Columnistas

Urge controlar la erosi髇
Autor: Carlos Mauricio Jaramillo Galvis
12 de Junio de 2015


Los procesos de desertificaci髇 en Colombia y el mundo apuran el paso acrecentando los problemas sociales como otra forma de desplazamiento forzoso incrementando la desnutrici髇, las enfermedades y la llegada de la muerte.

carlosmauricio.jaramillog@gmail.com


Los procesos de desertificación en Colombia y el mundo apuran el paso acrecentando los problemas sociales como otra forma de desplazamiento forzoso incrementando la desnutrición, las enfermedades y la llegada de la muerte y, como testigo silente de toda esta tragedia, tenemos en nuestro país a los niños wayú que mueren por desnutrición, mientras tiramos a la basura 800.000 toneladas de alimentos por año y no nos ruborizamos. 


Los informes señalan que en  Colombia casi el 50% de sus tierras (49 millones de hectáreas) acusan graves procesos de desertificación en tanto que una tercera parte de las tierras cultivables del mundo han perdido su capa vegetal.


Un documento bien fundamentado de Walter Lowdermilk (funcionario del Servicio de Conservación de Suelos del Departamento de Agricultura de la USA), intitulado “Las 100 ciudades muertas” describe un lugar del norte de Siria, cerca de Allepo, donde los edificios antiguos aún se mantienen en pie sobre la roca desnuda.  Esta  región que fuera próspera antaño y que fuera  invadida, inicialmente por el ejército persa y más tarde por los nómadas del desierto de Arabia,  desapareció ante la presencia de la erosión de sus suelos e impidió su repoblación años más tarde.


Lesoto es un pequeño país del sur de África donde la presencia del agua es insignificante, afronta un catastrófico futuro debido a que su producción agrícola cada vez es más exigua (en los últimos 10 años su cosecha de cereales ha disminuido en un 40%) y puede detenerse definitivamente dentro de pocos años ya que la erosión avanza sin piedad alguna.  Hoy en día, la mitad de su población infantil no va a la escuela debido a graves procesos de desnutrición.


En América Latina, un estado fallido como Haití hace más de 30 años era autosuficiente en lo que concierne a su producción de cereales, pero a la fecha, solo le queda un 5% de sus bosques y la capa vegetal ha desaparecido casi en su totalidad viéndose obligado a importar el 50% de estos alimentos. Lesoto y Haití extienden su temblorosa mano ante las Naciones Unidas para obtener  ayuda del Programa Mundial de Alimentos.


Entre las regiones de Asia Oriental y Asia Central se sitúa Mongolia que cuenta con 1.565.000 kilómetros cuadrados y durante los últimos 20 años, la mayor parte de sus cultivos de trigo han sido abandonados, pues la erosión llegó para quedarse y expandirse, lo que ha obligado al importe del 70% de este cereal para alimentar 2.6 millones mongoleses.


Clara evidencia de los procesos de erosión en la Tierra la enseña las tormentas de polvo y arena que registran constantemente a través de los satélites, como señal inequívoca de que vamos rumbo a una hambruna si no cambiamos nuestra forma de relacionarnos con el planeta, sus suelos y su sistema hídrico.


Un ejemplo de lo anterior es la Depresión de Bodele, la misma que se encuentra  ubicada en el extremo sur del desierto del Sáhara, en África central del norte, en el punto más bajo de Chad, donde 1.300 millones de toneladas de capa vegetal han sido removidas por el viento, una cantidad 10 veces mayor desde que se iniciaron sus mediciones en el año de 1947, material que se suma a los 3.000 millones de toneladas de partículas finas que abandonan anualmente  el continente africano cada año con las tormentas de arena y que disminuyen a pasos agigantados la fertilidad de este continente y asechan peligrosamente su productividad agrícola y biológica, además de poner en peligro los arrecifes de coral ubicados en el Caribe, pues estas tormentas se desplazan por todo el Atlántico.


Estudios realizados por los EE.UU  y consignados en un informe conocido como “Fusiones y Adquisiciones del Desierto”  contiene imágenes satelitales de dos desiertos de la China llamados el Taklimakan y el Kumgtag que se expanden y se fusionan para formar uno solo, lo que ha obligado a que unas 24.000 aldeas del noroeste del gigante amarillo hayan sido abandonadas en su totalidad desde el año de 1950, pues la dunas impusieron su ley  destruyendo todos los campos agrícolas que existían


La desertificación del planeta corre tan rápido como las tormentas de arena y son pocos los Estados que poseen información continua sobre este fenómeno de erosión edáfica que tendrá que ser abordado seriamente, con políticas claras y normatividad efectiva para proteger y conservar este recurso, que a su vez está asociado a otros cuyos procesos poseen una relación directa con la  preservación de la capa vegetal, como son el recurso hídrico el cual asegura la irrigación de las áreas agrícolas y la alimentación de humanos y otras especies animales.