Columnistas

Actos de la palabra
Autor: Lucila Gonzalez de Chavez
2 de Julio de 2015


EL HABLA es el uso individual que se hace de una lengua o idioma. El habla es movible, libre, concreta.

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EL HABLA es el uso individual que se hace de una lengua o idioma. El habla es movible, libre, concreta. Es un acto de la voluntad y de la inteligencia. La lengua (el idioma) y el habla tienen una relación estrecha: Es necesaria la lengua para que el habla sea inteligible y produzca todos sus efectos, y el habla es necesaria para que la lengua se estabilice. Se aprende la lengua (idioma)  por el habla de los otros. Es el habla la que hace evolucionar la lengua.


Algunos lingüistas señalan tres etapas en el hablar:


1. Acto locutivo: es el momento en el cual se emiten los sonidos con significado o sin él. De esto se ocupa la fonética.


2. Acto elocutivo: se realiza cuandodecimos algo, teniendo en cuenta las relaciones entre el emisor (quien envía el mensaje) y el receptor (quien lo recibe). El hablante o emisor convierte el idioma en un discurso con sentido. Es necesario conocer la intención del hablante en ese proceso de comunicar: "el qué", "el porqué", "el cómo", "el para qué". 


El francés Saussure afirmaba que el saber elocutivo es el saber hablar, lo que es, una capacidad inconsciente. Chomsky opinó que el saber elocutivo o el saber hablar es un conocimiento intuitivo.


3. Acto perlocutivo: Son las reacciones del oyente. Este acto ocurre en las propagandas, en la política, en los sermones religiosos, en la oratoria, etc. cuya finalidad es hacer actuar al oyente.


Otra forma de expresar esta teoría, es la del estadounidense John R. Searle, que se centra en relacionar las funciones del habla con su contexto social, y afirma que el habla implica tres tipos de actos:


1. Actos locucionarios, cuando se enuncian cosas que tienen cierto sentido o referencia.


2. Actos ilocucionarios, cuando se promete o se ordena algo por medio de viva voz.


3. Actos perlocucionarios, cuando el hablante hace reaccionar al interlocutor, como enfurecerlo, consolarlo, convencerlo de algo.


(Como vemos, en estos estudiosos del idioma, lo único que cambia es la terminología; el mensaje es el mismo).


El lingüista Eugenio Coseriu descubrió que en el acto de hablar hay tres planos fundamentales, y los clasificó así:


1. Designación: El habla hace referencia a objetos no lingüísticos, es decir, a la “realidad” extralingüística, bien sean  objetos o contenidos mentales.


2. Significado: es el  plano lingüístico de cada persona. Es el contenido de la lengua particular.


3. Sentido: se trasmite en el discurso, en lo “dicho”; es el contenido lingüístico que corresponde a las actitudes, intenciones o suposiciones del hablante. (Volvemos a lo mismo).


Y afirma que  el hablar individual está determinado por cuatro factores:


1. El hablante: sigue las normas del discurso (código lingüístico). En su habla se comprueban esas normas.


2. El oyente: el discurso varía de forma, según quienes sean los oyentes (niños, profesores, académicos, amigos, adeptos, etc.).


3. El objeto: es el tema del que se habla, por ejemplo: la ciencia, la vida, la imaginación, el amor, etc.


4. La situación: es la circunstancia, o mejor, la relación con el oyente. Este, y el tema, hace variar la forma del habla, por ejemplo: clase magistral, discurso, diálogo, conversación familiar, etc.


(Dicho de otra manera: el emisor, el receptor, el mensaje...)


Al oído de quienes hablan en público:


Cuando se realiza cualquier tipo de expresión oral debe mirarse  a los oyentes y permitir que la voz llegue a todos.


Aquietar los movimientos de las manos, los brazos y la cabeza. Las personas emotivas se exageran en este campo.


Evitar el balanceo del cuerpo y el permanente frote de las manos, lo mismo que el arreglo de las prendas de vestir.


Es un espectáculo aburrido y produce desazón en el oyente, un expositor que está continuamente moviéndose; en permanente paseo, de un lado para otro, mientras habla.


El tono suave de la voz, agrega simpatía a la personalidad. Hay voces nasales, bruscas, roncas, destempladas, apáticas, chillonas, quejumbrosas; otras, se quiebran al pronunciar las notas bajas o altas. Todas son insoportables. El oído es muy sensible al timbre y al tono de la voz.


En cuanto a la relación expositor-público, preguntarnos si tuvimos mesura y prudencia, si hubo rectitud de juicios, respeto por las preguntas del oyente, si respondimos con acierto y cortesía.