Columnistas

Agache por desespero
Autor: Alberto Maya Restrepo
20 de Julio de 2015


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Evidente el giro, cambio de estrategia, variación de táctica, como sea, dado por el Presidente Santos hace unos 15 días, hecho que se dio reconociendo que como ya muchos colombianos no creemos en el éxito del conversatorio en Cuba ni en lo que él dice, entonces mandó a que Humberto de la Calle diera la cara y hablara en un publirreportaje con Juan Gossaín, a quien seguramente le pagaron algo por hacerlo, pues hechos anteriores, como el haber contratado a Antanas Mokus para que organizara dizque una marcha por la paz, llevan a pensar que no hay almuerzo gratis. En fin, esa entrevista produjo algunos resultados en los días siguientes, como el ofrecimiento de las Farc de otro cese al fuego unilateral a partir de hoy 20 de julio. Ceses al fuego por parte de la guerrilla ha habido tantos como ceses al fuego que se han interrumpido por incumplimiento de los mismos.


Desde hace mucho la guerrilla, dentro de su imposición de la agenda en La Habana, ha solicitado el cese al fuego bilateral. Con el cambio de estrategia de Santos en comunicaciones pareciera que el objetivo era buscar que sin chistar nos tragáramos el sapo de cederle a las Farc en lo del cese bilateral, así lo llamen desescalamiento, término que pareciera más bien genuflexión.


Que sobre esos diálogos falta pedagogía es verdad, y falta mucha. Hace ocho días daban cuenta los medios de comunicación de que, en el sur del país, habían quemado una maquinaria y se habían llevado unos vehículos, añadiendo que esa acción la había cometido una banda contratada por las Farc. En otras oportunidades nos hemos enterado, también por los medios, de que se han dado ataques del Eln en alianza con las Farc. O sea, a través de terceros las Farc hacen fechorías. Así las cosas, sería bueno que nos explicaran si se da un desescalamiento o un cese al fuego bilateral ¿cómo quedarían las Fuerzas Militares?, ¿cómo va a hacer un soldado que está patrullando para saber si tal o cual sujeto es de las Farc, y por tanto no puede ir contra él, o es de una banda o es del Eln? Una orden presidencial como esa, agachándose al querer reiterado de las Farc, ¿implica que estando el gato de vacaciones los ratones harán fiesta? A propósito, ni Claudia Gurisatti ni muchos quedamos convencidos con la respuesta de Santos a la pregunta: ¿por qué Unasur se ha tenido en cuenta como verificador de un cese bilateral del fuego? Eso sería como poner a los ratones a cuidar el queso. Más dudas.


En su discurso en la noche del 12 de julio Santos volvió a referirse, como que fueran un avance, a los 3 puntos que están “acordados”, pero no nos dijo dos cosas: 1) que nada está acordado hasta que todo esté acordado, según lo establecido desde los inicios del conversatorio en Cuba y 2) que en los 3 puntos dados a conocer a los colombianos en su momento hay anotaciones o glosas al margen dejadas por las Farc, quienes en ese momento también dijeron que sobre ellas volverían más adelante, o sea que eso es solo un borrador, ¿cuál avance? ¿Por qué esa maraña?


Ver cómo se le resbala de las manos una postulación al Nobel de Paz es duro para Santos y por ello el desespero se le nota a leguas. Muchos interrogantes subsisten y no explican sobre las repercusiones de ir a dejar a las Fuerzas Armadas quietas en sus cuarteles porque a las Farc no podrían perseguirlas y a los otros delincuentes tampoco porque, como no llevan escarapelas distintivas, ¿quién los identifica como pertenecientes al Eln o a bandas que operan bajo contrato con las Farc?


El 12 de julio también habló Santos de un plazo de 4 meses para el proceso, es decir, hasta noviembre de 2015. Lo único que se ve es que la fecha caerá después de la visita del Papa a Cuba (hecho positivo) y después de las elecciones de octubre, hecho negativo porque, según escrito de María Isabel Rueda en El Tiempo ese mismo día, por lo menos en la mitad del país van a ser un derroche de corrupción y un peligro para la democracia.