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C閟ar Gaviria: a 25 a駉s de Apag髇 y Nuevo Neoliberalismo
Autor: Alejandro Garcia Gomez
1 de Agosto de 2015


Partamos del concepto de Neoliberalismo (El modelo neoliberal, C. Ahumada, 1996): 揳pertura completa de las econom韆s a los mercados y al capital internacional, recorte del gasto p鷅lico y eliminaci髇 de los subsidios sociales".

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Partamos del concepto de Neoliberalismo (El modelo neoliberal, C. Ahumada, 1996): “apertura completa de las economías a los mercados y al capital internacional, recorte del gasto público y eliminación de los subsidios sociales, privatizaciones de las empresas estatales y, en general, el establecimiento del clima más propicio para la inversión extranjera”. Es conocida la forma de cómo llega Gaviria a la precandidatura del liberalismo –entonces ya unido- después del asesinato de Luis Carlos Galán por los narcos, en combinación con políticos y con elementos de las fuerzas del Estado. 


A Galán la derecha colombiana se ha empecinado en publicitarlo como al otro Gaitán, el suyo propio. Lo cierto es que después de sus inicios como dirigente político con ideas y lenguaje social, Galán cambió su ideario y lenguaje. Igual había hecho El Pollo López para poder llegar a la presidencia, también después de su fracaso como jefe de la disidencia social MRL. Galán, sin dejar el nombre de Nuevo Liberalismo que lo había catapultado a ser un candidato a tener en cuenta en el 86’, pero que perdió al fin de cuentas, “le entró” al liberalismo de derecha (el del poder), en su convención, después de su viaje a Oxford (86-87). Recién llegado, en la Décima Convocatoria en Bogotá de su grupo, da un discurso de Nuevo Neoliberalismo a sus asombrados copartidarios pero cala en los anti cepalinos y anti Social Demócratas como Gaviria, que no eran de su movimiento. Para suavizar sus relaciones con el liberalismo oligárquico, nombra a Gaviria, en el 89, jefe de debate de su campaña. Éste había sido dirigente del liberalismo de derecha del eje cafetero y venía de ser minhacienda y mingobierno de Barco y había iniciado el modelo neoliberal como ministro. Llegado de Europa, Galán ya hablaba de continuar y ampliar la Apertura Económica y de vender las rentables empresas del Estado. Utilizaba para las masas el eufemismo gaviriano: era necesario “Modernizar el Estado”. La “modernización” sólo la desglosaba en sus discursos a los gremios de las élites. Es posible que Galán haya sido, por principio, renuente al neoliberalismo pero sabía que era el único camino que podría llevarlo a la fría cúspide del poder anhelado. Si es así, “¡a enterrar principios!”, pensaría como Belisario, El Pollo, Samper y etc.


Por eso, cuando asesinan a Galán, Gaviria era su mejor intérprete. Quizá su hijo habría escuchado a su padre repetir algo similar en las charlas de familia. Quizá allí, él habría dejado traslucir que soportaba a sus copartidarios que venían desde antes, pero que no había uno solo entre ellos digno a plenitud de su Nuevo Neoliberalismo. Quizá tendría esta fijación durante los momentos previos al discurso del sepelio. Que no lo había divulgado lo atestigua su madre y hasta su prima que transcribió e imprimió el discurso. Quizá fue un chispazo de última hora pero que venía haciendo carrera esa noche y día en su indecisa mente. Gaviria pagó con creces el favor: educación familiar europea sin requisitos previos y vida más que desahogada en la costosa París, sin romper el núcleo familiar, pagado todo con holgura por el Estado, con una “buena chanfa” a su madre. 


Después del asesinato, vinieron el “Futuro” -“vendido” por Gaviria en su campaña- y el “Revolcón”. La improvisación y el desgreño de su gobierno trajeron el Apagón y la “Hora Gaviria” que la tumbaron el cansancio de los colombianos frente al cinismo y la estupidez. El alcalde Gardeazábal y sus colegas vecinos pusieron el puntillazo final con los horarios de sus oficinas municipales. Vino la fuga de P. Escobar. Pero lo peor de Gaviria: entró a plenitud la Apertura Económica con Rudolph Hommes, minhacienda. Entonces empezó a perecer la agricultura colombiana y la bandeja paisa dejó de ser paisa. Su hijo Simón, con su PND neoliberal, es digno heredero. Otro día hablaremos de la Constituyente –su orgullo que ahora muestra-, opuesta a sus ideas, su verdadero propósito y su accidentado proceso. Y La Luciérnaga, la caricatura popular.