Fútbol en el Mundo

Chile and Argentina, for the continental glory
Chile y Argentina, por la gloria continental
Autor: Federico Duarte Garcés
4 de Julio de 2015


Tanto la Roja como la Albiceleste buscarán que la tercera sea la vencida, después de perder las últimas dos finales, las únicas para los locales, en Copa América.


Foto: EFE 

“La final es ante un gran equipo, que encima juega de local. Tendremos que trabajar para intentar ganar”, sostuvo el entrenador argentino Gerardo Martino, en relación a Chile.

La última vez que Chile disputó una final de Copa América lo hizo en territorio argentino. Fue en la edición de 1987, la misma en que Colombia derrotó al anfitrión en la disputa por el tercer puesto y se descubrió al continente como una potencia futbolística en desarrollo. Justamente la eliminación de los colombianos surgiría ante los chilenos en el tiempo suplementario de la semifinal; en el primero Bernardo Redín daría la victoria transitoria mediante cobro de penal, pero en el segundo llegaría la remontada de los australes con el cabezazo del defensor Fernando Astengo, aprovechándose de un error en la salida de Higuita tras un tiro de esquina, y Jaime Vera, quien sentenciaría el juego luego de un ataque veloz que tomó mal parada a la primera Tricolor de Francisco Maturana.  


Por su parte, la última corona que obtuvo Argentina en esta competición se produjo seis años después, en Ecuador 1993. Y lo hizo después de eliminar en semifinales a Colombia, por la misma vía del actual torneo: los penales. Esa vez fue 6-5 después de un 0-0 vibrante en los 90 reglamentarios, y que se definió ante el fallo de Víctor Hugo Aristizábal delante de Sergio Goycochea y el acierto de Jorge Borelli. En aquella versión, Chile sería eliminado en primera ronda a pesar de vencer 3-2 en un emotivo encuentro a Brasil. 


No obstante, ese partido valió para atenuar en el campo el antecedente más vergonzoso en las confrontaciones entre ambos ocurrido el 3 de septiembre de 1989, como parte de las eliminatorias al Mundial de Italia 90, cuando el portero chileno Roberto Rojas, en vista de que su equipo perdía 1-0, se hizo un corte en la cabeza con una hoja de afeitar escondida en uno de sus guantes para simular una supuesta agresión con una bengala desde la tribuna del Maracaná, lo que llevó a la suspensión del compromiso.  


En esta ocasión Chile quiere aminorar el episodio protagonizado por Gonzalo Jara durante su enfrentamiento ante Uruguay, el rival de su última final, y alzarse con el trofeo continental en el Estadio Nacional, un escenario que conserva entre algunos tablones el recuerdo de uno de los períodos más sombríos de la historia chilena. 


Nuevo presente


“La gente tiene que entender que esto es fútbol, no una guerra. Lo que pasó es pasado y no hay que mezclar el deporte con la política”, afirmó esta semana Javier Mascherano previo al duelo de hoy, que reúne confrontaciones políticas históricas, con el apoyo del dictador Augusto Pinochet a Reino Unido en la lucha por las Islas Malvinas de por medio, que se han mantenido latentes en el ambiente de la afición local y visitante alrededor de cada juego disputado por Argentina en esta Copa América. 


Tal como lo manifiestan periodistas sobre el terreno, en las calles de Santiago se respira la ilusión del primer título para la Roja, que cuenta en su historial como máxima conquista el tercer lugar logrado justamente en el Mundial que organizó en 1962, el primero al que asistió Colombia en su historia.


Tanto es el fervor generado que la presidente Michelle Bachelet consideró este compromiso como prioritario por encima de la cita prevista, en medio de la Cumbre de la Alianza del Pacífico, con el presidente de Perú, Ollanta Humala, para limar asperezas diplomáticas entre ambos países.


El técnico de Chile, Jorge Sampaoli, aseveró que “trataremos de ser los dominadores, la historia pasará por ahí”.


En la mente de los chilenos está por su parte la imagen de una Perú combativa en el terreno de juego, y que con un hombre menos puso en aprietos al conjunto local en su respectiva semifinal, en la cual tuvo que exigirse a fondo y sólo en los minutos finales con el marcador a favor pudo aprovecharse del desgaste rival para dejar relucir su mejor arma: el ataque. No por nada el técnico de Argentina, Gerardo Martino, llamó al seleccionado conducido por su compatriota Jorge Sampaoli una “máquina de atacar y atacar”, y comentó que “si yo fuera chileno, estaría recontra orgulloso de esta selección, más allá de que gane o no”. 


De igual a igual


No obstante, para Sampaoli el ataque del rival es su mayor suplicio, y todo por un nombre en particular: Lionel Messi, quien ha cedido los goles por asistencias para liderar el tridente ofensivo conformado junto a Javier Pastore y Ángel Di María, sus mayores socios, a los que se suman Sergio Agüero o Gonzalo Higuaín a la cabeza, sin contar con el despliegue por las bandas de Pablo Zabaleta y Marcos Rojo. Por los pies de ellos pasó el 6-1 a Paraguay. 


