Editorial

Las Farc decretan su tercer cese el fuego
9 de Julio de 2015


El cese el fuego unilateral ha sido estrategia recurrente de las Farc en esta negociación, aunque aceptaron adelantarla en medio del conflicto.

Después de ser notificadas por el Gobierno Nacional sobre las dificultades del proceso de negociaciones, originadas en su arremetida terrorista, las Farc anunciaron para el próximo 20 de julio un nuevo cese el fuego unilateral, el tercero tras la instalación de la mesa de conversaciones de La Habana, en octubre de 2012. Para este paso aprovecharon el puente que les pusieron los gobiernos de Noruega y Cuba, países garantes, que el martes pidieron a las partes iniciar acciones para desescalar el conflicto y las llamaron a persistir en la búsqueda del cese del conflicto armado. En su declaración, alias iván márquez, reiteró el interés de esa organización en obtener una tregua bilateral ajustada a sus condiciones, que distan de las que ha considerado el Gobierno para garantizar que no haya abusos y rebrotes de violencia, según las declaraciones del presidente Santos y el jefe negociador Humberto de la Calle.


Habiendo recibido el anuncio, el presidente Santos precisó que “por supuesto que yo valoro ese gesto, ni más faltaba que no lo hiciera, pero no lo considero suficiente”. ¿Qué es lo suficiente?, según sus declaraciones es “acelerar las negociaciones sobre los otros temas, especialmente el tema de la justicia”, del que explicó se ha avanzado en acordar la conformación plural de una comisión de la verdad; también señaló que ha sido difícil pero existen esperanzas en el campo de la reparación, y precisó que no hay avances sobre los mecanismos de justicia, aunque el doctor De la Calle explicó que han presentado varias opciones “con dignidad” para la guerrilla. También están pendientes los acuerdos sobre entrega de armas y fin del conflicto. En tres años de negociación, el Gobierno ha cedido terreno a las Farc ante la opinión pública, por el silencio impuesto a sus negociadores, y ha hecho fuertes concesiones en los acuerdos sobre Política agraria, Drogas ilícitas y Apertura política. Por eso es positiva la nueva estrategia asumida por el Gobierno, de permitir una mayor locuacidad al vocero del Gobierno y mostrar total determinación a la ahora de exigir lo que corresponde: mínimamente la restitución de sus derechos a las víctimas y la garantía de no repetición sobre ellas u otros colombianos. Sin embargo, existen riesgos de que el camino vuelva a cerrarse.


El cese el fuego unilateral ha sido estrategia recurrente de las Farc en esta negociación, aunque aceptaron adelantarla en medio del conflicto. En diciembre de 2013 lo decretaron por el mes que corría entre el 15 de diciembre de ese año y el 15 de enero de 2014. Antes de que rigiera atentaron en la plaza de Inzá, Cauca, atentado que dejó nueve muertos. El 17 de diciembre del año pasado lo anunciaron a partir del 20 de diciembre y por tiempo indefinido, que duró hasta el 22 de mayo de este año, aunque lo habían roto dramáticamente el 15 de abril en el ataque a la estación de Policía de Buenos Aires, Cauca. Mientras se vanagloriaba y recibía aplausos por su tregua, ese grupo mantuvo su rentable participación en la economía criminal, el reclutamiento de NNA y siembras de minas antipersonal como la denunciada el martes en la tarde por comunidades indígenas de Urrao. Este proceso le permitió reagruparse y obtener las armas que han usado para perpetrar los 48 atentados terroristas que, según la Defensoría del Pueblo, cometieron desde el día del fin de su tregua parcial y unilateral hasta el mediodía de ayer, y los que todavía amenazan perpetrar. 


Un riesgo, para nada despreciable, del camino que ahora vuelven a intentar es que, a falta del cese bilateral que el Gobierno les ha notificado es imposible de acordar en sus términos, las Farc empiecen a usar sus treguas parciales y unilaterales, y verificadas sólo por sus amigos del Frente amplio por la paz, como estrategia para alargar indefinidamente la mesa de conversaciones. ¿Difícil? Recuérdese que en ninguno de los procesos que en el pasado fracasaron ese grupo hizo alguna declaración diferente de las que ha realizado hasta ahora sobre su determinación de buscar una salida negociada al conflicto armado. ¿Posible? El Gobierno tiene en sus manos la posibilidad de cerrarles el paso manteniendo la exigencia de que accedan a negociar sobre derechos a las víctimas, en discusión hace un año; los mecanismos de fin del conflicto, que tiene negociación paralela desde el pasado mes de marzo, y el sistema de refrendación de los acuerdos, los tres puntos con futuro tan incierto como el fin del proceso de conversaciones.