Mundo deportivo

Suspicion besieges the Tour
La sospecha asedia al Tour
18 de Julio de 2015


Froome consideró “decepcionantes” los comentarios de Laurent Jalabert y Cedric Vasseur en la televisión francesa. “En el pasado fueron ídolos que inspiraron a muchos cuando corrían y ahora devalúan y devalúan el ciclismo limpio y a un equipo limpio.


Foto: EFE 

Al frente el australiano Richie Porte, a su rueda Geraint Thomas y luego el líder Chris Froome, una imagen que se volvió constante en los momentos más tensos de la carrera.

Luis Miguel Pascual-EFE


La tormenta de agua y de ataques que soportó el jueves entre Lannemezan y Plateau de Beille no hizo vacilar la fortaleza del equipo Sky, del británico Chris Froome, que salió indemne de la etapa reina del Tour de Francia y de la primera semana de ascenso en los temidos Pirineos, pero no parece salvarse del manto de sospechas que acechan su poderío.


 El ciclismo moderno, el que resurge como puede de una historia marcada por el dopaje que ha desnudado gestas, no perdona las exhibiciones, sobre todo cuando, más allá del líder, son colectivas.


El Sky, una máquina de ganar apoyada en las últimas tecnologías e innovaciones, es la víctima perfecta de esa desconfianza, sobre todo porque sus responsables prefieren guardar con celo los secretos de su éxito aunque eso alimente todavía más el fantasma de la sospecha.


A la demostración de Froome en la subida a la Pierre Saint-Martin del pasado martes, donde aplastó a todos sus rivales, le siguió el jueves una exhibición de poderío colectivo, que llevó al líder del equipo a responder con dos guardaespaldas, el australiano Richie Porte primero y el británico Geraint Thomas más tarde, a cualquier ataque de sus rivales.


Hasta en tres ocasiones lo intentó el colombiano Nairo Quintana, tercero de la general, otra su compañero en el Movistar Alejandro Valverde, cuarto, y dos más el español del Tinkoff Alberto Contador, sexto. El tren del Sky los neutralizó, uno por uno, casi con calma, como si el descarado dominio que muestran en la carretera desconociera las agresiones de sus rivales.


“No me he sentido bajo presión, no he tenido un día malo, he estado protegido, hemos controlado la carrera, no ha habido problemas”, señaló Froome, quien multiplica las alabanzas a sus compañeros.


Pero el rendimiento de sus lugartenientes despierta tantas sospechas como el del jefe de filas.


En la caravana no son pocos los que se preguntan por la transformación de Porte, mediocre en el pasado Giro e imperial en la ronda gala.


Thomas, por su parte, un ciclista formado en la pista y reciclado en las clásicas, se ha tornado en la ronda gala en un escalador temible, capaz de desactivar los ataques de ascenso de todo un especialista como Quintana.


Por mucho que Froome se obstine en presentarse como el apóstol del ciclismo limpio, de los nuevos tiempos que corren, aunque ninguna prueba muestre lo contrario, la fortaleza Sky es tan opaca que de su descaro nace la propia duda.


El Tour sufre todavía del desengaño de los años de Lance Armstrong, que hipnotizó la carrera hasta que los aficionados se despertaron bruscamente en pesadilla.


El texano tampoco dio positivo, pero visto con perspectiva, la superioridad que demostró en sus siete Tours victoriosos, era la prueba de su pecado.


Una regla que ahora el inconsciente colectivo traslada al Sky cada vez que los hombres de negro y azul cielo se exhiben.


A Laurent Jalabert, que comenta el Tour para la tele pública francesa, le pareció “incómodo” ver a Froome rodar con tanta soltura en las pendientes de la Pierre Saint-Martin. A su compañero Cédric Vasseur, otro exciclista recolocado en comentarista, le parecía que la bici del británico rodaba sola.


En el ambiente cargado que vive la carrera, a expensas de que la rivalidad de la carretera lo traslade al terreno puramente deportivo, cualquier alusión se convierte en pólvora.


Froome ya tuerce el gesto cuando le preguntan por la sospecha, por sus datos fisiológicos “inhumanos”, según una filtración que circula por las redes sociales o por su ritmo cardiaco inusualmente bajo.


El amable británico nacido en Kenia, quien no quiso repetir los errores de su hosco compatriota Bradley Wiggins en el trato con la prensa, comienza a conocer el amargo del desencanto.


El público le abucheó camino de Cauterets. Y su compañero Richie Porte, harto de tanta animadversión, se encaró con un espectador que le trató de dopado. Esos parecen los únicos ataques que hacen vacilar hasta ahora la fortaleza del Sky.



Froome: “No he sentido miedo”

EFE. El británico Chris Froome aseguró no tener miedo porque “no he visto a ninguno de los rivales por encima de los otros, todos los ataques han sido parecidos, no muy explosivos”.


El líder del Tour aceptó que, “quizá estén reservando fuerzas para los Alpes”, pero apuntó que “vigilo más a Nairo Quintana porque es de los que ha atacado el que está más cerca en la general”.


“Tenemos que seguir vigilantes, van a tener terreno para atacar, en los Alpes, pero también en otros terrenos, bajando”, señaló.


Froome agradeció el trabajo de sus compañeros, especialmente de Richie Porte y de Geraint Thomas, al que auguró un gran futuro.


“Sé lo que es el papel de gregario, lo hice en el pasado, ha sido fantástico, me protegió de los abanicos y los pavés y sigue haciéndolo, es formidable. No creo que pase mucho tiempo antes de que sea un líder de equipo”, dijo.


“Incluso este año puede acabar en el podium, aunque el objetivo es ganar el amarillo. Está quinto y no hay muchas diferencias”, agregó.