“Nosotros pensamos siempre en algunas características individuales y colectivas del rival, pero siempre tratamos de tener la posibilidad como grupo de trabajo de imponernos ante cualquier estilo”, expresó sin embargo el orientador chileno en rueda de prensa ayer.


El adiestrador del cuadro de Chile ha entrenado con Marcelo Díaz como líbero en una zaga de cinco hombres, con la entrada de Jean Beausejour en el lateral izquierdo. Junto a él estaría Francisco Silva en el lugar del sancionado Jara.


Para la mitad del campo hacia adelante no hay novedades: Arturo Vidal  en la medular junto a Jorge Valdivia y Charles Aránguiz, quienes serán los encargados de gestar las opciones para un activo Alexis Sánchez y un efectivo Eduardo Vargas, de potente remate como lo demostró frente a los peruanos. 


“Es un equipo muy ofensivo que crea siempre mucho más que sus rivales que le toca jugar”, consideró Pastore, quien comparó esa superioridad chilena frente a sus contrincantes con la demostrada por el conjunto argentino a lo largo de la competición, incluido el emparejamiento con Colombia.


“Si repetimos el partido contra Colombia, a Paraguay le obligaríamos a jugar de una manera diferente”, manifestó Martino previo al encuentro con la selección a la que condujo hace cuatro años a la última final de Copa América en territorio argentino, la cual no pudo ver desde el banco por sanción. 


Por otro lado, en poco más de una semana se cumplirá un año de la final de la Copa del Mundo en que Alemania volvió a vencer a Argentina como lo hiciera hace 25 años.


Sin embargo, la fecha de hoy puede ser un aliciente para que la Albiceleste corte una racha de 22 años sin conquistas. El 4 de julio de 1993 se cristalizó esa última Copa América ante el mismo rival frente al cual Colombia obtuvo su único trofeo: México. Hasta allí Argentina reinaba en el continente con catorce coronas, que serían igualadas a la siguiente edición por Uruguay, que con su título en la última versión se alzó como el máximo campeón en la historia de la competición. 


Ese es el rótulo que pretende equiparar la Albiceleste, que en la década pasada cayó en dos finales consecutivas ante Brasil: Perú 2004 y Venezuela 2007. Mientras que para la Roja será una nueva página desde las lejanas Copas de 1979 y 1987, ambas obtenidas por sus rivales en territorio gaucho. Esta será la tercera oportunidad, esta vez en su propio campo austral. 




Alineaciones probables

Chile: Claudio Bravo; Mauricio Isla, Gary Medel, Francisco Silva, Jean Beausejour; Charles Aránguiz, Marcelo Díaz, Arturo Vidal; Jorge Valdivia, Eduardo Vargas y Alexis Sánchez.


Técnico: Jorge Sampaoli.


Argentina: Sergio Romero; Pablo Zabaleta, Nicolás Otamendi, Ezequiel Garay, Marcos Rojo; Lucas Biglia, Javier Mascherano, Javier Pastore; Lionel Messi, Ángel Di María y Sergio Agüero.


Técnico: Gerardo Martino.


Árbitro: Wílmar Roldán (COL).


Estadio: Nacional (Santiago).


Hora: 3:00 p.m. (hora colombiana) 




El sello Bielsa

Cualquiera que sea el campeón entre Argentina y Chile, el verdadero  ganador será Marcelo Bielsa, cuyas ideas futbolísticas estarán en los bancos de ambos equipos. Jorge Sampaoli, técnico de Chile, y Gerardo Martino, su par de Argentina, compatriotas ambos de Bielsa, son vistos como los discípulos más aventajados del Loco, que creó la que algunos llaman “tercera vía” del fútbol argentino, que terminó con la dicotomía marcada por las escuelas de César Luis Menotti y Carlos Bilardo. Sobre la base de un once capaz de desplegarse tanto en las fases defensivas como de ataque a un ritmo de vértigo, el estilo Bielsa se fundamenta en llegar lo más rápido posible al pórtico rival y procurar la recuperación veloz del balón, idealmente en el campo contrario. La final de este sábado es el marco ideal para que, más allá de los matices propios de sagaces estrategas, como Martino y Sampaoli, la impronta de Marcelo Bielsa se consolide definitivamente como una panacea en el fútbol sudamericano actual.




Garay, reincorporado

El central Ezequiel Garay, aquejado desde el martes por unas molestias gastrointestinales, se reincorporó ayer al entrenamiento de la selección argentina en la víspera de la final ante Chile. Tras el entrenamiento a puerta cerrada celebrado en las instalaciones del club Universidad Católica, en Santiago, la Asociación de Fútbol Argentino (AFA) informó que el central del Zenit ruso trabajó “normalmente”.


El defensa se había entrenado el jueves de forma individual, mientras el miércoles ni siquiera se había ejercitado. Si Garay no se recupera totalmente, el seleccionador Gerardo Martino podría alinear de nuevo al veterano Martín Demichelis, como sucedió el martes en la semifinal de Concepción ante Paraguay.