Mundo deportivo

The party leaves for Nairobi
La fiesta parte a Nairobi
Autor: Federico Duarte Garcés
20 de Julio de 2015


Estados Unidos ganó el Mundial de Atletismo de Menores al conquistar 19 medallas, ocho de ellas de oro, cinco de plata y seis de bronce. Le siguieron Kenia y Japón.


Foto: Cortesía 

La norteamericana Candace Hill se confirmó en Cali como la atleta más rápida del mundo en su categoría.

Si por la quinta vas pasando te darás cuenta que en Cali hubo un Mundial. Entre poste y poste de luz hallarás aún las banderas de 159 países que durante cuatro días se reunieron en el estadio Olímpico Pascual Guerrero.  Allí más de 1.200 atletas, todos menores de 17 años, exhibieron sus cualidades en las diferentes modalidades del atletismo que los convertirán en los más grandes de su disciplina en un futuro cercano.


Al final de la primera jornada el público caleño vio emerger una figura proveniente del Sol Naciente: Abdul Hakim Sani Brown, un joven japonés de origen multirracial que corrió los 100 metros planos en 10.28, nueva marca mundial. 


“Esta pista es muy rápida, me he sentido muy bien en este escenario y aunque sentí que tuve algunos problemas para terminar mejor, creo que al final todo salió bien”, manifestó Hakim luego de arroparse con la bandera nipona y posar junto al reloj con el tiempo en que paró su carrera, por delante del británico Rechmial Miller y el brasileño Derick Silva. 


No obstante, ese mismo día en la mañana la afición local vibró con su propio héroe nacional: Anthony José Zambrano, quien en la primera ronda eliminatoria de los 400 metros cruzó segundo, después del norteamericano Josephus Lyles, pero antes del jamaiquino Christopher Taylor, llamado a ser el sucesor de Usain Bolt por contar con mejores registros que su propio compatriota a su misma edad. Sin embargo, en esa carrera del mediodía fue Zambrano quien se impuso con un tiempo de 46.27, lo que aseguraba su pase a la semifinal, previa a su presentación en la final.  


“Fue muy emocionante, es lo que más me gusta: disfrutarse el Mundial para que todo el mundo se divierta también”, decía Anthony recién finalizada la prueba con su natural acento barranquillero.


Fiesta sudamericana


Aquel día 350 bailarines caleños fueron los encargados de darle sabor a la inauguración del Mundial. De esto se contagió la delegación cubana que ya traía su propio ritmo: a su llegada al aeropuerto de la ciudad uno de sus miembros le entregó al conductor del bus que los dirigiría a su respectivo hotel una memoria USB con música cubana, la misma que escucharían durante sus entrenamientos posteriores en el estadio Pedro Grajales. 


“Nosotros vivimos prácticamente de la música”, confesaría en conversación con EL MUNDO el entrenador Juan Gualberto Nápoles, quien en la noche del pasado jueves vería cómo su pupilo Maykel Massó, especialista en salto de longitud, alcanzaba en su cuarto intento un salto de 8.05 m, otra marca mundial que le permitiría alzarse con la medalla de oro. 


De esta manera Massó ya puede hablar de un brinco en su carrera, marcada por la estela del ídolo que desde pequeño ha seguido en videos: Iván Pedroso, oro en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000, los mismos en los que el trinitense Ato Boldon obtuvo la presea de plata en los 100 metros. 


Esa misma medalla en idéntica prueba la obtendría esa misma noche del salto de Massó la pupila de Boldon, perteneciente al igual que él a Trinidad y Tobago: Khalifa St Fort, quien cruzaría la meta en 11.19, once milésimas por detrás de la estadounidense Candace Hill, quien también alcanzó récord internacional. 


Ambas llegaban como las favoritas. Eso se lo recordaba Boldon al hacer de periodista en la zona mixta cuando esta regresaba con una intensa sonrisa después de haber dado una pequeña vuelta olímpica con la bandera de su país que su propio entrenador le había alcanzado. 


“Esa es tu foto, ve”, le ordenaba, mientras ella exhibía una infatigable sonrisa, que para los espectadores nacionales hacía recordar a Catherine Ibargüen. 


“Sólo quiero que mi país esté orgulloso”, repetía ante las cámaras, incluida la de su entrenador que al final de su breve cuestionario no tenía más que felicitarla y abrazarla. 


