Economía

José María Acevedo Alzate: vision and opportunity
José María Acevedo Alzate: visión y oportunidad
8 de Junio de 2015


Frente a una novedad, la llegada de los primeros fogones eléctricos, Acevedo Alzate y sus empleados empiezan reparándolos y luego hacen el tránsito a producirlos, importando recursos para desarrollar esa producción y fue tan sistemática.


Foto: Esneyder Gutiérrez Cardona 

Acevedo Alzate en la celebración de los 75 años de la empresa que fundó.

Igor Torrico Silva


Con un andar sereno y la tez y la mirada de quien ya ha corrido mucho por ese camino que llamamos vida, José María Acevedo Alzate hace una tímida sonrisa ante un teatro que se pone en pie completo para ovacionarlo con cálidos y sonoros aplausos por los 75 años que cumple Industria Haceb, empresa que fundara reparando pequeñas hornillas eléctricas, y que se transformaría con el tiempo en una de las fabricantes más grandes de Colombia de línea blanca, empleando hoy a 3.411 personas.


Acevedo Alzate nació en Medellín el 2 de agosto de 1919, es el segundo de cuatro hijos, de padre carpintero y madre dedicada al hogar. Su familia se vio enfrentada a la crisis económica mundial de 1930, encontrándose sin soporte económico a lo que se le sumó una enfermedad del corazón de su padre quien no pudo seguir trabajando.


Ante esta difícil situación, José -a sus 15 años- empezó a trabajar como ayudante en un taller de reparaciones eléctricas a finales de 1934. Seis meses después, tomó por correo un curso de técnico electricista. A mediados de 1938, después de un aprendizaje práctico de tres años y medio y faltándole un semestre para terminar su curso de técnico electricista, se consideró capaz de convertirse en su propio patrón. Renunció y empezó a trabajar por su cuenta haciendo reparaciones eléctricas.


Fue así como en 1940, siendo un joven de tan sólo 21 años, compró por la suma de 90 pesos, un pequeño taller de reparaciones eléctricas en Medellín, la mano de obra estaba a cargo de él y su ayudante, Pedro Nel Bedoya. En sólo dos años ya el negocio se llamaba “Taller Eléctrico Medellín”.


“Con el tiempo comenzó a hacer parrillitas chiquitas para venderlas en almacenes. Luego empezó a hacer lámparas fluorescentes”, recuerda Bedoya, quien aún hoy se encuentra laborando en Industrias Haceb.


Por ese entonces, la Segunda Guerra Mundial que vendría a ser un cataclismo en términos de destrucción y muerte para varios lugares del mundo, crearía las condiciones para que aquellos con convicción y claridad en sus metas pudieran aprovechar las oportunidades aquí en Latinoamérica.


El conflicto generaba dificultades en el suministro de derivados del acero y de otros materiales usados por la industria militar, lo que anulaba las importaciones de productos nuevos. Esto se convirtió en una oportunidad para ampliar el objetivo del Taller Eléctrico Medellín hacia la función industrial.


Tiempo después, en 1955 cambian el nombre de taller por Electricidad Medellín JM Acevedo A. Limitada, y un viaje a los Estados Unidos les da la idea de abrir sus actividades a la importación y fabricación de artículos eléctricos y metálicos.


Con el crecimiento de la empresa, José María incorpora a sus hermanos. Bernardo en la dirección de personal, y Gerardo e Ignacio en la construcción de lo que en marzo de 1962 pasó a denominarse Industrias Haceb S.A. (Hermanos Acevedo Fabricantes de Artículos Electrodomésticos).


En 1967 se construye una gran planta situada en la autopista sur, donde se empiezan a hacer las primeras neveras. El aumento de demanda llevó al de producción y se construyó una moderna planta en Copacabana en los años noventa para atender los mercados de la región andina, Centroamérica y del Caribe.



Primero ser humano después empresario

En las distintas biografías y testimonios personales que se dan de quienes han estado cerca de José María Acevedo Alzate, se destaca su calidad humana y sencillez que acompañan la convicción del empresario visionario.


“La viva historia de un hombre bueno se refleja en la confianza de sus trabajadores, como se evidenció en aquel momento en que le dicen a él, que debería ser el presidente del sindicato”, recordó Héctor Arango Gaviria, presidente de la Junta Directiva de la empresa.


Este buen trato lo lleva a recibir en 1966 la “Estrella de Antioquia” por el buen trato al personal, que se evidencia en numerosos testimonios dados por trabajadores activos y jubilados que reconocen su don de gentes.


Otro testimonio da cuenta de que a pesar de su innegable éxito, el creador de Haceb no se deja seducir ante tanto éxito y halago. Prefiere no hablar a los medios de comunicación.


En el terreno empresarial, señala el presidente de la Junta Directiva, que cuando Acevedo Alzate cumplió 80 años “sintió que su compañía era un patrimonio de los colombianos y debía ser guiada por una Junta Directiva externa. Dando a entender que don José ve que la inteligencia colectiva supera la individual”.