Columnistas

Caso “Quemados”: reaparece un fantasma llamado Pinochet
Autor: Alejandro Garcia Gomez
8 de Agosto de 2015


Chile, después de la anarquía de 1931 y 1932, empezó su proceso de recuperación con Arturo Alessandri

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Chile, después de la anarquía de 1931 y 1932, empezó su proceso de recuperación con Arturo Alessandri. Con altibajos, pero manifestándose como uno de los países más desarrollados de nuestro continente sur, llegó -en 1970- a ser el primer país del mundo en donde se aprobó el novedoso experimento de imponer las tesis de gobierno del socialismo marxista -símbolo para ese entonces aún de justicia y humanitarismo- por la vía democrática, que en algunas partes funcionó (Países Nórdicos y Ecuador; Venezuela es el desastre). A este experimento se llegó precisamente como una consecuencia de su gran desarrollo cultural, social, político y de sus contradicciones económicas. Temblaron las derechas y el gran capital internacional. Había que abortar el engendro. Un nuevo orden mundial impredecible podría resultar de semejante experimento si se dejaba pelechar. Encargaron a un oscuro general del ejército. Él entendió que debía lavar todo con sangre. “Pinochet es un gran asesino, pero es nuestro hombre”, dirían después los amos gringos, los mismos que ante la vergüenza, con diplomacia, lo apartaron. El Carnicero de Chile, entonces, se fabricó una “auto” Constitución con la que se autoproclamó honorable senador vitalicio de su país. 


El 11 de septiembre de 1999 cumplía un aniversario más del golpe, pero ahora detenido en una cárcel inglesa acusado de crímenes lesa humanidad. Volvió a ser noticia. Declaró para la ocasión y, en lugar de pedir público perdón, dijo, palabras más o menos, que no guardaba rencor a nadie. ¿Cinismo, inmoralidad o amoralidad? (Amoralidad: absoluto desconocimiento de la moral. Inmoralidad: que a sabiendas, actúa contra los principios morales). La controversia era si el Carnicero debía ser juzgado, o no, en una corte en España. El Secretario de la OEA de ese entonces, César Gaviria, dijo, horas antes de posesionarse de nuevo en el mismo cargo, como defensa al dictador: “Cualquier delito que se haya podido cometer por un ciudadano de Chile en territorio chileno es de su jurisdicción” (EL MUNDO 9.IX.99). ¿Cinismo, inmoralidad o amoralidad?


Los EE UU, que pretenden posar como los defensores de los Derechos Humanos (DD HH) en el mundo entero, oficialmente guardaron un prudente silencio en relación con su incómodo exaliado. Al parecer, César Gaviria declaró por su boca el deseo de la Casa Blanca. ¿Por qué el gobierno gringo habría de imponerle eso a Gaviria y no habló él mismo? Porque en ese momento su pose de ser los más grandes defensores de los DD HH en el mundo era su mayor estrategia: había acabado la Guerra  Fría. Pero además, no sería un mandado ni singular ni nuevo para el obsecuente expresidente colombiano. Él no podría negarse, como así ocurrió. ¿Cinismo, inmoralidad o amoralidad? 


Hoy, como gran noticia, el Departamento de Estado de EU descubre unos documentos que revelan que el Carnicero de Chileno sí conocía del asunto conocido como Caso “Quemados” (El espectador.com, 01.VIII.15). “El Caso Quemados hace referencia a un episodio ocurrido el día 2 de julio de 1986, teniendo como contexto la lucha callejera contra el régimen militar de Augusto Pinochet en Chile. Un grupo de militares comandado por [el] oficial Pedro Fernández Dittus, que patrullaba las calles en el marco de una jornada de protesta nacional, interceptó, golpeó, roció con combustible y quemó a dos jóvenes: Carmen Gloria Quintana y al fotógrafo Rodrigo Rojas De Negri, quien, trabajando para una agencia internacional, seguía al grupo para fotografiarlo. Después de la agresión los trasladaron y abandonaron en un sitio eriazo [sic] en Quilicura, periferia de la ciudad. Rojas posteriormente fallecería. El hecho, debido a su crueldad y a las absurdas sentencias judiciales, motivó protestas contra el régimen tanto nacionales como internacionales, principalmente en Estados Unidos, lugar de residencia de Rojas… [etc.]” (Wikipedia). ¿Cinismo, inmoralidad o amoralidad?