Fútbol en el Mundo

Multicolored opening ceremony
Multicolor ceremonia inaugural
12 de Junio de 2015


La ceremonia de inauguración de la Copa América 2015 tuvo una duración de 20 minutos y fue la antesala del debut de la anfitriona selección del país austral ante Ecuador.



Veinticinco bailarines interpretaron la enérgica danza ritual Hoko, una de las representaciones artísticas más antiguas de la etnia Rapa Nui, el pueblo que habita en la remota isla en el sur del Océano Pacífico.

Redacción/Agencias


El poético rompecabezas artístico, lumínico y melódico con el que la Copa América 2015 inauguró ayer su edición en Chile propulsó a los espectadores hacia un mágico viaje transcontinental de coordenadas futbolísticas. 


La espectacular presentación de las banderas participantes, que entraron volando por encima de las 46.000 cabezas que atestaban el Estadio Nacional Julio Martínez Prádanos, fue uno de los momentos que encumbró la ceremonia inaugural.


Las luces del Nacional se apagaron, la pelota en manos de un líder pascuense que presidía el escenario fue colocada sobre un tótem, como símbolo del trofeo anhelado por los “guerreros” de la cancha.


Fue una presentación que también estuvo marcada por las briosas danzas rituales pascuenses, una espectacular pirotecnia musical y la interpretación de “Al fin del mundo”, himno del certamen continental.


El coreógrafo catalán Hansel Cereza, fundador de la compañía teatral Fura dels Baus y especializado en la creación de espectáculos de gran formato, fue el encargado de dar el puntapié artístico al torneo de selecciones más antiguo del mundo que se celebrará por séptima vez en Chile.


Tras invitar a todos los asistentes a contar de forma regresiva, el actor chileno Juan José Gurruchaga fue el responsable de hacer latir “El corazón del fútbol”, un innovador espectáculo de veinte minutos cuyo objetivo, según dijo Cereza, era “poner a Santiago en el mapa de las ceremonias mundiales”.




Doce gigantescos globos de helio

Doce gigantescos globos de helio, de los que pendían unas estilizadas bailarinas aladas, aparecieron por sorpresa llevando serigrafiadas las banderas de los países que disputarán la Copa.


En el centro del estadio 24 bailarines crearon un misterioso círculo con unas gigantescas telas y de su interior emergió la copa inflable que desató una verdadera eclosión eufórica.