Columnistas

Avales espurios
Autor: José E. Mosquera
16 de Julio de 2015


Hace poco, la Fundación Paz y Reconciliación, reveló que en 19 departamentos existen 140 candidatos a las gobernaciones y alcaldías, cuestionados por investigaciones penales y disciplinarias, nexos con fuerzas ilegales y usos indebidos de recursos.

Twitter: @j15mosquera 


Hace poco, la Fundación Paz y Reconciliación, reveló que en 19 departamentos existen 140 candidatos a las gobernaciones y alcaldías, cuestionados por investigaciones penales y disciplinarias, nexos con fuerzas ilegales y usos indebidos de recursos del Estado.


Las entregas de avales a los candidatos a cargos de elección popular por los partidos se institucionalizó con la reforma política, que reglamentó los procesos electorales de los partidos políticos. Lo polémico es que una norma con la cual se buscó el fortalecimiento de los partidos se ha convertido en un factor de divisiones, pugnas y corrupción al interior de los mismos. 


Desde que el mecanismo de los avales entro en vigencia, sus expediciones han generado crisis en las colectividades. En estas elecciones que se avecinan, el primer partido donde saltaron los escándalos fue en Cambio Radical con la renuncia de su presidente, el senador Carlos Fernando Galán, cuando cuestionó la entrega del aval a la candidata a la gobernación de la Guajira, Oneida Pinto. El segundo, el partido Liberal con la renuncia de la codirectora, la senadora Vivian Morales. 


Dos hechos de los múltiples que existen en los partidos y que han puesto sobre el tape la crisis que hay por las expediciones de avales, como consecuencias de las disputas internas entre matices, intereses y tendencias en los partidos. Y más aún cuando se trata de entrega de avales a candidatos cuestionados por condenas, investigaciones penales y vínculos con políticos sancionados por nexos con paramilitarismo y narcotráfico.


Las entregas de avales dentro de la mayoría de los partidos se han convertido en asuntos polémicos debido a que se han estructurado unas especies de carteles de los avales, controlados por líderes de las microempresa electorales, donde los factores ideológicos y de identidad política son los que menos importa, sino los negocios de trueques de prebendas y favores entre congresistas, directivos y los virtuales ganadores de las elecciones.


Se escuchan denuncias desde la Guajira hasta el Chocó y desde Nariño a Norte de Santander que se venden avales al menudeo. El Polo Democrático es quizás el único partido que se escapa de esa podredumbre. Se ventilan casos que han cobrado hasta $30 millones por conseguirle el aval a un candidato. Para la congresista Morales los avales son la carta de presentación de un partido, sus otorgamientos no se pueden convertirse en simples mecanismos electorales. Se deben dar con criterios que garanticen idoneidad, ética y trayectorias de los candidatos y asegura que en el liberalismo hay cuestionamientos sobre algunos avales.


En esta cruzada la acompaña su colega, la Senadora Sofía Gaviria Correa, quien también con valentía cuestiona las expediciones de avales a candidatos con pasados oscuros. Contrario a los criterios de estas dos aguerridas congresistas, el secretario del partido Liberal, Héctor Espinosa, se lava las manos con el falaz argumento que los avales se han entregado con rigor. Las falsedades de sus argumentos se evidencian en las expediciones de los avales de los candidatos a las gobernaciones de Santander y Chocó. En el caso de Santander, la expedición del aval al excongresista Didier Tavera, desató una tormenta política por su transfuguismo y sus nexos con el paramilitarismo.


En el caso del Chocó, Espinosa se pifió, porque, además de engavetar la solicitud de un grupo de liberales, donde advierten a las directivas liberales de los impedimentos legales que tiene el candidato a la gobernación, Carlos Alberto Palacios Mosquera, por encima de esas advertencias se le otorgó el aval. Un candidato sobre el que recaen cuatros investigaciones penales en la Fiscalía y dos sanciones disciplinarias del Consejo del Consejo Seccional Judicatura del Chocó. De ser electo gobernador sin dudas que profundizará la crisis institucional que vive el Chocó, un departamento que ha tenido nueve gobernadores en los últimos cinco años.