Economía

Contraband: the scourge of two decades
Contrabando: el flagelo de dos décadas
Autor: Olga Patricia Rendón Marulanda
7 de Julio de 2015


Con la sanción presidencial de la Ley Anticontrabando, los empresarios ven las posibilidades de que al fin se derrote el flagelo que en dos décadas dejó un gran saldo de quiebras.


Foto: Cortesía 

Según la Dian, 33,5% aumentó las aprehensiones de contrabando en los cuatro primeros meses de 2015 en relación con el mismo periodo de 2014.

El día menos pensado Santiago* se dio cuenta de que había perdido todo el capital invertido en un negocio de distribución autorizada de una prestigiosa marca de electrodomésticos. Él junto a integrantes de su familia y algunos socios logró la representación después de muchos esfuerzos y requisitos, sin embargo, empezó a notar que a Colombia llegaban productos como los que él vendía, incluso de la misma marca y referencia o aún mejores, a menor precio.


“No era cualquier cosa, eran cerca del 30% menos del precio que la compañía me daba a mí como distribuidor autorizado, y lo peor era que tenían en los sanandresitos referencias que todavía no habían sido autorizadas para Colombia. Eso fue terrible”, recordó.


Santiago aseguró que desde hace mucho tiempo ya se sabía que el contrabando era la nueva forma de lavar dólares conseguidos a través del narcotráfico y que lo que hacían los contrabandistas era comprar en Estados Unidos o en otras naciones productos que entraban irregularmente al país para venderlos a menor precio, “porque el negocio estaba en el narcotráfico, lo único que necesitaban era blanquear la plata y por eso podían darse el lujo de perder”.


Así como él, muchos representantes de electrodomésticos tuvieron que cerrar sus negocios porque no podían competir con esos precios, e incluso al demandar legalmente no tuvieron el apoyo de las compañías a las que representaban, “porque finalmente ellas vendían fuera a nosotros o a los contrabandistas, y todo el mundo lo sabía pero nadie hacía nada”, explicó Santiago.


Sergio Ignacio Soto, director ejecutivo de Fenalco Antioquia, gremio de los comerciantes, recordó que “lastimosamente este país ha tenido ancestro y cultura de contrabandistas, lamentablemente, asociado a delitos de alto impacto como el narcotráfico y el lavado de activos y esto como las malas costumbres se volvió muy arraigado en muchas ciudades del país, principalmente en las fronterizas. Siempre hemos sido muy vulnerables, hay muchos capitales comprometidos en esa actividad y siempre que esto se ha presentado hay muchas pérdidas, no sólo para el Estado por lo que se deja de recaudar en impuestos sino para el sector privado las pérdidas han sido millonarias. Este delito ha producido destrucción de industria, de comercio y servicios y gravísima afectación al sector agroindustrial y agropecuario porque cuando entran a este país productos de contrabando, no hay forma de competir de manera legal y leal. Entonces lo primero que se pierden son empleos y capital conseguido con mucho esfuerzo y altísimos endeudamientos”.


Y efectivamente esa fue la realidad de Santiago, quien tuvo que despedir sus empleados frente al fracaso de cuenta del contrabando.


Desde el calzado


Juan Guillermo Jaramillo cerró su negocio, uno de los más prósperos de Medellín, el 31 de marzo de 2014 y no olvida esa fecha.


Desde 1973 creó Alpha Shoes, una prestigiosa compañía de calzado que producía entre 25.000 y 30.000 pares de zapatos al mes, pero que en sus tres últimos años de existencia padeció el flagelo del contrabando. “Se sumaron varias condiciones: la primera era el contrabando desbordado producto del lavado de activos por negocios ilegales con droga, y segundo el contrabando técnico que son importaciones legales por debajo de los precios del mercado, incluso por debajo de los precios de fabricación en Colombia”.


Jaramillo recuerda que cada día perdían más dinero y el capital era menos, se dieron cuenta que los grandes compradores se iban a comprar al exterior y que los distribuidores aceptaban productos subfacturados desde China, que cada vez era más fácil triangular desde ese país a Estados Unidos o México que por tener acuerdos comerciales ingresan fácilmente productos sin ser perseguidos.


Finalmente tuvo que cerrar, despedir 250 empleados y dejar a un lado el sueño que se mantuvo vivo por 41 años. 


“El problema es que en Colombia se volvió mejor negocio lavar plata importando zapatos, que abrir una fábrica y generar empleo”, concluyó Jaramillo.


¿Qué hubiera sido?


Carlos Eduardo Botero Hoyos, presidente ejecutivo del Instituto para la Exportación y la Moda (Inexmoda), indicó que “si el contrabando no existiera el sector moda sería el más próspero del país”. 


Botero Hoyos calculó que el 30% del vestuario vendido en el país es de contrabando, lo que representa $4 billones al año.


“El contrabando encontró en el sector textil la oportunidad perfecta porque son muchos los proveedores, de diferentes países, muchísimas marcas, lo que hace que sea muy difícil su control”, advirtió.


Además, todos coinciden que sí ha habido esfuerzos del Gobierno Nacional como el Decreto 456 que combate el contrabando técnico con aranceles especiales, o como las aprehensiones al contrabando que van en aumento constante o los recientes desmantelamientos a estructuras contrabandistas pero aún falta y esperan que esta sea la oportunidad de hacerlo.


“Sería muy bueno para el sector productivo que esta Ley Anticontrabando se cumpla”, aseguró Botero Hoyos.


*Nombre cambiado a petición de la fuente.



Los pequeños comerciantes

Desde que la Ley Anticontrabando fue aprobada por el Congreso, los pequeños comerciantes se han manifestado dos veces en las calles de las principales ciudades como muestra de su descontento con esta ley.


Javier Gaviria Betancur, presidente de Asoguayaquil, colectividad de los comerciantes del Centro de Medellín, ha asegurado en ambas ocasiones que la Ley Anticontrabando no fue socializada con ellos y que fortalece el monopolio de las grandes superficies:  “Lo que pedimos es primero establecer un plazo prudente, que podría ser de un año, para la normalización de la actividad comercial de los negocios informales; y segundo, la equiparación de condiciones para los grandes y pequeños comerciantes”, expresó el dirigente.


Con él coincide Jorge Gómez, diputado de Antioquia por el Polo Democrático Alternativo, quien aseguró que “ya es hora de ponerle freno a la falsa política de confianza inversionista implantada por los últimos gobiernos de Colombia, consistente en colmar de gabelas a los monopolios y multinacionales y golpear sin contemplaciones al empresariado nacional no monopolista. Lo mismo que sucede con los pequeños comercios de artículos importados que no se producen en el país, está sucediendo con los minimercados y tiendas de barrio, arrinconados por las grandes plataformas comerciales y las redes de tiendas medianas de propiedad de monopolios extranjeros”.