Columnistas

Sobre los variados motivos para leer
Autor: Lucila Gonzalez de Chavez
16 de Julio de 2015


Lectura de estudio: Propia de los escritos cient韋icos. El objetivo no es adquirir informaci髇 r醦ida, ni buscar datos, ni recrearse. Es leer asimilando, aprendiendo; percibir seria y profundamente determinados conocimientos.

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Lectura de estudio: Propia de los escritos científicos. El objetivo no es adquirir información rápida, ni buscar datos, ni recrearse. Es leer asimilando, aprendiendo; percibir seria y profundamente determinados conocimientos.


Lectura exploratoria o de información: Consiste en averiguar si el libro o los documentos se refieren al tema que se va a estudiar o a investigar. En este aspecto sí tiene validez la lectura rápida, porque es lectura de búsqueda, de pesquisa.


Lectura recreativa: Algunos especialistas, la denominan “lectura de entretenimiento o lectura literaria”. Constituye uno de  los mejores medios de distracción y esparcimiento.


Dedicar buena parte del  tiempo libre a la lectura, es proporcionar un agradable descanso al espíritu y enriquecerse mentalmente. 


Y, ¿leer cómo?


La percepción visual y la comprensión mental de lo leído son aspectos que pueden mejorarse con la práctica, y poniendo a su servicio la ATENCIÓN que es la llave fundamental en toda acción, y especialmente, en la lectura.


El nivel de percepción, comprensión y retención de lo leído está estrechamente ligado con nuestra capacidad de SABER ATENDER (de atención), y de concentrarnos en lo que leemos.


El motivo más poderoso para despertar nuestra atención es el interés. Al leer, recordemos que lo esencial de un párrafo es que todo él gira alrededor de una idea. Es importante tener esto en cuenta para poder jerarquizar las demás ideas que sustentan la principal. Por eso se ha dicho, con gran acierto, que el párrafo es una UNIDAD DE PENSAMIENTO. A través de las palabas y de las distintas oraciones que lo componen debemos estar pendientes de encontrar la idea básica, principal, fundamental que el autor quiere comunicar. Luego, debemos descubrir las ideas que amplían, concretan o presentan diversos aspectos de la idea principal.


Para llegar a ser un excelente lector, es de gran importancia, poseer un buen vocabulario. Sin un conocimiento exacto del significado de las palabras en contexto, es imposible lograr la comprensión total y fiel del texto. Por eso, debemos tene siempre a mano un diccionario y usarlo frecuentemente. Casi siempre las palabras tienen más de un significado; es necesario leer todos esos significados para seleccionar el que se ajusta a la palabra que hemos leído en el texto. A veces, dicho vocablo está fuera de las acepciones, porque su significado es connotativo, intencional, emocional;  no es un significado denotativo.


Echemos una mirada a estos, apuntes con las sabias apreciaciones de la escritora y periodista Manuela Zárate, a raíz de una visita realizada a una biblioteca en Madrid:


“[…] Los pequeños bastiones de las ciudades (las pequeñas librerías), estos espacios de encuentro con los sueños son los que mantienen vivos los valores democráticos. […], pero lo que dejamos de ver es que son (sic) precisamente en estos lugares (sic) donde se labran los valores de la libertad, donde sobrevive y germina el pensamiento crítico que no se desarrolla sino con la lectura, con la forma en que cada individuo es capaz de crear un mundo interno y perderse en él, en otras palabras, son el lugar donde una persona puede ir a encontrar las herramientas para crear su mundo interior”.


“[…] la verdadera transformación del mundo pasa por un deseo de libertad del ser humano que va mucho más allá de la economía y la posibilidad de expresarse, tiene que ver con la capacidad y de imaginar (sic). De no dejarse llenar de ideas vacías, de tener más que fe ciega en alguien o en algo, una convicción profunda en valores, empatía y discernimiento”.


Al oído de los políticos y candidatos de mi país:


Todo ser humano fuerte y sano de alma y pensamientos, alcanza indefectiblemente aquello que busca con verdadero ahínco, con una digna conciencia de servicio; con sentido de compromiso; que piensa, sin reservas ni “compra-ventas”, en hacer el bien a la gente.


Ustedes saben desde hace muchísimos años que  el pueblo los mira con una intensa y contenida necesidad de cambios honrados y contundentes,  para lograr la limpieza y rectitud en la dirigencia, en el poder, y devolvernos, así, la fe que perdimos.


Sean ustedes, los de este presente, quienes nos cambian esa horrenda sensación que tenemos los colombianos de que “confiar en los políticos es cosa de locos”