Editorial

Celebrar a Teleantioquia
11 de Agosto de 2015


Esfuerzo, vocaci髇 y acuerdos para su financiaci髇 han sustentado estos treinta a駉s de exitosa y gloriosa vida de Telantioquia en el departamento.

Los canales regionales, locales, públicos y comunitarios de televisión del país, junto a televidentes que los disfrutan y hacen grandes, celebran hoy la osadía de los gobiernos Nacional y de Antioquia, que encontró eco en la valentía de un puñado de inexpertos pero apasionados productores y realizadores de televisión, para poner al aire el canal Teleantioquia, acontecimiento del que hoy se cumplen 30 años. Al dar ese paso, ese grupo de entusiastas rompió una pesada estructura centralista que condenaba al país a verse únicamente a través de los contenidos que producían algunos programadores privados de la capital colombiana y que transmitían canales semi-públicos a los que sus cuarenta años de soledad y dominio del discurso no les alcanzaron para formar sentido de nación por encima de la competencia de sus regiones.


Prender la señal, así faltaran recursos, experiencia, pautantes y hasta antenas para garantizar coberturas más allá del Valle de Aburrá, fue tan importante como sumar talentos, voluntades y capacidades que comprendieron el reto de forjar un canal para los antioqueños, con sentido colectivo y vocación de diálogo con las culturas asentadas en un departamento en el que confluyen distintas identidades. La persistencia de los pioneros forjó las características del canal como servicio público y abrió el camino al surgimiento de otros canales regionales, locales y comunitarios que hoy enriquecen la comunicación colombiana. 


El canal realiza un valioso ejercicio de memoria, a través de videos emitidos y llevados a su sitio web, en los que ha destacado momentos de la programación y eventos. Este ejercicio es testimonio de las formas como el Canal ha presentado los rostros, lugares, historias y momentos claves de la vida departamental. Más allá del ejercicio que los académicos consigan realizar en el análisis de estos contenidos, en ellos es posible seguir la ruta de los ejes de interés, los lenguajes empleados y los territorios puestos en escena, así como resaltar la consolidación de noticieros, contenidos de opinión y magazines. Estos logros contrastan con la menor intensidad en la producción con géneros en los que Teleantioquia no sólo fue pionero sino que ha merecido galardones internacionales, como los documentales, las series y argumentales.


Como diario Noviolento reconocemos que la declaración de Teleantioquia como “televisión no violenta, no sensacionalista, contextualizada” es una de nuestras fuentes de inspiración. En ella el canal reconoce y asume que a los medios de comunicación nos compete construir contenidos que representen la pluralidad, permitan la expresión de la diversidad, favorezcan la comprensión de distintos contextos y circunstancias y promuevan la interacción de los contrarios bajo el principio de respeto a los desacuerdos. Por ese carácter, reiteramos la condena a las amenazas y atentados a los corresponsales del canal, acaecidas en las subregiones afectadas por la presencia de grupos criminales, en tanto ellas, y la impunidad que las protege, han limitado su capacidad de informar sobre la complejidad de nuestra vida regional.


Esfuerzo, vocación y acuerdos para su financiación han sustentado estos treinta años de exitosa y gloriosa vida de Teleantioquia en el departamento. Esto no significa, sin embargo, que el canal haya alcanzado la estabilidad financiera e institucional que garantice su presencia como medio de televisión abierta, servicio por suscripción y a través de la producción para los nuevos medios. Para mayor tranquilidad financiera de los canales de televisión regionales y locales se precisa que las autoridades del Ministerio TIC reconozcan el potencial de estos medios como servicio público que procura la consolidación de identidades, puede desarrollarse a través de los nuevos medios y en apoyo a la educación, y debe ser respaldado como bien estratégico merecedor de apoyos y protecciones, entre ellas los límites a los canales nacionales privados para generar sub-canales regionales, intención manifestada por ellos que no ha encontrado límite en las autoridades nacionales. Y para su consolidación como verdaderos servicios públicos, no del interés de algún gobernante o de sus agendas particulares, se precisa el fortalecimiento de proyectos como el Comité Defensor del Televidente y su espacio informativo para que sigan siendo instrumentos de vigilancia y, especialmente, mecanismos de formación de la ciudadanía para la recepción activa de los contenidos televisivos.