Columnistas

La vieja Antioquia
Autor: Hernán Cárdenas Lince
4 de Julio de 2015


Hace muchos años se decían en Antioquia unas frases curiosas como la siguiente: “¿Sabían ustedes que a Colombia la descubrió un italiano, la conquistaron los españoles, la liberó un venezolano, la explotaron los americanos.. ?

Hace muchos años se decían en Antioquia unas frases curiosas como la siguiente: “¿Sabían ustedes que a Colombia la descubrió un italiano, la conquistaron los españoles, la liberó un venezolano, la explotaron los americanos, la gobernaron los bogotanos y la sostienen los antioqueños?” Todas esas frases curiosas hacía mucho tiempo no las oía hasta que volví a leer el libro de Ann Twinan titulado Mineros, comerciantes y labradores. El libro de esa norteamericana contiene maravillosos datos sobre nuestra historia económica.


En ese viejo libro también se tratan temas inexplicables como el que estudiando un viejo directorio telefónico de Medellín se puede deducir que el 15% de la población tiene ancestros vascos, lo que también se comprueba repasando la obra de genealogías de Gabriel Arango Mejía en donde se puede confirmar la gran mayoría de apellidos vascos.


En muchas oportunidades he tratado el tema de la relación de los antioqueños con judíos y al respecto se dan serios informes que demuestran que para llevar las cuentas numéricas de la minería del oro fue necesario traer judíos conversos pues eran los únicos que sabían llevar con precisión e inteligentemente las cuentas matemáticas del oro.


Es muy curioso el dato sobre las minas de Buriticá, las que en el año de 1550 eran manejadas por 200 españoles que eran los jefes de 300 esclavos negros y de 1.500 indígenas. Fundir el oro que se explotaba en las minas no era cosa fácil por lo que se propagó el uso del oro en polvo como medio de pago pero su manejo no era fácil, ya que no había un modo de pesarlo correctamente, al mismo tiempo que aparecían trampas como la de triturar botellas de vidrio y ese polvo se usaba pintándolo con achote amarillo convirtiéndolo en una apariencia de puro oro. Simultáneamente apareció la costumbre de oler el oro para ver si era la trampa del achote.


En Antioquia se producían grandes cantidades de oro pero este tenía que reconocerle al rey de España el impuesto llamado "el quinto real", lo que hizo que tramposos antioqueños llevaran el oro de contrabando hasta el golfo de Urabá en donde lo vendían a marineros ingleses quienes lo pagaban con atractivas mercancías. Hay datos estadísticos de la producción de oro que demuestran los años en que se sacaba el contrabando para los ingleses, lo que se puede comprobar con estos informes: la cifra normal de producción de oro estaba en una cantidad, en el año de 1671, de 18.000.oo pesos oro, pero en 1674 bajó a 4.000.oo oro. En 1709 se produjeron 28,748.oo pesos oro, cuando en 1715 solo se produjeron 9.740.oo. Naturalmente las disminuciones eran el resultado de las ventas a los ingleses para no pagar el quinto real.


En el libro de Ann Twinan hay un interesante capítulo referente a los apellidos de los personajes más ricos y distinguidos entre los cuales se destacan: Álvarez del Pino, Arango, Isaza, Jaramillo y Restrepo. Finalmente cito la curiosa forma de escribir los apellidos: Truxillo y Callexas, ya que la jota se escribía como equis.