Editorial

Carta abierta a un yogui
2 de Julio de 2015


Como un paso fundamental para iniciar el camino de los Noviolentos es la verdad, tenemos, se駉r Ratnam, algunas preguntas sobre la determinaci髇 de las Farc para asumirla.

Señor Ravi Shankar Ratnam,


A través de la web y boletines de su fundación para la educación espiritual, El arte de vivir, los colombianos hemos sido informados de su intensa agenda en Bogotá y La Habana. En el país se reunió con el presidente Santos, recibió una condecoración de la Cámara de Representantes y tuvo encuentros sobre prosperidad con distinguidos empresarios; en La Habana los jefes de la Farc le comunicaron que están “decididos a abrazar los principios gandhianos de la Noviolencia”, determinación que cambiaría el rumbo de las conversaciones, y del país.


Señor Ratnam, gracias a su misión de contribuir a la formación de ciudadanía feliz, o sea informada, crítica, deliberante y constructiva, EL MUNDO estableció la Noviolencia como prioridad. Hemos aprendido que la Noviolencia impone un viaje de perfeccionamiento personal sin punto de llegada, que reconoce los conflictos y la inmensa capacidad del ser humano y sus organizaciones para afrontarlos sin dañar a otros. El Mahatma Gandhi acotó que el punto de partida de la acción noviolenta es la honestidad del corazón, fuente del afán de reconciliación y la verdad. Años más tarde, Martin Luther King precisó que la lucha contra la injusticia, o sea contra la falta de verdad y sinceridad, es sustento y razón de la filosofía y movimiento que proclama la resistencia civil, la solidaridad y la palabra, como medios de reconciliación y transformación. En su trayectoria histórica y sus acciones recientes, las Farc han privilegiado la confrontación, la agresión y la negación a sus responsabilidades como victimarios, actuaciones que lesionan el alma de la Noviolencia. 


Como un paso fundamental para iniciar el camino de los Noviolentos es la verdad, tenemos, señor Ratnam, algunas preguntas sobre la determinación de las Farc para asumirla.


La comunidad Nasa-Páez es ejemplo de procesos de resistencia civil que los han puesto en conflicto con el Estado, al que le exigen más autonomía política, y con las Farc, que los confronta mediante crímenes contra sus líderes, daños a sus tierras y reclutamiento de sus niños, niñas y adolescentes. Como instrumento de defensa, este pueblo constituyó la Guardia Indígena, reconocida por la Unesco y ganadora del Premio Nacional de Paz. A la acción pacífica y pacifista de los Nasa, las Farc respondieron, sólo en 2014, asesinando a once miembros de ese pueblo.


Al asumir la Gobernación de Antioquia, Guillermo Gaviria Correa y su asesor de paz, el exministro Gilberto Echeverri Mejía, estudiaron e iniciaron prácticas de un gobierno noviolento, orientado a la reconciliación con territorios heridos por el conflicto armado. El Plan Congruente de Paz, la Marcha del Ladrillo a Granada, la Marcha humanitaria a Dabeiba, el acompañamiento a la Asamblea Constituyente de Tarso y el apoyo al Laboratorio de paz del Oriente antioqueño fueron primeros pasos que tuvieron su madurez en la Marcha noviolenta de solidaridad y reconciliación con el municipio de Caicedo. Por convicción, las más de mil personas que participaron en esta convocatoria caminaron, con Guillermo y Gilberto a la cabeza, durante cinco días sin la protección militar o policial a que tenían legítimo derecho. Cuando se acercaban a su meta, y después de engañarlos, las Farc secuestraron a los líderes de la marcha y durante trece meses rechazaron escuchar su mensaje de Noviolencia, a pesar de solicitudes propias y de personalidades mundiales como Bernard Lafayette, Glenn Paige, uno de los grandes investigadores mundiales, y Desmond Tutu, quienes también buscaron apoyo del cubano Raúl Castro para que las Farc respetaran a dos colombianos que encarnaban esperanzas de construir nuevas formas de enfrentar el conflicto nacional.


¿Acaso sus interlocutores de las Farc le explicaron, Sr. Shankar, cómo actuaron, y qué respondieron a estas solicitudes de quienes, desde su legitimidad como gobernantes, quisieron hablarles del camino de la Noviolencia, o por qué prefirieron masacrarlos antes que permitir que el Ejército colombiano los rescatara? 


La historia reciente registra la importante transformación de Nelson Mandela, a quien las reflexiones y lecturas en la cárcel de Robben Island, le permitieron iniciar el camino de Noviolencia que realizó en difícil proceso personal y del Consejo Nacional Africano hacia la reconciliación con el gobierno segregacionista. En los dos días posteriores a la fotografía que divulgó su fundación, Sr. Shankar, las Farc han destruido torres de energía, volado oleoductos, cargado buses con explosivos y asesinado a dos policías. ¿Es esto de “abrazar la Noviolencia” una nueva burla cruel de las Farc? ¿O están usted y su organización conscientes y verdaderamente dispuestos a asumir el reto de transformar a estos lobos con piel de cordero?