Columnistas

Fotomultas (1): ¿algo falla?
Autor: Alejandro Garcia Gomez
4 de Julio de 2015


El columnista Carlos Mauricio Jaramillo dio a conocer un caso preocupante en relación con las Fotomultas y la Secretaría de Tránsito de Medellín en el que da cuenta de que esta entidad procedió contra una persona.

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El columnista Carlos Mauricio Jaramillo dio a conocer un caso preocupante en relación con las Fotomultas y la Secretaría de Tránsito de Medellín en el que da cuenta de que esta entidad procedió contra una persona a la que un juez de la República le tuteló su derecho fundamental “al debido proceso y su presunción de inocencia” (“Fotomultas I”, EL MUNDO, 20.III.15), (¿la Sec. de Tránsito sigue “equivocándose”?). El juez falló a favor de la tutelante (en contra de la Secretaría). Jaramillo hace una serie de denuncias y reflexiones, y además toma algunas de otros medios nacionales, una de las cuales dice: “lo más grave es que las multas son un negocio que maneja una empresa privada. Sus metas comerciales dependen del dinero que recaude el Tránsito por el cobro de multas. Si no reciben el dinero proyectado, le toca al Municipio pagar lo que falta con la plata de los impuestos. Así está diseñado el negocio” (rev. Semana, abril 2014, según Jaramillo G., citado). ¿Pocuraduría y Personería de Medellín ya lo saben? ¿Qué pensarán?


Por respeto, no cito eventos personales en mi columna. Pero en este caso, por lo que percibí durante mi “proceso”, observé algunos hechos que son semejantes a las situaciones por las que están pasando otras personas, y por eso lo hago. En la tarde de 20.III.15, se me hacía llegar dos notificaciones de sendas fotomultas, en las que se encabezaba diciendo “Como es de su conocimiento presenta la Fotodetección morosa # ...”, y sigue el resto. Aclaro: yo no tenía conocimiento de ellas. Por medio de esa comunicación, apenas se me estaba informando de la situación. ¿Tenían mi dirección y teléfonos? ¡Claro que sí!, de lo contrario, ¿cómo me acababan de llegar las comunicaciones en comento? Más adelante, en “el proceso” me hicieron llamadas y mensajes de texto. ¿Por qué no me hicieron llegar efectiva y oportunamente estas informaciones, como ahora? ¡No sé, pero quisiera saberlo! (Debido Proceso)


En la mañana siguiente –sábado 21- lo primero que hice fue llamar a uno de los teléfonos citados en la comunicación. El funcionario que me atendió –que dijo llamarse Jonathan Oliveros- me dijo que no eran dos sino tres las fotomultas -¡oh, sorpresa!-. La más antigua, de un vehículo que había dejado de ser de mi propiedad desde mediados de 2009 por venta a una empresa comercializadora de esta ciudad. Pero las sorpresas no pararon ahí. Informé al funcionario que ya me habían hecho un cobro de fotomulta antes (en 2011) por el mismo vehículo. La actual era de 2013. Me dijo que la solución era ir o solicitar el historial a una población de Cundinamarca, donde aparecía matriculado y presentarlo a la Secretaría de Tránsito de Medellín. No habían valido ni  las fotocopias del llamado “Traspaso” ni de la llamada “Tarjeta de propiedad” del nuevo dueño que les presenté en Derecho de Petición del 20.VI.11. Que el Tránsito de Medellín no tenía nada que ver nada con eso, me dijo. Que lo debía solucionar YO, como él me señalaba. 


El 20 de junio de 2011 había radicado un Derecho de Petición (DP) al Supervisor de Analistas de entonces (del Programa de modernización de Tránsito de Medellín), Fernando Torres A., en el que, después de hacer un recuento de los hechos, finalizaba: “por esta razón, de nuevo le ruego respetuosamente que, como funcionario estatal municipal, me solucione esta situación de la que me empiezo a sentir perjudicado”, y anexo “-nuevamente fotocopia de matrícula a nombre del señor Valb...”, quien figura como propietario del vehículo C... desde 28 de julio de 2009, y anexo además “-fotocopia del llamado “traspaso” ambas fotocopias aportadas por la empresa A... de esta ciudad”. Jamás me llegó respuesta de ese DP a mi domicilio.  


Este 25 de marzo pagué las fotomultas de mi carro actual y volví a hacer otro DP para la del que ya no era mío, porque no me parecía ni justo (no era mío ni yo el infractor) ni conveniente (alguien se “mal acostumbraría” quizá, pensé.). “Continuará”.