Columnistas

Obama
Autor: Jorge Mej韆 Martinez
22 de Julio de 2015


En las encuestas de opini髇 sobre favorabilidad de personajes el nombre de Barack Obama siempre aparece adelante.

jorgemejiama@gmail.com


En las encuestas de opinión sobre favorabilidad de personajes el nombre de Barack Obama siempre aparece adelante. Los colombianos somos simpatizantes del mandatario norteamericano cuya administración ha sorprendido por el ejercicio de su política internacional e importantes logros internos. Contrario a la creencia general de que “segundas partes no son buenas” la reafirmación del carácter de estadista del mandatario de color se produce en su segundo periodo. El primero fue para olvidar. Con unos resultados en gestión que le cobraron por ventanilla al Partido Demócrata no seguir siendo mayoría en el Congreso, Senado y Cámara. El 4 de noviembre de 2014 fue una debacle electoral.


Bruno Rodríguez izó este lunes 20 de julio la bandera de Cuba en un edificio situado a poca distancia de la Casa Blanca, después de 54 años de descartar la diplomacia para resolver las diferencias ideológicas y políticas y dar lugar al hostigamiento y el agravio mutuos y el embargo desde la potencia hacia la pequeña isla centroamericana que se alcanza a divisar desde los Cayos en Miami. Reestablecer las relaciones rotas desde 1961 fue un gesto de pragmatismo valiente entre Obama y Castro que oxigenó la enrarecida atmosfera de la política internacional. Luego vino el acuerdo antinuclear con Irán, saludado con esperanza en todo el mundo, excepto en Israel, porque nos quitamos de encima la zozobra de saber que una bomba atómica estaba en manos de un gobierno fanático. Poderío nuclear y religión es una mezcla nada aleccionadora.


Ambos acuerdos, con Cuba e Irán, los promovió Obama a sabiendas de las andanadas que en su contra vendrían desde sectores económica y políticamente poderosos como la colonia de refugiados de la isla y los judíos replicadores del mandato aislacionista de Benjamín Netanyahu. 


En política interna Obama palió la dura situación de los millones de inmigrantes, le queda mucho por hacer y cumplir, y sacó adelante su principal propuesta social de facilitar el acceso a la seguridad en salud de tantos norteamericanos pobres que sobreviven en medio de la opulencia, derrotando la vieja ideología propia del capitalismo individualista y reduccionista del papel del Estado, que entregó al implacable libre juego del mercado la satisfacción de las necesidades acumuladas de vastos sectores de la población, victimas de que la oferta y la demanda hayan suplantado el papel redistributivo del aparato público.


La voz del Presidente de los EEUU se ha hecho sentir para reiterar su condena al persistente segregacionismo racial manifiesto en la sangre de negros atropellados con brutalidad por sectores de la policía o blancos alucinados mientras disparan en escuelas e iglesias. El resurgir de la bandera confederada símbolo de la esclavitud y la marchita supremacía blanca, es un adefesio contra la humanidad, mientras en la Casa Blanca ejerce un Presidente negro.


Obama ha sido un discreto animador del intrincado proceso de paz en Colombia. Designó un delegado permanente para dar cuenta de su voluntad de facilitador y simpatizante del camino arriesgado asumido por el Presidente Santos. Motivo adicional para ganar la admiración de los colombianos.