Columnistas

Estrategias de seguridad
Autor: Jaime A. Fajardo Landaeta
7 de Julio de 2015


Se afirma que un factor determinante en la percepción negativa de la seguridad ciudadana es la frecuente ocurrencia de hurtos, –especialmente de celulares-, al igual que otros delitos cotidianos, por citar los más comunes.

Eso es cierto, pero a mediano y largo plazo dicha percepción se deteriora si adicionalmente no hay una intervención oportuna y eficaz de las autoridades. Igual cuando las denuncias no prosperan, como las referidas a consumo excesivo de drogas en parques y escenarios deportivos; a lugares en los que con frecuencia se cometen hurtos o hay presencia de grupos ilegales, o en donde se concretan extorsiones, sin que se concreten resultados en el tiempo. 


Hace tres años la Secretaría de Seguridad de Medellín lanzó una estrategia denominada Zonas Seguras, iniciativa, que apuntaba a que sobre algunos pequeños territorios se generaran condiciones para que desaparecieran o se redujeran ostensiblemente las manifestaciones delincuenciales.


Se delimitaron inicialmente nueve zonas, entre ellas: barrio Colombia hasta Monterrey, en la comuna 14 de El Poblado; Loma de los Bernal en la comuna 16 Belén; Carabobo norte entre la calle Barranquilla y el Parque Explora y entre la U. de A. y antes del cementerio San Pedro; calle Ayacucho por la ruta del tranvía; carrera turística 8 (bulevar) y comercial de la 70 en la comuna 11, Laureles; zona industrial de Guayabal comuna 15; corredor comercial de Castilla comuna 5.


En dichos escenarios hay presencia de organizaciones sociales de amplio raigambre como los comités cívicos, las organizaciones gremiales y los comités empresariales. El programa se implementó con el apoyo de la Policía, el Gaula, y en algunos casos con el acompañamiento de comisiones accidentales del Concejo Municipal. Debemos dejar en claro que las zonas seguras no se decretan, se construyen con las comunidades y las autoridades en alianzas comunes.


Estas Zonas Seguras se complementan con importantes inversiones de la administración de Aníbal Gaviria en el rubro de seguridad, como el aumento del Plan Cuadrantes con toda su dotación, la implementación de tecnología que incluye el mayor uso de cámaras de vigilancia, la creación de grupos especializados como el Gaula Metropolitano, la dotación de parque automotor para todas las estaciones, la puesta en marcha de nuevas estaciones de policía, los CAI móviles y otras iniciativas que deberían mostrar resultados tangibles y sostenibles en sus ámbitos de influencia. Así, dichas Zonas Seguras toman fuerza y ganan reconocimiento en la comunidad. En síntesis, una política de seguridad seria focaliza resultados en determinados espacios, aunque las políticas, las inversiones y las decisiones cubran toda la ciudad. Este debería ser el propósito de consolidación y de muestra de resultados que concentre la atención de la administración.


En los espacios descritos, las iniciales 9 zonas seguras, no se registra la presencia de estructuras delincuenciales; penetran para cometer algún delito pero pronto deben salir, allí operan frentes de seguridad ciudadanos y es mayor el reconocimiento hacia las autoridades, al tiempo que se incrementa la percepción de seguridad. Pero falta una mayor divulgación de los resultados, una estrategia firme comunicacional, y comprometer a otras instancias de la administración municipal que parecen actuar de espaldas a estas Zonas Seguras. Cuando los logros sean de dominio público, los críticos de oficio se quedarán sin argumentos.