Columnistas

Si despertáramos....
Autor: Lucila Gonzalez de Chavez
9 de Julio de 2015


El pueblo colombiano está enloquecido por la discordia; atropellado por la amenaza negadora de todo cuanto expresa y significa el aparecer de Jesús en la Historia.

lugore55@gmail.com


El pueblo colombiano está enloquecido por la discordia; atropellado por la amenaza negadora de todo cuanto expresa y significa el  aparecer de Jesús en la Historia. ¡Qué bueno sería que nuestro pueblo (otrora consagrado al Corazón de Jesús), sangrante y azuzado para la venganza y el odio, tuviera unos momentos para recogerse en sí mismo y recapacitara en el drama de su locura! 


¡Si todos, fortalecidos y despiertos pudiéramos luchar por eliminar lo que hoy es nuestro patrimonio de desconfianzas e inquietudes, de mentiras, de iras y miedos, de angustia!


No obstante los graves peligros que acosan a los colombianos de buena voluntad, estos han luchado por construir un cerco y cerrar el paso a los enloquecidos, mentirosos, ambiciosos y asesinos. Pero… ¡no lo han logrado!, cada día hay más desaliento, menos fe, y mucha más violencia; y nos hemos dormido con el narcótico de la indiferencia, unos; y con el poder del dinero, otros. 


Nuestra Patria está cuajada de siniestras sombras; ya, ella, no percibe el fulgor de fe, de entusiasmo, de grandeza y fortaleza, de perdón, de ilusión de vivir, de un generoso deseo de servir, “no pre-pagado”… 


¡Jesús es la Esperanza!


Es la Verdad que tiene que hacerse luz y guía en estas horas cruciales, en estos tiempos preelectorales en los que muchos políticos se alejan del análisis serio de los principales y reales problemas del país, y solo piensan en hacer promesas…Así, las pocas conciencias críticas y honestas de la Patria se cierran aún más; ya no sirve de nada escuchar el grito desesperado de las madres que han perdido a sus hijos, ni el clamor de los viejos para que a nuestra juventud no le corresponda en herencia, una Patria desorientada por tanta mentira, maltratada, herida, sangrante, con oscuros manejos que la aprietan hasta los límites de la asfixia. 


Reconozcamos, que muchos políticos han hecho esfuerzos perdidos y equivocados, a causa de la fuerza arrolladora del dinero y de la ambición de poder. 


En medio de todas estas lides políticas, de intrigas malsanas, de las cataratas de palabras vacías de piedad,  de honestidad, de  interés por rehacer la Patria, rogamos con vehemencia que la palabra de Jesús aclare inteligencias, despierte conciencias, alumbre el camino para que no sean tan evidentes y activas las humanas flaquezas, para que desaparezcan las cruces que la perversidad humana ha inventado; que la Verdad Pura nos ilumine el sentido de cada palabra que nos dicen, de cada promesa que nos hacen, de tantas actuaciones sin explicación…., y podamos creer en las sanas razones que las impulsan.


Estemos seguros de que en el doloroso caminar de nuestra Patria, Jesús viene al encuentro con su dulce carga de Amor, de Perdón,  de Fortaleza, de Verdad para vigorizar el melancólico espíritu vencido de los colombianos, por las angustias, las traiciones, las pérdidas irreparables, los asesinatos, la flojera de los que comandan el país, los desalojos, los insultos, las malquerencias, las fatigas, los olvidos, los odios irreconciliables, los atropellos…


¡Jesús es la Esperanza! ¡Ningún bien orientado esfuerzo será inútil!


 


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Al oído de todos los candidatos del país:


“Que la palabra abra puertas y el escuchar con atención genere en los demás simpatía; que la pregunta sea inquietante y la respuesta aclare situaciones”.