Columnistas

Circo Aval
Autor: Carlos M Montoya
8 de Agosto de 2015


Con tantas historias que se cuentan en estos días, difícil sería no referirse a esas anécdotas que vuelven a recordarnos que vivimos en el país del Sagrado Corazón o en chibchombia, tierra tropical habitada por una extraña mezcla de egoístas, ventajosos, negociantes, mercaderes y mentirosos; que creen que su pellejo es más importante que el de los otros y que para salvarlo todo vale

Con tantas historias que se cuentan en estos días, difícil sería no referirse a esas anécdotas que vuelven a recordarnos que vivimos en el país del Sagrado Corazón o en chibchombia, tierra tropical habitada por una extraña mezcla de egoístas, ventajosos, negociantes, mercaderes y mentirosos; que creen que su pellejo es más importante que el de los otros y que para salvarlo todo vale. Por eso no se respeta la institucionalidad de los partidos y por ello estos, ya no son reconocidos como instituciones respetables y si no son respetables las instituciones, menos respetables pueden ser quienes las representen; esta simple y llanamente es la razón por la que las personas del común no creen ni respetan a los políticos.


Para no incurrir en ser vocero de cuentos o mitos del cotarro político, solo relataré algunas de las anécdotas que he conocido o vivido, e incluso padecido en carne propia. Empezando por la escandalizante afirmación que un buen amigo contertulio hizo la semana pasada al decir, que en el tema de avales no tenía nada que ver ni la ética, ni la moral, ni mucho menos las buenas maneras, que esto era sólo un tema político, como si en esta, a la usanza de esas tierras bananeras, al igual que la Ley 80, la ética, la moral y las buenas maneras “no pegaron”.  Sencillo, aquí esta la razón de por qué el tema de los avales se volvió un circo.


En mi pueblo y en el pueblo cercano, donde es absolutamente mayoritario el partido Conservador, un diputado inscribe sus candidatos a la alcaldía en este partido, al ver que no tenía mayorías en el directorio municipal, los retira para inscribirlos por Cambio Radical, sin embargo, inscribe un “payaso” para que estorbe en el partido Conservador a ver si saca a quien tiene las mayorías del juego político. Además que  irrespeta al partido, también a las personas. En otro municipio autopista abajo, el expersonero que toda la vida ha sido conservador y que fue elegido como tal por ese partido, termina siendo el candidato del partido Liberal. Y terminando de bajar, llegando ya a las orillas del Magdalena, un buen amigo que decidió sembrar allí la semilla del partido Verde, pues no la pudo ni plantar, porque el aval le llego dos días después de cerradas las inscripciones, eso sí, en regla, con la firma de Claudia López y Antonio Navarro, creo que lo mismo les pasó en más de 25 municipios.


Yéndonos a otra subregión, la líder de la ASI en un municipio del norte, con toda vehemencia objeta el aval de la candidata por el partido Conservador ante el Directorio Nacional y es acompañada por un senador en ese propósito, con el agravante que este mismo senador tiene un candidato avalado por ese mismo partido en otro municipio con exactamente la misma inhabilidad que alegan para ella, haber sido director administrativo de la ESE local. Estos si están viendo “la paja en el ojo ajeno”


Pero qué decir de aquel reconocido líder político, que vende los avales para concejos y alcaldías, porque sin saber cómo siendo de un partido, parece que adquirió la “franquicia” para Antioquia de otro.


Me queda la tranquilidad que no en todos los casos será así, por ejemplo, estoy seguro que mi candidata Eva Inés Sánchez, invirtió, luchó y se ganó el aval del partido Conservador para ir hasta el final, como una de las candidatas serias que aún quedan.