Columnistas

Familia y escuela, una comunidad de aprendizaje
Autor: Mar韆 Victoria Angulo
12 de Junio de 2015


La educaci髇 deber韆 ser parte de las conversaciones cotidianas de todos.

“La familia es una reunión de TODA LA VIDA”


Jorge Iván Soto, 8 años 


La educación debería ser parte de las conversaciones cotidianas de todos. Para ello, la familia juega un papel muy importante y para quienes trabajamos en el sector educativo es un desafío abrir espacios, integrar a la agenda nuevos temas que lean el contexto e invitar a los padres a hacer parte del proyecto educativo de la escuela. 


Venimos de celebrar el día de la madre y el día internacional de la familia y este fin de semana celebraremos el día del padre, fechas que en los establecimientos educativos se traducen en diferentes actividades para reconocer el rol de la familia en el proceso de formación de ciudadanos íntegros, respetuosos del contexto y de la diferencia y con las bases necesarias para ser hacedores de su futuro. 


No obstante, y pasadas las celebraciones, la pregunta es ¿hasta dónde llega hoy en el país esa relación familia-escuela y cómo podemos entre todos aportar para afianzar y generar una real comunidad de aprendizaje?. La Ley de Protección Integral a la Familia (1361 de 2009) establece roles de “participación en los procesos de construcción de políticas, planes, programas y proyectos…”, así como la “concurrencia y responsabilidad compartida de los sectores público, privado y la sociedad civil para desarrollar acciones que protejan a la familia y permitan su desarrollo integral”. 


Este tema no solo se discute en Colombia. En Latinoamérica se viene investigando y reflexionando al respecto, principalmente por la relación que muestra el efecto entre la articulación familia y escuela con mejores aprendizajes en los niños y las niñas. A lo anterior se suma el reconocimiento de las madres y padres como primeros educadores de sus hijos e hijas y que la familia aparece como un espacio privilegiado para lograr una ampliación de la cobertura de la educación en la primera infancia.


Son muchas las razones que invitan a la acción y a profundizar en la relación entre familia y escuela. Pero, ¿cómo hacerlo? Ese es el punto. Vale la pena traer a colación un interesante ejercicio realizado en Brasil por “Todos pe la Educacao” que definió cinco actitudes que mejoran la relación entre la familia y la escuela: valorar a los profesores, los aprendizajes y los conocimientos; promover habilidades importantes para la vida y la escuela; ubicar la educación en el día a día; apoyar el proyecto de vida y el protagonismo de los estudiantes y fomentar la participación juvenil y, por último, ampliar el escenario cultural y deportivo de los jóvenes.


Suena a retórica, pero alrededor de estas actitudes se pueden construir apuestas interesantes y bases firmes de relacionamiento para que, en vez de tratarse de un proyecto más, lograr que hagan parte del día a día de la familia, que la escuela ponga en el centro al niño y que encuentre espacios y canales de dialogo conducentes a la toma de decisiones, la asociación de ideas y conceptos y el fortalecimiento de competencias y valores que nos permiten vivir en sociedad.


En el país ya hay esfuerzos importantes como Red PaPaz o las asociaciones de padres en las instituciones educativas que han buscado espacios para darle voz a la familia, acercarse a la escuela y hacer parte del proceso. Sin embargo, ahora que la educación está en la agenda de muchos y que emergen necesidades en materia de recursos, temas de cobertura, calidad, formación y dignificación de la labor docente, no olvidemos el papel significativo que juega la familia en el proceso de hacer de Colombia la más educada y, más allá de eso, de aprender a vivir juntos.


Esto supone serios cambios de cultura y comportamiento, supone abordar la educación desde todas sus dimensiones, y retomar el ejemplo brasilero para asumir las cinco actitudes que todos podemos llevar a cabo en nuestros hogares como un primer paso para acercar desde la cotidianidad a la familia y la escuela y hacer del cliché “alcanzar la calidad educativa” un objetivo tangible del que todos seamos partícipes y corresponsables.


Directora Ejecutiva de la Fundación Empresarios por la Educación, una organización de la sociedad civil que conecta sueños, proyectos, actores y recursos del sector empresarial, para contribuir al mejoramiento de la calidad educativa.