Sin embargo, la celebración grande estaba por comenzar. Una canción de salsa servía como preludio a la final de los 100 metros vallas de mujeres. Y tanto Ato como Khalifa se acomodaban, al igual que el resto de asistentes al Pascual, para observar la última prueba del día. Y aunque las miradas estaban puestas sobre las atletas de países anglosajones, una ecuatoriana irrumpía entre la estadounidense Brittley Humphrey (13:22) y la francesa Karah Koutouan (13.29) al llegar con un tiempo de 13 segundos y cuatro centésimas antes que ellas: Maribel Vannesa Caicedo. 


“La puse en manos de Dios y dije: Dios, tú decidirás en qué lugar deseas que ella esté. Y Dios dispuso que ella esté en el primer lugar”, aseguró en medio de la euforia su entrenadora, Fátima Navarro, guyaquileña al igual que Caicedo, y quien en medio del llanto de emoción compartido se fundía en un abrazo con el presidente de la federación de atletismo de su país. 


No obstante,  antes de la semifinal de su competencia Caicedo también había llorado. Estaba muy tensa. Su preparadora Navarro, que ha sabido de la competitividad de Maribel desde que tenía ocho años, le dijo: “usted vaya a hacer su semifinal, no se preocupe, ya ha hecho bastante”. E hizo más: logró la primera medalla de oro para Ecuador, que fue la séptima sudamericana a lo largo de las nueve ediciones del certamen.


De ahí que la entrenadora Navarro aseverara: “Esta es la esperanza que tiene Sudamérica (...) Que no veamos los campeonatos mundiales como una cosa lejana, como una cosa imposible, como una cosa con barreras. Todos podemos”.


Rumbo a Nairobi


En los últimos días la atención la dominarían los kenianos en las pruebas de fondo y semifondo, como ha sido tradicional en los diferentes campeonatos a los que arriban. 


En la prueba de los 1.500  metros masculinos se impondría Kumari Taki, que paró los cronómetros en un tiempo récord de 3 minutos, 36 segundos y 38 centésimas. Su compatriota Lawi Kosgei obtendría el bronce por detrás del etíope Mulugeta Assefa. Mientras que en los 2.000 metros obstáculos reinarían Cellphine Chespol y Chabet Tuei, con el oro y plata, respectivamente. 


“Me siento muy feliz de ganar porque nunca había competido fuera de mi país”, sostuvo Chespol previo a la ceremonia de premiación. 


Esta estuvo caracterizada por la presencia de jóvenes caleños dispuestos con poncho, camisa blanca debajo, pantalón caqui y alpargatas, quienes sostenían las medallas entregadas por algún miembro del comité de la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (Iaaf). Entre ellos reconocidas figuras de la historia de este deporte como Serguéi Bubka y Sebastian Coe.


No obstante, algo en lo que sí repararon los miembros de la federación de Kenia hace una semana durante un trayecto en taxi camino por primera vez al campo del Pedro Grajales, en el que sus atletas entrenaban antes del inicio de las competencias, fue la presencia de las gualas: unos carros camperos, modelos 60 o 70, que viajan a las laderas de la ciudad. 


Tal vez el sobrecupo propio de estos, que a medida que paran suman más pasajeros a bordo, fue lo que les hizo acordarse de una escena muy familiar de su tierra. De ahí su risa emitida mientras cada uno de ellos tomaba fotos para su recuerdo. 


Sin embargo, lo que recibieron ayer fue el testigo de la ciudad colombiana para dejarlos a cargo del próximo Mundial en Nairobi 2017. Para ese momento varios de los jóvenes de hoy dejarán de ser promesas del futuro y los focos del mundo los observarán como atletas del presente.



Cierre con récord mundial

A todos los logros del Campeonato Mundial de Atletismo se sumó ayer uno más, un nuevo récord mundial para un cierre con broche de oro.


En la pista del estadio Olímpico Pascual Guerrero, la norteamericana Candace Hill estableció el nuevo récord mundial de los 200 metros planos, al detener el cronómetro en 22 segundos y 43 centésimas, superando el anterior registro que estaba en poder de su compatriota Kaylin Whitney quien había impuesto 22.47 el pasado 28 de junio en Eugene (Oregón).


Hill, quien ya había ganado la medalla de oro en los 100 metros planos con nuevo récord de Campeonato (11:08) sumó así su segunda medalla de oro.


En la misma jornada, el japonés Abdul Hakim Sani Brown, ganaba también la prueba de los 200 metros masculinos y se hacía también a su segunda medalla de oro.