Columnistas

縎orprendidos?
Autor: Pedro Juan Gonz醠ez Carvajal
23 de Junio de 2015


A veces me parece simp醫ico que mis cong閚eres terr韈olas hagan de un episodio previsible y m醩 o menos anunciado, es m醩, un secreto a voces, toda una tragedia griega y se sorprendan, y se asombren, y se lamenten, y lancen exclamaciones al cielo, y se rasguen las vestiduras, y maldigan y vociferen, y pidan ejemplar justicia, con un comportamiento similar al denunciado por Cristo en los Evangelios, ante las posturas y comportamientos de los Fariseos.

¿Qué ha habido corrupción en la Fifa, una de las multinacionales más poderosas del planeta? ¡Pues claro! Como también hay corrupción en gobiernos, partidos políticos, instituciones privadas, organizaciones sociales, en fin,   en todos los  lugares donde humanos bajos y rastreros ponen encima de los intereses generales, los intereses particulares y su propia mezquindad.


Ahora, para que exista la corrupción deben entrar en escena al menos dos tipos de actores: quien propone y quien dispone. Como dice Sor Juana Inés, “¿Quién peca más? ¿Quién peca por la paga o el que peca por pagar?” 


Aparecen ahora sí los jueces supremos que buscarán culpables a diestra y siniestra ejerciendo de Torquemadas contemporáneos. No faltará quien proponga boicotear el Mundial de Fútbol de Rusia en el 2018, como  ocurrió en plena Guerra Fría y los Juegos Olímpicos de los Ángeles y de Moscú fueron boicoteados por cada una de las potencias y sus subordinados, cada quien en su momento.


Cuando suceden estas cosas, cada cual trata de pescar en río revuelto. Considero que nadie tiene la autoridad moral para  “lanzar la primera piedra”, retomando de nuevo a Jesús, ya que todos, por acción o por omisión, dejamos crecer estas situaciones.


Pobres y ridículos  nosotros, los hinchas que sufrimos, padecemos, nos angustiamos, peleamos, vociferamos por nuestros amados equipos de fútbol o nuestras Selecciones Nacionales, para saber que tras bambalinas, otros están aplicando otras lógicas para satisfacer quien sabe cuáles intereses torcidos.


El deterioro de la actual civilización se hace cada día más visible, ante cada nuevo hecho que compromete no sólo la viabilidad y sostenibilidad del planeta, sino además, el ordenamiento social y político moderno, ante el marco del decaimiento institucional que se percibe a niveles planetarios, continentales, de países, de regiones y de localidades, obviamente, teniendo dentro de este inventario, a las organizaciones e instituciones de cualquier tipo e ideología que estén compuestas por humanos.


Cada día aparece una nueva noticia asociada a un nuevo  escándalo, que genera un nuevo reto, para impedir y resolver la impunidad que crece a lo largo y ancho del planeta, ante la existencia de aparatos de justicia, también en entredicho.


¿Dónde está la verdad histórica? ¿En qué quedamos con la historia oficial del ataque japonés a Pearl Harbor?


¿Dónde queda la Responsabilidad Social Empresarial y hasta dónde cayó su principal promotora Enron?


¿Dónde está ubicada la ética ante los malos manejos de políticos, empresarios, militares, jueces y otros altos dignatarios?


¿Dónde queda la civilización cuando la integridad civil se contamina?


¿Dónde queda la sociedad cuándo las instituciones pierden toda credibilidad?


¿Dónde queda el humano cuando ya no cree en Dios ni se respeta sí mismo?


Como dice algún aforismo popular, “Vamos, viento en popa, hacia la deriva”.