Columnistas

Obama busca su legado
Autor: Rafael Bravo
12 de Junio de 2015


Las pr髕imas semanas podr韆n sellar el legado de la administraci髇 Obama en varios frentes.

Las próximas semanas podrían sellar el legado de la administración Obama en varios frentes. La suerte de lo que deja el presidente está en manos de la Corte Suprema y el Congreso hoy bajo el control de la oposición republicana. La máxima instancia judicial deberá definir la constitucionalidad de los subsidios federales otorgados a millones de personas, en una demanda  que cuestiona la legalidad en el otorgamiento de beneficios a personas en estados donde no se crearon los mercados de seguros. Una piedra más en el zapato de una ley que no deja de recibir críticas de activistas conservadores. 


Una decisión adversa del máximo tribunal tendría graves implicaciones pues casi 6.4 millones de norteamericanos con ingresos bajos y moderados quedarían desprotegidos. Obama ha sido claro en afirmar que la salud no es un privilegio sino un derecho y enfático en reiterar la obligación moral de cuidar a los menos favorecidos. Lo irónico es que los republicanos se muestran divididos en torno a los beneficios de la Ley de Salud, además de no tener un plan B de darse un fallo adverso.


La constitucionalidad de las acciones ejecutivas protegiendo a cerca de 5 millones de indocumentados, en su mayoría padres de hijos nacidos en los Estados Unidos, muy seguramente también llegará a la Suprema Corte cuando ya Obama haya dejado la Presidencia. Los esfuerzos por sacar de la sombras a ese numeroso grupo de inmigrantes ha encontrado las puestas cerradas en la Corte de Apelaciones compuesta en su mayoría por jueces pertenecientes al partido Republicano.


En el frente externo, el gobierno Obama está pendiente en el Congreso de la aprobación del Tratado de Libre Comercio del Pacifico, en abierto antagonismo con una vertiente de su partido que advierte de efectos negativos para el empleo y el rechazo de la dirigencia sindical. El primer mandatario considera fundamental un acuerdo con las economías de esa región, en su apuesta por mantener la supremacía de los Estados Unidos frente al nuevo jugador llamado China. Paradójico que sean sus adversarios republicanos quienes salgan al rescate de esa iniciativa. 


El acuerdo que desde hace meses se viene negociando con Irán y el preocupante crecimiento del Estado Islámico han puesto a la defensiva a la administración. Los halcones de la derecha no ven con buenos ojos lo que se pueda pactar con el gobierno de Teherán, al tiempo que insisten en una eventual intervención con tropas terrestres en Irak. La guerra sectaria entre sunitas, chiitas y kurdos pone al descubierto la fragilidad de un régimen incapaz de lograr acuerdos políticos más que buscar una solución militar con intervención de los Estados Unidos. Los cientos de miles de millones de dólares gastados en ese país por parte de los contribuyentes norteamericanos en tropas y material militar terminaron siendo un verdadero desperdicio. 


Con el viento en contra y el sol a sus espaldas, Obama como cualquier otro presidente aspira a dejar un legado que perdure. La historia no obstante demuestra que tardarán años para evaluar si lo hecho a lo largo de estos 2 periodos cumplió con los objetivos propuestos. 


Finalmente, resulta inaudito que Bush hoy día tenga unos índices de favorabilidad superiores a los de Obama, no importa que haya sido este último quien tuvo que enfrentar la Gran Recesión, recuperar el terreno perdido internacionalmente por los errores de su antecesor, luchar por disminuir la brecha económica entre unos ricos cada vez más pudientes y poderosos y recuperar una clase media en franco declive.