Editorial

Los debates del Dari閚
6 de Agosto de 2015


Da oportunidad a las autoridades nacionales para retomar la defensa de iniciativas de desarrollo sostenible dirigidas a conectar un continente, a sus gentes y sus ricos recursos naturales a las rutas de la legalidad y la sostenibilidad.

En reacción que vuelve a amenazar un proyecto que ha superado obstáculos políticos y burocráticos, la ministra panameña de Ambiente, Mirei Endara, invitó a sus connacionales a buscar recorridos distintos al del Darién para realizar la interconexión eléctrica que los países acordaron en 2010 y confirmaron en 2014, tras un bache impuesto por el expresidente Martinelli. La bióloga recogió una bandera que ambientalistas extremos de ambos lados de la frontera han usado para levantar un muro tan eficiente para bloquear el desarrollo como inútil al propósito de contener la depredación criminal o combatir la miseria de los pueblos indígenas asentados en el Darién colombopanameño. La inoportuna intervención tiene aire de respuesta radical a un importante foro sobre la construcción del tramo Tapón del Darién, el primero realizado en décadas recientes en Ciudad de Panamá.


Durante las últimas cuatro décadas, los ecologistas más radicales impusieron una barrera ideológica para contener la construcción del tramo que permite la conexión vial del continente americano. La poca utilidad de su apuesta tiene evidencias en la calificación de vulnerable a esa zona, dada por Conservación Internacional y el Instituto Humboldt, entidades responsables de la construcción del reciente mapa de ecosistemas. La valoración también denuncia la incapacidad de las autoridades para proteger una zona que ha sido defendida como intocable. En Panamá no hay mejores condiciones, a pesar de ideas en contrario de enemigos de la vía que alegan que representaría un riesgo para la “protegida” provincia del Darién. Denuncias en los medios de comunicación de Panamá referencian el crecimiento de la minería ilegal, el tráfico de maderas preciosas y de migrantes, junto a la miseria y el abandono, como principales amenazas para el entorno local. Ese panorama repite las realidades mostradas en Colombia y que hasta ahora habían encontrado incredulidad e indiferencia entre los panameños. 


El muro de contención ideológica que denunciamos en abril de 2013 cuando señalamos que los radicales convirtieron “a Panamá en una barrera, cuando podía ser puente para la integración cultural y política y el desarrollo económico” ha encontrado contradictores en el istmo y en otros países, como Costa Rica. La primera ola avanza con el crecimiento de la demanda de energía y el aumento de esperanzas de industrialización y desarrollo alrededor del Sistema de interconexión eléctrica de Centroamérica, Siepac, promovido por el BID. Este tiene como uno de sus pilares, la conexión con Colombia que hoy la ministra panameña pretende regresar a su nivel de discusión anterior, cuando ya las partes comprendieron que la ruta viable es la terrestre. Esa expectativa abrió camino a medios de comunicación y ONG que esperaban el cuarto de hora justo para romper el tabú sobre la construcción del tramo Tapón del Darién en Panamá. Después de que los periódicos abrieran espacio a algunas columnas de opinión, fue convocado, el pasado 28 de julio, el foro “Darién: fronteras y futuros”. Su organizadora fue la fundación Ciudad del saber, prestigiosa ONG con sede en Ciudad de Panamá. Según Guillermo Castro, vicepresidente de Investigación y Formación de la entidad, este fue convocado para analizar la conveniencia o no de construir la carretera, en el entendido de que “deben ser decisiones lo más bien informadas como sea posible y llegar a esas decisiones a través de un debate público tan participativo como sea posible”. Usando palabras que hemos dicho y le hemos escuchado a otros colombianos, el directivo denunció que “de hecho ya hay una comunicación terrestre constante en Darién que escapa al control del Estado” y que involucra el tráfico de inmigrantes y la trata de personas.


Después de que, en la Cumbre de las Américas de 2012, ratificara el compromiso del Gobierno de Colombia con  “la ejecución de proyectos con una visión de redes hemisféricas en materia de vías, de ferrocarriles, de interconexiones eléctricas”, el presidente Santos ha callado sobre avances en la Transversal de las Américas, aporte colombiano a la terminación del Darién. La apertura de reconocidos líderes de opinión panameños al estudio y comprensión de los distintos problemas en discusión en torno a la construcción de la carretera Tapón del Darién, da oportunidad a las autoridades nacionales para retomar la defensa de iniciativas de desarrollo sostenible dirigidas a conectar un continente, a sus gentes y sus ricos recursos naturales a las rutas de la legalidad y la sostenibilidad.