Editorial

Paz laboral en Urabá
20 de Junio de 2015


Colombia tiene razones de peso para volver su mirada a Urabá y aprender de las relaciones laborales transparentes que están construyendo empresarios y trabajadores bananeros.

El viernes 12 de junio, y en el día 19 de negociaciones, los empresarios bananeros y Sintrainagro suscribieron la convención colectiva de trabajo que beneficia a 18.000 trabajadores de 266 fincas bananeras de Urabá. El tiempo empleado para llegar al acuerdo es histórico para las partes y para el contexto de las negociaciones laborales en el país, por lo general innecesariamente extendidas. Con este acuerdo, el tercero consecutivo logrado en etapa de arreglo directo entre el gremio bananero, el tercer sector exportador de Antioquia, y el sindicato del sector privado más grande del país, se da un paso sustantivo para consolidar la paz laboral, fuente de la estabilidad y el bienestar del Eje Bananero, pilar del desarrollo de Urabá.


La importancia del acuerdo fue descrita por los presidentes de Augura y Sintrainagro. En nombre del gremio empresarial, Juan Camilo Restrepo Gómez resaltó que las partes son “ejemplo para Colombia y el mundo, de que partiendo del diálogo y la concertación se pueden construir las soluciones y los acuerdos”; por su parte, el vocero de los trabajadores, Guillermo Rivera, resaltó que “haber logrado un acuerdo en 19 días sin votar una huelga es muy importante para los trabajadores, los empresarios, la región de Urabá y por ende para el país”. Su madurez es fruto del reconocimiento de que las diferencias que son fruto de intereses legítimos tanto de empresarios como de trabajadores, no pueden erigirse en barrera infranqueable para llegar a acuerdos que garanticen la defensa del interés superior común, que es la protección y promoción de la industria bananera en la que ambos realizan sus capacidades y tienen cifradas sus expectativas.


Según la decisión de la convención colectiva de trabajo suscrita con apoyo de Augura, los trabajadores obtendrán un aumento salarial de 6% en el primer año -superior en 1.4% al nacional- e igual al IPC para obreros en 2014. Además, obtienen el compromiso empresarial con la financiación del fondo de vivienda, que durante su vigencia ha facilitado que el 65% de los trabajadores tengan su casa propia, decisión que es ejemplo para cualquier región y sector del país. También se determinó realizar nuevos aportes para educación, cultura y recreación, fuente de calidad de vida de los trabajadores y sus familias. En el acuerdo es fundamental, y debe ser guía para otras negociaciones, el compromiso de las partes con la preservación del contrato laboral, garantía de protección al trabajo decente en los cuatro municipios del Eje Bananero de Urabá, donde el 80% del empleo es generado por esta actividad agroindustrial.


En lo que constituye un sustantivo elemento diferenciador de esta negociación, se mantuvo la suscripción de compromisos de los trabajadores con el fortalecimiento de la industria, paso importante emprendido hace dos años y que impulsa a este sector, retado internacionalmente a ser competitivo en precio, calidad y oportunidad de sus despachos y, por tanto, a mejorar día a día su productividad. Los trabajadores han vuelto a asumir corresponsabilidades en el cumplimiento de metas de producción en el delicado y complejo proceso de siembra, cosecha y manejo final de la fruta. También se hacen copartícipes en los controles fitosanitarios que buscan una mayor protección de la región bananera frente a amenazas de plagas externas. Asumir responsabilidades según las capacidades de cada uno, ayuda a lograr el objetivo de construir interlocuciones y coparticipaciones para lograr el éxito mutuo, en un caso que lleva la relación laboral de Urabá a la altura de las más modernas del mundo contemporáneo.


Hoy Colombia tiene razones de peso para volver su mirada a Urabá y aprender de las relaciones laborales transparentes que están construyendo empresarios y trabajadores bananeros. Ellos superaron etapas en que intereses y amenazas exógenas contaminaron las relaciones laborales y la vida del Eje Bananero. Tras hacerlo, las partes se consolidaron como actores de la gestión de un sector exportador firme, responsable con su entorno y su país, generador de bienestar para sus integrantes y presto a acrecentar su presencia internacional como proveedor de fruta de alta calidad para exigentes clientes. Por estos logros, la región y sus actores económicos son dignos de admirar e imitar en el país. Que este paso dado permita, pues, reconocer que, como dice el presidente de Augura, “queda demostrado una vez más que las vías de hecho y el conflicto laboral ya no tienen cabida en la industria bananera”.