Columnistas

El tema ambiental
Autor: Pedro Juan Gonz醠ez Carvajal
7 de Julio de 2015


Cada d韆 nos levantamos con la zozobra de cu醠 va a ser la noticia del d韆, con respecto a los atentados terroristas contra la infraestructura del pa韘, como si a prop髎ito nos quisi閞amos hacer los despistados y no quisi閞amos reconocer que este es un pa韘 en guerra.

Cada día nos levantamos con la zozobra de cuál va a ser la noticia del día, con respecto a los atentados terroristas contra la infraestructura del país, como si a propósito nos quisiéramos hacer los despistados y no quisiéramos reconocer que este es un país en guerra. 


Independientemente de la postura que usted tenga amigo lector con respecto a los llamados “Diálogos de  paz” en la Habana, y a sabiendas que  desde el principio quedó claro que se iba a negociar en medio del conflicto, no podemos permanecer pasivos ante el impacto ambiental que están ocasionando estos actos de guerra, pues primero, la que sufre es la población civil, y por otra parte, ¿qué es lo que va a quedar limpio si es que en algún momento del tiempo se llega a algún acuerdo?


No quiero pasar de ingenuo ni mucho menos. “En la guerra y en el amor todo está permitido”, como sentencia el refrán popular y como lo evidencia la historia. Recordemos a espartanos, troyanos, cartagineses y romanos, por no meternos con actores más recientes.  La estrategia de unos es poner en ridículo al gobierno y mostrar la incapacidad del Estado para defender y proteger la infraestructura productiva del país, sobre todo en el tema petrolero y en el de las torres de transmisión eléctrica, típico recurso de la Guerra de Guerrillas, y por el otro, ejerciendo como debe ser, el papel de “los buenos de la película”, nuestros soldados hacen sacrificio tras otro.


ero bueno, guerra es guerra y lo normal es que haya bajas de lado y lado. Como no es una guerra formal, pues la escaramuza, la emboscada, el artificio, hacen parte de la estrategia. Lo que no es admisible es que se atente contra el patrimonio y la riqueza natural de todo un país. Atentar contra el agua, la fauna, la flora, los recursos naturales, es un atentado no solo contra la población civil y contra el país, sino contra el planeta, pues muchas de nuestras riquezas son patrimonio no solamente nuestro, si no de la humanidad.


Los nuevos códigos penales del mundo, sobre todo el europeo, le dan gran preponderancia al delito contra la sociedad, en vez que al delito contra el individuo, sin que se menoscabe el sentido y el alcance de los mismos y el compromiso de la aplicación de una pronta y eficaz justicia.


¡Qué triste ironía! Desde lejos nos parecen atroces los atentados del grupo Estado Islámico contra los museos, obras de arte y ciudades antiguas, que son hoy por hoy, patrimonios de la humanidad, y estamos en ascuas ante lo que posiblemente harán con las ruinas de la ciudad de Palmira, mientras que en Colombia, a dos horas de la capital, día tras día los enemigos del Estado atentan contra todos.


Dejar sin energía y sin agua potable a la población civil, no es ninguna prueba de fuerza ni de poder: es una prueba de capacidad de burla contra el Estado y el Estado tendrá que responder.


Si es necesario decretar la Ley Marcial, total o parcialmente, mientras continúan las conversaciones de paz,  pues ¡Manos a las obra!


Si es necesario que los ciudadanos del común manifestemos nuestro completo rechazo a este tipo de acciones, ¡Pues hagámoslo!


Por otra parte es de verdad lamentable que un incendio forestal en las laderas de Medellín, se propague por casi una semana. La ola de calor, lo escarpado del terreno, la falta de campañas preventivas, la inadecuada dotación de nuestros bomberos para atender este tipo de emergencias y la  aparición de los vándalos que no han de faltar, ponen en alerta ambiental a todo el Valle de Aburrá. 


Rescatemos, para terminar, dos profundos pensamientos: “Si quieres hacer la paz, no hables con tus amigos, habla a tus enemigos” Moshe Dayan.  “La democracia, como la aristocracia, como todas las instituciones sociales, llaman calumnias a las verdades que le dicen sus enemigos y justicia a las lisonjas de sus parciales” Concepción Arenal.