Columnistas

¿Tregua bilateral?
Autor: Jorge Arango Mejía
19 de Julio de 2015


Hay que partir de una base elemental: todo el mundo quiere la paz. Y cuando digo todo el mundo, me refiero a toda la gente, a todos los colombianos.

zipa36@yahoo.com


Hay que partir de una base elemental: todo el mundo quiere la paz. Y cuando digo todo el mundo, me refiero a toda la gente, a todos los colombianos. Se exceptúan los combatientes del Eln y las Farc, que no llegan a diez mil hombres. Naturalmente, a pesar de haber perdido fuerza, conservan su capacidad de hacer daño por medio de actos terroristas, especialmente contra la infraestructura, el ambiente y la población civil. No se necesita más de una persona para poner una bomba que destruya una torre de energía o rompa un oleoducto. Y no es difícil sembrar minas cerca de una escuela, para causar pánico en la población.


Ahora, las Farc, que parecen manejar los tiempos de la negociación,  plantearla y conducirla según sus caprichos o su conveniencia, han decretado un cese al fuego unilateral, por cuatro meses. Y dejan entrever, para el consumo de los ingenuos, que éste es un primer paso hacia el cese al fuego bilateral y definitivo, es decir, hacia la paz. Como si ésta se encontrara a la vuelta de la esquina. Pero si se reflexiona sobre los hechos, no sobre las palabras con las cuales se fabrican las verdades a medias y las mentiras, el camino no es tan fácil y la tregua está llena de dudas.


En primer lugar, ¿cómo es eso de anunciar una tregua que comenzará 8 o 10 días después, y arreciar los actos terroristas en los pocos días que faltan para el cese al fuego?  ¿No es una demostración de mala fe el querer cometer en poco más de una semana, todos los crímenes que harían en varios meses?


En segundo lugar, quién ha dicho que las actividades delictivas de las Farc se limitan a disparar o a poner bombas? Esta asociación para delinquir siembra, procesa y trafica con coca y amapola. Nadie ha dicho que en esos meses va a cortar sus vínculos con los traficantes de drogas de Colombia y de México. No, seguirán  despachando la droga, recibiendo miles de millones de pesos por sus exportaciones, y haciendo todo lo posible por conservar sus cultivos.


También continuarán extorsionando a los habitantes de muchas regiones. La extorsión –boleteo como se dice en el lenguaje popular- seguirá. Al fin y al cabo ellos y sus víctimas, actuales o potenciales, están ahí, y nada les impide amenazarlas.Y tampoco liberarán los secuestrados, ni dejarán de amenazar con este delito.


Hay otra circunstancia. Estamos ya en vísperas de elecciones. Es el momento para aconsejar, fusil en mano, por quién hay que sufragar.   Esta tregua les permitirá a los bandidos de las Farc y del Eln hacer elegir centenares de concejales, alcaldes y diputados amigos, y hasta dos o tres gobernadores. Que nadie se engañe: si ellos escogieron este tiempo para dar esa señal de buena voluntad –que jamás han tenido- lo hicieron con una segunda intención. Que está clara para quien la quiera ver. En estas materias, por desgracia, al gobierno hay que aplicarle el dicho conocido: no hay peor ciego que el que no quiere ver.


Hace rato que a los colombianos los están engañando en esto del proceso de paz. Por ejemplo, los delegados de la asociación criminal dicen continuamente que ninguno de ellos estará un día en la cárcel. Y el gobierno responde, una veces con dureza y otras con intrincadas razones, como, por ejemplo, las penas alternativas. ¿Cuáles  penas alternativas? ¿Nombrar a los bandoleros policías rurales, como lo propuso un día el propio presidente Santos? ¿Preparar niños para la primera comunión? ¿Cuidar los  parques naturales que han destruido en todos estos años? 


En esto de la tregua hay un gran engaño. Y hay que alertar a la gente, porque  los colombianos no tienen por qué hacer el papel de tontos cuando no lo son. Con esta asociación criminal sólo es posible negociar cuando esté derrotada. Así lo dijo hace años Alfonso López Michelsen. Ahora, en este proceso de mentirijillas, han recobrado su fuerza, y ya pretenden actuar en un pie de igualdad con el Estado. Y hasta han llegado al extremo de afirmar que ellas han sido las victimas de la violencia oficial, lo cual es una mentira jamás imaginada. Los pájaros tirándoles a las 


escopetas...