Columnistas

¡Increíble!
Autor: Hernán Cárdenas Lince
11 de Julio de 2015


Hace muchísimos años yo estaba tranquilamente en mi casa cuando tocaron la puerta e inmediatamente salí a abrirla. Cuál sería mi sorpresa pues los visitantes eran Ernesto Cardenal y Olga Elena Mattei, quienes venían a traerme un ejemplar firmado y dedicado por el autor, de ese famoso libro que se llamaba “Oración por Marilyn Monroe”.

Como las nuevas generaciones es posible que no conozcan a Ernesto Cardenal, me permito hacer unas simples referencias sobre ese personaje que era un ilustre nicaragüense, sacerdote y político importantísimo dedicado a la llamada ‘Teología de la Liberación’ y quien muchas veces expuso su vida tratando de derrocar la dictadura de Somoza, al mismo tiempo que fue dirigente destacado del Frente Sandinista de Liberación Nacional y años después fue ministro de cultura de su país.


Como escritor se destacó con un poema llamado “Oración por Marilyn Monroe” en donde hace llegar al corazón a esa importante y bellísima actriz de Hollywood. Esto era en épocas cuando el cine impactaba fuertemente el alma de todas las generaciones y la televisión no impactaba como lo hace hoy con excesos de publicidad.


En esa inesperada visita de Ernesto Cardenal y Olga Elena Mattei el gran poeta y político me entregó un ejemplar del libro ya mencionado dedicándomelo amistosamente.


Ernesto Cardenal no podía estar más bien acompañado que con Olga Elena Mattei, intelectual y artista destacada con quien aún tengo a veces el gusto y el honor de entrevistarme telefónicamente. A ella la conocí gracias a su padre, Edwin Mattei, memorable personaje y amigo con quien trabajé en Cervecería Unión por allá en viejísimos tiempos.


Pasan los días y los años pero sigo sintiendo mis emociones por esa inolvidable visita de los personajes mencionados, quienes fueron a llevarme el libro sobre esa imborrable actriz norteamericana quien era el ícono social adorado por el mundo entero.


Para finalizar quiero hacer un comentario sobre esa poesía de Ernesto Cardenal sobre Marilyn Monroe, pues siempre llega al fondo del corazón de los lectores, lo que personalmente acompaño con una frase que me dijo Edwin Mattei en unos momentos difíciles que se pasaban en el Medellín de entonces, recordando aquella otra famosa que se refiere a Boabdil, el último sultán Nazarí de Granada: “Hay que llorar como mujer lo que no se sabe defender como hombre”.