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The leaders came out unharmed from the battle at the “pavés”
Los líderes salieron ilesos de la batalla en el “pavés”
Autor: Redacción EL MUNDO
8 de Julio de 2015


El alemán Tony Martin sorprendió con un ataque a tres kilómetros de la meta de Cambrai para vencer en la cuarta etapa del Tour de Francia y arrebatar el maillot amarillo al británico Chris Froome.


Foto: EFE 

Desde la presentación del recorrido, cuando vio que el Tour comenzaba con una crono de 13,8 kilómetros, Tony Martin se había marcado como meta enfundarse por vez primera en su carrera el maillot amarillo de líder. Y ayer lo cumplió.

Era el día más temido por los favoritos al título, porque como había anticipado el colombiano Nairo Quintana, “en la jornada del pavés no se gana el Tour, pero sí se puede perder”.


Y esa sentencia, compartida en silencio por toda la caravana, crispó los nervios desde antes de la salida en Seraing. Sin embargo, al final la cruel batalla de la tortuosa cuarta etapa no fue tan decisiva como se esperaba. Los líderes salieron ilesos, con las mismas diferencias que iniciaron la jornada de 223,5 kilómetros y con meta en Cambrai, en donde se impuso en un magistral remate el alemán Tony Martin para cumplir la cita que se había fijado con la historia: vestir la camiseta amarilla de líder. 


El Tanque alemán, que en la general estaba a un segundo del entonces líder Froome,  jugó la carta ganadora a falta de tres kilómetros. Saltó del grupo principal, unos 25 sobrevivientes de los siete tramos de pavés. Nadie reaccionó y mientras todos se miraban para ver quién salía por él, el ciclista del Etixx ya estaba celebrando la victoria.


Martin conquistó la etapa más larga de la 102 edición con tres segundos de adelanto sobre el lote principal, en el que llegaron maltrechos pero salvos Froome, Contador, Nibali, Quintana, Urán, Valverde y Purito.


Un final que muestra que los colombianos Urán y Quintana se prepararon al detalle para los momentos más difíciles y que si bien el de Cómbita perdió ya tiempo importante en la segunda etapa, fue más por un parpadeo y la mala suerte de una caída que partió el grupo en un inquietante momento de vientos y abanicos.


Pero no por la igualdad de fuerzas entre los líderes la etapa de ayer dejó de ser emocionante. Y de ello se encargaron el Sky, de Froome y el Astana, de Nibali, los equipos que tensaron la carrera cuando aparecieron los adoquines, que obligaron a cambios mecánicos en las bicicletas: ruedas más anchas, cambios electrónicos y amortiguación en una o hasta dos ruedas en algunos casos, entre ellos Contador, Quintana y Urán.


Cuestión de afrontar bien armado un terreno que provoca debate. Mientras para los organizadores es parte de un gran espectáculo del ciclismo, para los propios ciclistas supone un peligro para su integridad. No les hace la menor gracia.


El Tiburón Nibali, con el recuerdo de su exhibición de hace un año, se mostró muy activo en cada uno de los sectores y quiso hacer diferencias, pero no se le dio. Y fue Froome quien abrió una brecha sobre sus rivales directos en el último obstáculo, pero ninguno de sus acompañantes quiso ayudarle y solo contra el lote el británico resignó su intención, aunque volvió a demostrar que es el más fuerte.


Fue el momento en que Martin preparó su ataque. Venía de alcanzar al grupo tras un pinchazo a la salida del último pavés, pero no dudó. “En ese momento no me lo pensé. Quedaban tres kilómetros para la meta y los otros han debido pensar que estaba muy cansado o que estaba muy lejos. Yo sabía que era el buen momento”, explicó.


El doble campeón mundial de la contrarreloj se lanzó como sabe hacerlo y al final llegó con tres segundos de ventaja sobre el lote, más la bonificación, suficientes para enfundarse el maillot amarillo, en la etapa de los adoquines y en unas circunstancias adversas, como lo hacen los grandes.




Nibali: “Lo he intentado todo”

El italiano Vincenzo Nibali no se va descontento de la etapa de los “pavés” en el Tour de Francia pese a que, a diferencia del año pasado, no logró distanciar a sus principales rivales: “Lo he intentado todo”.


“No tengo nada de que lamentarme, no pude hacer más. Incluso estoy satisfecho porque no perdí tiempo. Esta primera semana está siendo muy complicada, con mucho nerviosismo”, indicó el ciclista del Astana.


A diferencia del año pasado, cuando la etapa de los adoquines se superó entre lluvia, Nibali indicó que en esta ocasión el tiempo facilitó la labor de los ciclistas menos especializados en ese terreno.


“Nosotros no cambiamos nada, es el tiempo el que cambió. En el último sector adoquinado, en ligera subida, traté de romper el grupo para ver si podía distanciar a alguno. Pero era muy difícil, todos los favoritos estábamos juntos y había que controlar la presión de este tipo de etapas”, comentó.


El campeón actual dijo que el Tour aún no ha terminado, pese al tiempo que ha perdido. “Físicamente me encuentro bien, tengo que recuperar la distancia que me llevan los rivales y será necesario intentarlo en cada ocasión que se presente”, dijo.




Contador se dijo contento

El español Alberto Contador entró en la meta de la cuarta etapa del Tour de Francia con la rueda delantera averiada, lo que le impedía correr con normalidad, por lo que se mostró satisfecho de no haber cedido tiempo en la general con los favoritos.


“El equipo estuvo extraordinario, tuve un problema en la rueda en los últimos 25 kilómetros pero era imposible cambiar. Al final aguanté. En este tipo de etapas puede pasar cualquier cosa, lo mejor es no mirar atrás”, relató el ciclista del Tinkoff.


Contador agradeció especialmente la colaboración del eslovaco Peter Sagan. “Todo el mundo lo vio sacrificarse por mí”, dijo.


El español reconoció que el británico Chris Froome “está muy fuerte” y que la ventaja de 36 segundos que le lleva en la general “es importante”, pero matizó que “este será un Tour de regularidad en el que puede pasar de todo”.


“Me gustaría ser yo quien llevara la ventaja, pero el lunes no sé qué me sucedió, las piernas no me respondieron al final aunque había tenido buenas sensaciones todo el día”, señaló ante el tiempo que perdió frente a Froome en el Muro de Huy.




El consuelo de Froome

El británico Chris Froome no lamentó la pérdida del maillot amarillo del Tour de Francia, al contrario, lo consideró “un alivio” porque así sus compañeros no deberán llevar el peso de la carrera y podrán descansar unos días.


“Estamos en una situación perfecta y espero que mis compañeros puedan reposar. Es un gran alivio”, dijo el ciclista del Sky.


“Estoy contento de que me lo haya arrebatado Tony y no uno de los rivales para la general. Martin es bueno en contrarreloj, pero no creo que en la montaña esté arriba. Queda un largo camino”, comentó el británico.


Sobre la aceleración que dio en el último tramo adoquinado, Froome explicó que no trataba de mostrar sus fuerzas “sino estar adelante y evitar problemas”.


“Cuando vi que estaba adelante con un compañero (Geraint Thomas) pensé que podía intentarlo, pero todo el mundo estaba a mi rueda”, indicó.