Columnistas

Fotomultas (y 2): A Personer韆 y Procuradur韆, con respeto
Autor: Alejandro Garcia Gomez
11 de Julio de 2015


No vamos a entrar en la controversia sobre las c醡aras de las fotomultas. En gracia de discusi髇, digamos que son un hecho. Lo que no podemos aceptar son varios cuestionables procedimientos que se derivan de su establecimiento. Veamos.

En mi anterior artículo había contado que me vi precisado a elevar otro Derecho de Petición (DP) este año -31.III.15- al Tránsito de Medellín. Cumplida la fecha que da la ley y sin respuesta, interpuse una tutela. Pero antes, en el interregno de la espera de la respuesta a mi DP, sobrevino una llamada -14.IV.15- de quien dijo ser funcionaria que lo hacía a nombre de la Secretaría de Movilidad (Tránsito) de Medellín y llamarse Dani Gómez. Comenzó preguntándome que qué había pensado sobre el pago de la infracción. Le respondí que estaba a la espera de una respuesta a un DP. Que yo podía pagar antes y esperar a que se me responda, “porque puede ser aprobado o negado su DP”, me dijo. En una conversación más o menos extensa (de la que extraigo un representativo mínimo) con paciencia le volví a exponer todo mi historial, con la esperanza de que ella me diera alguna luz sobre mi situación general. Al final de mi relato me respondió “yo sólo sé de cobros”, “del área de cobros”, se corrigió. “Hay otras [áreas] más” y me nombró algunas siglas. Uno tiene la sensación de que hay un desorden entre esas áreas, le dije. Se hizo silencio. “¿Es que cada una trabaja por su lado?”, volví a la carga. “No se reúnen”, respondió después de otro gran silencio. Le expuse que una sentencia de una Alta Corte ordena a las secretarías de tránsito del país a identificar e informar efectiva y oportunamente a los infractores como parte de un debido proceso, cosa que no había ocurrido conmigo. “Eso fue un caso puntual para una persona de Armenia. Cada caso es aparte”, contestó. Y entonces, ¿las doctrinas de las cortes para qué son? Silencio.


Como dije, cumplido el plazo de ley sin respuesta a mi DP, interpuse un amparo. Ya interpuesta la tutela, me llegó con fecha de 27.IV.15, pero días después, contestación a mi DP, con copia al juzgado, ¡pero a nombre de otra persona, una mujer, por varias infracciones de ella con una moto! A cambio, ya desde el 20 de abril me habían empezado a llegar mensajes de texto con “advertencias” -¿intimidaciones?- sobre embargos a seguirme. En el tiempo del proceso de la tutela siguieron diariamente. Conté con la fortuna de que ninguno me llegó a altas horas nocturnas o en la madrugada, como me lo señalaron algunos afectados a quienes encontré en mis visitas a las oficinas del Tránsito de Medellín. Las “advertencias” a mí eran en el día, gracias a Dios. 


Un juez de la república falló a mi favor –07.V.15-. De uno de los apartes del veredicto  subrayo: “... De lo anterior, surgen las siguientes inquietudes, ¿Qué es lo que revisan los inspectores de tránsito al momento de atender una solicitud, si en la respuesta ni siquiera le atinan al número de comparendo que es objeto de lo solicitado? Y ¿Qué tipo de estudio o análisis se le brinda a las solicitudes de los ciudadanos, si de las respuestas, como en este caso, se desprende que son un mero formato de plantilla?, los anteriores interrogantes dejan mucho qué pensar, así como lo deja la respuesta brindada a la petición en el caso sub exámine”. 


No sé si ya ha se han empezado a disparar fotomultas desde un vehículo que, según el Tránsito de Medellín empezaría a hacerlo, además de los puestos fijos ya existentes. “Cámara móvil: ¿negocio o solución?”, del columnista Iván Guzmán (EL MUNDO, 05.V.15), hace un reflexivo análisis de esta nueva situación como un complemento a la muy delicada falta de movilidad del Medellín actual, que se agravó –y así continúa- con la construcción de los llamados Parques del Río. Además, lo que señala revista Semana (abril 2014, según C.M. Jaramillo en mi anterior artículo) es serio. Respetuosamente, ¿no será hora de que Procuraduría y Personería se pronuncien?