseñan muchas cosas pero no se aprende a pensar y a hacer”. También cito otra maravillosa frase: “Los maestros se concentran en contenidos de libros y no aprovechan la riqueza de la vida.”


Para los colombianos nos llega directamente esta frase de Montaigne: “Que la educación siempre debe ser activa, basada en el ejercicio de las habilidades y capacidades naturales de los estudiantes y no una simple repetición pasiva de informaciones y preceptos”.


Uno creería que Montaigne le dijo directamente a los maestros colombianos que: “El afecto es una fuerza educativa más importante que el temor”.


El también escritor francés del siglo XV, Rabelais, quien fue franciscano y benedictino además de médico y aventurero, citado por Montaigne, trae muchas notas en latín y griego y me permito reproducir la siguiente: “Magis magnos clericos non sunt magis magnos sapient”, lo que sencillamente se podría “traducir”: “Los más eruditos no son los más sabios”.


Finalmente, quiero recomendar a todos mis lectores que lean y estudien el libro “Dos ensayos de educación de Miguel de Montaigne”, traducidos sabiamente por Jorge Orlando Melo y publicado en forma maravillosa por Eafit.