Mundo deportivo

The Gorilla has no rival
El Gorila no tiene rival
9 de Julio de 2015


La general quedó intacta, Rigo y Nairo pasaron la jornada sin complicaciones y a la espera de que lleguen las etapas en que intentarán ser protagonistas.


Foto: EFE 

El ciclista alemán André Greipel volvió a celebrar al esprín.

EFE


André Greipel (Lotto Soudal) dio otra demostración de fuerza al esprín que le condujo al doblete en la quinta etapa, disputada por escenarios de la I Gran Guerra, entre Arras y Amiens, en la que su compatriota Tony Martin (Etixx) retuvo el maillot amarillo.


El Gorila, como apodan al esprínter alemán, es el rey de la velocidad. No tiene rival. Dos ocasiones, dos victorias. En un día frenético, sin tregua desde el banderazo de salida, aún le sobraron fuerzas al de Rostock para desmoralizar a Peter Sagan y Mark Cavendish. En el caso del eslovaco, su decimotercer segundo puesto en el Tour.


Segunda victoria alemana consecutiva después del éxito de Tony Martin en Cambrai. El triple campeón del mundo contrarreloj hizo de lanzador para Cavendish, pero el chico de la Isla de Man parece que no tiene el punch de antaño.


Las caídas, el viento y un ritmo delirante no permitieron un día de “vacaciones” entre los grandes favoritos. Hubo que dar pedales en cabeza para evitar más disgustos. Froome pasó una página más al frente de la alta jerarquía, en espera de que digan algo nuevo el Muro de Bretaña, la crono por equipos, o la montaña, escenario con el que sueñan Contador y Quintana. Madrileño y colombiano no ven la hora.


Mientras, Froome vive 36 segundos por delante de Contador, 1.38 respecto a Nibali y en la frontera de los 2 minutos respecto a Valverde y Nairo Quintana.


Todos salvaron el día, pero algunos, como Contador, lamentan que “Froome está más lejos de lo que esperaba antes de empezar”, pero advirtió que pronto los puertos de montaña “pondrán a cada uno en su sitio”.


Al quinto día tampoco llegó la tranquilidad al pelotón en un trayecto de recuerdo sobrecogedor, de escenarios donde se libraron las batallas más sangrientas de la historia. Desde Arras a Amiens se suceden los cementerios, los monumentos... la memoria.


El Tour no fue ajeno, tres de sus campeones: Lapize, Faber y Petit Bretón, dejaron la vida junto a medio millón de personas en el frente de La Somme.


Los corredores del Sky, con Froome al frente, dejaron un ramo de flores en memoria de los 35.000 soldados de la Commonwealth que murieron en la zona. También los ciclistas del Orica lucieron brazaletes negros por los combatientes que llegaron desde las antípodas.


La batalla en la carretera fue mucho más amable, pero “de descanso, cero”. De entrada un solo combatiente, el francés Perichon, trató de rebelarse, pero no era día de aventuras en solitario con casi 200 kilómetros por delante, viento fuerte y sobre todo, por la voluntad de facilitar una llegada al esprín que obligara a trabajar a los equipos interesados.


 El grupo estuvo dividido en dos más de media etapa. Los favoritos no se descuidaron y sus equipos controlaron cualquier movimiento sospechoso.


Tampoco se libraron los corredores de las caídas. Hubo varias. En una de ellas dejó la carrera en ambulancia el francés Bouhanni.


Los favoritos firmaron tablas de lejos. Mejor dejar actuar a los equipos de los velocistas para que por fin pudieran lucirse, que ya era hora.


Amiens, la ciudad que honra en cada esquina a su ilustre vecino Julio Verne, el padre de la literatura de ciencia ficción, autor de La vuelta al mundo en 80 días, vivió un esprín de verdad, peleado desde lejos, con los actores principales en acción.


Martin, un líder obrero, preparó la recta para Cavendish, pero los Giant tenían la opción de Degenkolb. El alemán encerró sus ilusiones contra la valla, y Kristoff, sin lanzadores, se buscó la vida, como muchas veces.


Ni uno ni otro. Apareció como un huracán André Greipel con su maillot verde para demostrar quién es el “guepardo” más en forma y alargar la fiesta alemana. Era su octava victoria en el Tour. Para la memoria de las batallas ciclistas.