Columnistas

Ecomodernismo vs ecologismo
Autor: José Hilario López A.
29 de Julio de 2015


Acaba de aparecer el Libro An Ecomodernist Manifiesto (www.ecomodernism.org), resultado de serias investigaciones de 22 científicos especialistas en ciencias de la tierra, ambientalistas y humanistas, reconocidos en el mundo académico internacional.

Acaba de aparecer el Libro An Ecomodernist Manifiesto (www.ecomodernism.org), resultado de serias investigaciones de 22 científicos especialistas en ciencias de la tierra, ambientalistas y humanistas, reconocidos en el mundo académico internacional, el cual presenta opiniones contrarias al Manifiesto Los límites del crecimiento del Club de Roma de 1970 y al radicalismo ecologista que surgió en el mundo, sobre todo a raíz del documental Una verdad incómoda de Al Gore en el 2009.  El escritor Andrés Hoyos en la última edición de la revista El Malpensante hizo un bien logrado resumen del Manifiesto ecomodernista, que ayuda comprender este moderno enfoque científico y humanista del desarrollo, que se inicia a partir de la era geológica denominada el Antropoceno, la edad geológica de los humanos capaces de transformar radicalmente su entorno ambiental.


El Antropocenonace a principios del Siglo XVII, a raíz del masivo intercambio de todo tipo de especies entre el Nuevo Mundo y Europa que surgió  con el descubrimiento de América, así como con  la reducción drástica de las emisiones de CO2 por causa del decaimiento de la agricultura, y consecuente recuperación espontánea de los bosques en los territorios abandonados por los indígenas americanos, después de la muerte de cerca de 50 millones de nativos principalmente por la viruela traída por los europeos, amén del casi exterminio de los aborígenes en territorios como las Antillas menores, obligados a desplazarse como esclavos en plantaciones agrícolas en otros lugares en el mismo Caribe.  Esta tendencia se revirtió con la Revolución Industrial en el Siglo XVIII por el uso del carbón en la máquina de vapor, tendencia que  se agudizó en el Siglo XX con la llegada de los hidrocarburos y la invención de los motores de explosión, cuando empieza el denominado Calentamiento Global. A esto se agrega la siempre latente amenaza de la bomba atómica.


El Manifiesto ecomodernista es una visión fundamentada científicamente que permite superar el conflicto entre los ecologistas radicales, que consideran que la única manera de proteger la naturaleza es mediante la desaparición del capitalismo y el desarrollo de todo orden que el sistema ha permitido a la humanidad y un optimismo esperanzador en las ciencias, que posibilite “el crecimiento social, económico y tecnológico para mejorar la vida de las personas, estabilizar el clima y proteger el mundo natural”.


Sin desconocer las falencias del capitalismo y del desarrollo tecnológico para lograr la equidad en el mundo, el manifiesto es un instrumento útil para generar una nueva visión que permita optimizar los extraordinarios adelantos científicos hacia la búsqueda de un buen Antropoceno.


En primer lugar hay que reconocer que los humanos dependemos por completo de la biosfera, y que la tecnología, desde la más rudimentaria, ha permitido reemplazar la caza y la recolección de frutos y tubérculos silvestres, única forma de subsistencia del hombre primitivo, por la agricultura, práctica ésta a partir dela cual se inicia el denominado desacoplamiento entre el bienestar humano y los impactos ambientales depredadores. Aunque  voces apocalípticas a partir de los años setenta pronosticaron la incapacidad del planeta para producir comida y otros recursos básicos para una población en expansión,el creciente uso de los fertilizantes y de los cultivos transgénicos, así como de la maquinaria agrícola permiten una cada vez mayor productividad por hectárea de los campos utilizados para la agricultura y la  ganadería.


La agricultura y ganadería tecnificadas logran liberar grandes espacios para regenerar losbosques nativos necesarios para la captura del  CO2 y el florecimiento de la fauna silvestre.  


Por otro aspecto, en un futuro no lejano varias fuentes de energías limpias sustituirán los combustibles fósiles y con ello resolverán la contaminación antrópica de la atmósfera por CO2. Entre estas energías limpias, para países ricos en recursos hidráulicos y geotérmicos, como Colombia, la energía proveniente del hidrógeno es una solución cierta, para cuya masificación sólo se requiere electricidad limpia y de bajo costo relativo, como en nuestro caso lo es la hidráulica. A esto se llega mediante las denominadas pilas de combustible,  la solución energética definitiva para suprimir las emisiones generadas por el transporte automotor, mayor responsable de la contaminación atmosférica y del calentamiento global.


Las pilas de combustible funcionan como las baterías corrientes, pero con una diferencia: las baterías utilizan la energía química disponible dentro del dispositivo hasta que se consume, mientras que las pilas de combustible reciben la energía, el hidrógeno, del exterior. Así, las pilas pueden seguir funcionando mientras se les suministre hidrógeno.


En próxima columna seguiremos con el análisis del  Manifiesto ecomodernista.